LA
VIDA
DEL
CRISTIANO

 

 

 
 

 

Por: Adolfo Ricardo Ybarra

 

 

Copyright 2000: Adolfo Ricardo Ybarra y Julio José Ybarra

 

 

 

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INTRODUCCIÓN

 

 

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3: 16)

 

 

 

"Porque yo por la ley soy muerto a la ley, para vivir a Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios: porque si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo." (Gálatas 2: 19-21)

 

 

 

LA BIBLIA NUESTRA CONFIABLE FUENTE DE ENSEÑANZA SOBRE Y PARA LA VIDA DEL CRISTIANO:

 

 

¿COMO ABORDAREMOS AQUÍ "LA VIDA DEL CRISTIANO"?:

 

 

 

La vida del cristiano, tal es el sujeto que abordaremos en este libro, el mismo parece bastante amplio, tal vez muy general. Podría creerse que es tan general que dentro de él caben las innumerables y desconocidas experiencias de los millones de cristianos que han vivido, viven ahora, y que habrán de vivir; después de todo, ¿no es obvio que la vida de cada ser humano es distinta de la de otros?; por lo tanto, ¿no es obvio acaso que la vida de cada ser humano cristiano es distinta de la de otros hombres y mujeres cristianos?. Verdaderamente el tratamiento de la vida del cristiano sería inacabable si por la vida del cristiano entendiéramos la recopilación de una inmensa masa de experiencia de muchos cristianos. También sería una tarea muy engorrosa (imposible es la palabra correcta) si tratamos de trazar la imagen de la vida del cristiano como un ideal construido a partir de la experiencia de muchos cristianos; tal trabajo de definición y delineación de lo que debe entenderse por la vida del cristiano es no sólo infructífero, sino totalmente mal empezado y entonces mal encaminado. ¿Qué es entonces lo que llamamos aquí "la vida del cristiano" al abordar el tema? La respuesta es la siguiente: LO QUE DIOS EN SU PALABRA DICE QUE SON LOS CRISTIANOS, Y LOS GRANDES PRINCIPIOS FUNDAMENTALES QUE DIOS HA DETERMINADO POR IGUAL PARA EL VIVIR DE CADA CRISTIANO.

 

 

 

EXISTEN LOS GRANDES PRINCIPIOS QUE SON COMUNES A LAS VIDAS DE TODO CRISTIANO:

 

 

 

Los grandes principios fundamentales de la vida del cristiano son los mismos para cada cristiano. Podría objetarse que las vidas de los diferentes cristianos no son iguales, que es algo muy riesgoso pretender servir a todos con este tratado sobre la vida del cristiano. Por ejemplo, se dirá que ni aun las gotas de agua de una lluvia son iguales entre sí. Es verdad que las gotas de agua de una lluvia no son iguales entre sí; podríamos encontrar muchas diferencias en el tamaño, en la forma, en la cantidad de polvo que cada gota atrapa del aire en su caída. Pero ¿No es verdad que con ser diferentes esas gotas comparten todas algo en común y es precisamente el ser las gotas de agua de una lluvia? Un químico, por ejemplo, podría recoger algunas de esas gotas y decirnos que la sustancia básica que formó esas gotas es el agua, no aceite, ni otra sustancia distinta. Una persona común podría colocar un recipiente donde recoger las gotas de lluvia, luego puede beber lo que él sabe y siempre comprueba ser agua, no aceite, ni otra sustancia distinta. Hasta un niño puede entender que las gotas de agua son en efecto gotas de agua y no otra cosa. Precisamente se les ha llamado gotas de agua por poseer características comunes muy importantes, no se les ha llamado por ejemplo gotas de aceite. Este tratado de la vida del cristiano se ocupará de esas características comunes que comparten las vidas de todos los cristianos; tales características están presentes en todos los cristianos; no hay un solo cristiano que pueda decir que no las posee a cada una de ellas. Dichas características son a su vez decisivas en la vida del cristiano, por lo cual también pueden ser consideradas como principios fundamentales sobre los que se desenvuelve su vida. Cada cristiano sin excepción es poderosamente afectado por esos principios fundamentales, cualquiera sea su experiencia individual, y comparte con sus hermanos una vida que está ligada a los mismos benditos principios.

 

 

 

LA BIBLIA PRESENTA CLARAMENTE TALES PRINCIPIOS:

 

 

 

Tales principios se hallan presentados en la Palabra de Dios, la Biblia, no existe otra fuente para hallarlos. Algunos objetarán que sería deseable también tener otra fuente, como por ejemplo la experiencia; ya que es necesario que tales principios sean corroborados en la experiencia de las vidas de cristianos; si tratamos de la vida del cristiano, observemos entonces las vidas de cristianos, se dirá. Pero, ¿Quién nos dirá lo que es un cristiano? ¿Quién nos revelará los principios benditos que Dios ha establecido para los cristianos? ¿La sabiduría humana tal vez? ¡NO!, de ninguna manera, la sabiduría humana aplicada a la experiencia tratando de explicar lo que es un cristiano y cuales son los principios de su vida sólo puede obtener como resultado filosofías y huecas sutilezas. Sólo Dios puede decirnos qué es un cristiano y cuales son los principios de su vivir, su Palabra es la autoridad y excluye la intromisión ignorante de la sabiduría humana; Dios nos advierte poderosamente:

 

 

 

"Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo" (Colosenses 2: 8)

 

 

 

No estamos interesados en examinar ninguna tradición humana acerca de la vida del cristiano (cualquiera sea su origen); ni tampoco estamos interesados en crear alguna nueva tradición humana. No vamos a construir nuestro entendimiento de esto con elementos del mundo. Todo ello es vano y conduce con toda seguridad al engaño. No estamos interesados en construir y expresar engaños. No queremos elaborar ideas puramente humanas de lo que es un cristiano y de su vida. No nos interesa la filosofía. Nos interesa la voz autorizada de Dios mismo en su Palabra, la Biblia. Allí encontraremos lo que necesitamos.

 

 

 

EL PELIGRO DE APRENDER POR LA EXPERIENCIA SIN APOYO BÍBLICO:

 

 

 

¿Pero qué hacer con la experiencia?, muchos afirmarán que los cristianos pueden dar su palabra sobre su experiencia y que deberíamos escucharlos y aprender. Es verdad que la experiencia nos muestra muchas cosas, no sólo nuestra propia experiencia, sino la experiencia de otros, ya sea aquellas experiencias de las que fuimos testigos como las que nos son trasmitidas a través de los escritos o el testimonio de otros cristianos. Pero debemos notar que las experiencias no nos enseñan, es la Palabra de Dios la que nos dará un correcto entendimiento para juzgar las experiencias variadas que vienen a reclamar nuestra atención y, a veces, nuestra sumisa y sin examen aceptación. Más aún debemos apoyarnos en la Biblia sabiendo que vivimos tiempos peligrosos y de apostasía; porque hoy en día hay muchos hombres que lejos de ser cristianos son falsos profetas, y ponen sus experiencias por encima de la Palabra de Dios; son tan subjetivos que son sus experiencias y su propio veredicto humano sobre tales experiencias los que mandan en su vida; seguidamente, tales personas tuercen, quitan y añaden a la Biblia lo que sea necesario con tal de convalidar su propio parecer sobre sus propias experiencias; luego escriben libros que prometen grandes cosas, asombrosas, nuevas, renovadas, basadas en su experiencia "fresca"; algunos hasta hablan de profecía fresca elevando sus expresiones al mismo nivel que la Biblia, si es que no a un nivel mayor ya que su palabra es fresca (¿Y la Biblia no es fresca?). La Biblia, en tales casos, se convierte en un triste libro marginal de donde pueden tomarse trozos arrancados de su contexto a fin de socorrer y convalidar los hallazgos personales de estos hombres. Pero nosotros no nos basaremos en las apreciaciones humanas sobre experiencias particulares, hoy en día abundan las experiencias antibíblicas, antibíblicamente interpretadas, eso es muy peligroso.

 

 

 

LA BIBLIA ES LA ÚNICA VERDADERAMENTE ÚTIL EN ENSEÑARNOS:

 

 

 

En nuestro caso, la Palabra del solo sabio Dios será nuestra única guía y nuestra respuesta a la realidad que confrontamos. Es nuestra suerte dichosa no quedar librados a cualquier viento de cualquier enseñanza de cualquier maestro, nosotros vamos a pasar todo pensamiento por el examen de la Palabra del Señor:

 

 

 

"Destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios, y cautivando todo intento a la obediencia, de Cristo" (2 Corintios 10: 5)

 

 

 

Nosotros creemos que la Biblia, la Palabra del Dios, que no envejece, es siempre fresca, siempre aplicable, y siempre útil; la Palabra del Señor es siempre fresca y eterna, más lozana que la flor más hermosa, y perdurable para cada ser humano en cualquier época. Útil, por lo tanto, para la necesidad de cada ser humano en cualquier época:

 

 

 

"Porque Toda carne es como la hierba, y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba: Secóse la hierba, y la flor se cayó; mas la palabra del Señor permanece perpetuamente. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada." (1 Pedro 1: 24, 25)

 

 

 

"Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra." (2 Timoteo 3: 16, 17)

 

 

 

  ¡El cristiano es precisamente eso: un hombre de Dios! Es en la Escritura de Dios donde será enseñado acerca de su vida, será enseñado con la sabiduría perfecta del Dios que inspiró la Escritura, no con opinión humana. La palabra de Dios puede redargüirle y convencerle en aquello en que no está bien enseñado a fin de que el cristiano corrija su parecer y su vida. El resultado de este maravilloso proceso es quedar firme y poder ser instituido o instruido en justicia, perfecto y enteramente instruido para toda buena obra. En fin, la Escritura del Señor es la única fuente útil de enseñanza para la vida del cristiano y sobre la vida del cristiano.

 

 

 

QUIÉN ES UN CRISTIANO:

 

 

EL CRISTIANO, UN VERDADERO CREYENTE EN CRISTO:

 

 

 

Un cristiano es aquel que ha ingresado en la vida cristiana, es decir, aquel que ha llegado a ser un creyente en Cristo, salvado sólo por medio de la fe en el sacrificio de Cristo y no por sus propios méritos o propia justicia, ni por otra cosa u otros salvadores distintos de Cristo.

 

 

 

EL MAL USO DEL TÉRMINO CRISTIANO:

 

 

 

Pero el término "cristiano" ha llegado a ser hoy en día, en el uso de las personas, un término muy general; desde ser miembro de una denominación que profesa o dice ser cristiana o de orígenes cristianos hasta, increíblemente, ser un miembro de la raza humana. Tal es el uso que muchos le dan al término "cristiano". Desde luego, el único significado de la palabra que nosotros tenemos como válido aquí es el que Dios mismo tuvo a bien darnos en su Palabra.

 

 

 

EL TERMINO CRISTIANO PRESENTADO EN LA BIBLIA:

 

 

 

La Biblia, la Palabra de Dios, nos dice que el término "cristiano" fue empleado por primera vez para designar a los creyentes en Cristo de la ciudad de Antioquía de Siria:

 

 

 

"Y los que habían sido esparcidos por causa de la tribulación que sobrevino en tiempo de Esteban, anduvieron hasta Fenicia, y Cipro, y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los Judíos. Y de ellos había unos varones Ciprios y Cirenenses, los cuales como entraron en Antioquía, hablaron a los Griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. Y la mano del Señor era con ellos: y creyendo, gran número se convirtió al Señor. Y llegó la fama de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalem: y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. El cual, como llegó, y vio la gracia de Dios, regocijóse; y exhortó a todos a que permaneciesen en el propósito del corazón en el Señor. Porque era varón bueno, y lleno de Espíritu Santo y de fe: y mucha compañía fue agregada al Señor. Después partió Bernabé a Tarso a buscar a Saulo; y hallado, le trajo a Antioquía. Y conversaron todo un año allí con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y los discípulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquía." (Hechos 11: 19-26).

 

 

 

Este pasaje debe ser muy tenido en cuenta como valiosísimo porque nos da cuenta de a quiénes les fue aplicado y reconocido por primera vez el título de cristianos. Esto nos permitirá extraer algunos rasgos característicos de estos verdaderos cristianos, es a saber de los que en la Palabra de Dios son llamados claramente cristianos. Veamos algunas señales importantes de un verdadero cristiano:

 

 

 

FE EN LA DIVINIDAD DE CRISTO DE LOS VERDADEROS CRISTIANOS:

 

 

 

El nacimiento de la iglesia local de Antioquía fue el fruto de fieles y entendidos creyentes en Cristo de entre los judíos que demostrando una espiritualidad única predicaron el evangelio además a los Griegos no judíos, los cuales se convirtieron en gran número. Estos benditos predicadores no ponían la divinidad de Cristo en duda, como hoy en día lo hacen muchos que hasta se ofenden si se les dice que no son cristianos. Los iniciadores de la iglesia de Antioquía "hablaron a los Griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. Y la mano del Señor era con ellos: y creyendo, gran número se convirtió al Señor." Para ellos Cristo era "el Señor", no "un Señor", sino "el Señor", título o prerrogativa que no podía ofrecerse a otro sino a Dios, so pena de caer en el pecado de idolatría que los cristianos rehusaron al negarse a llamar al César "el Señor" en el posterior tiempo de la persecución del Imperio Romano contra ellos. Se sabe perfectamente que según la Escritura sólo Dios era "el Señor"; y un requisito fundamental de los que creían verdaderamente en Cristo era reconocer que Él era "el Señor", es decir Dios.

 

 

 

"Dijiste, oh alma mía, a Jehová: Tú eres el Señor" (Salmos 16: 2)

 

 

 

"Envió palabra Dios a los hijos de Israel, anunciando la paz por Jesucristo; éste es el Señor de todos" (Hechos 10: 36)

 

 

 

La divinidad de Cristo no es materia de discusión para los verdaderos cristianos:

 

 

 

"Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén." (1 Juan 5: 20, 21)

 

 

 

EL SEÑOR JESUCRISTO ESTÁ CON LOS SUYOS, LOS VERDADEROS CRISTIANOS:

 

 

 

La Palabra de Dios también nos notifica que los agraciados predicadores contaban con el favor del Señor: "la mano del Señor era con ellos", es pues el hecho palpable de que los verdaderos cristianos tienen el Señor que ellos proclaman, resucitado para siempre en su humanidad y eterno en su divinidad. No hay aquí términos inciertos como los utilizados por teólogos modernistas que se ofenderían si se les dijera que no son cristianos porque no creen en la resurrección o el poder divino de Cristo.

 

 

 

LOS CRISTIANOS SON SÓLO DE CRISTO, Y DE NADIE MÁS:

 

 

 

Los conversos de Antioquía no fueron instruidos en términos ecumenistas, ni en términos sincretistas (para mezclarse con las religiones del mundo), ellos fueron animados a que "permaneciesen en el propósito del corazón en el Señor", ellos eran sólo de Cristo y por eso fueron llamados: "cristianos". De allí en adelante, los discípulos de Cristo fueron llamados "cristianos", porque se apartaban de la idolatría diferenciándose en su conducta y en su culto de las religiones del mundo que tienen otros señores y otras doctrinas, las cuales eran consideradas por los cristianos, conforme a la Palabra de Dios, como cultos pertenecientes al diablo:

 

 

 

"¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿o que sea algo lo que es sacrificado a los ídolos? Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios. No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios." (1 Corintios 10: 19-21) (Palabra de Dios por medio del apóstol Pablo)

 

 

 

"Porque aunque haya algunos que se llamen dioses, o en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), Nosotros empero no tenemos más de un Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en Él: y un Señor Jesucristo, por el cual son todas las cosas, y nosotros por Él." (1 Corintios 8: 5, 6) (Palabra de Dios por medio del apóstol Pablo)

 

 

 

Está históricamente comprobado que estos cristianos fueron perseguidos precisamente por su separación de lo que Dios considera malo en su Palabra; pero se nos dice claramente a modo de aliento:

 

 

 

"Pero si alguno padece como Cristiano, no se avergüence; antes glorifique a Dios en esta parte." (1 Pedro 4: 16).

 

 

 

LOS IDÓLATRAS NO SE DEBEN CONSIDERAR CRISTIANOS:

 

 

 

¡Puede observarse un enorme contraste con el lema del Papa católico romano, "Juan Pablo" II, quien proclamó "todo tuyo" en latín, refiriéndose a su pertenencia total a María; es bien seguro que ni la verdadera María la madre de Cristo según su humanidad ni ningún otro verdadero cristiano aceptaría tal culto! a no ser que tal culto lo acepten y promuevan los demonios, haciendo toda clase de apariciones fantasmagóricas u ocupando la mano fraudulenta de sacerdotes católicos afectos a fabricar milagros cuando los demonios no pueden proveer un prodigio. El caso de Juan Pablo II ilustra muy bien el caso de muchas personas necesitadas que presentan la fuerte característica básica contraria a la de un verdadero cristiano, no sólo es un idólatra, sino que él mismo es la cabeza del más hipócrita sistema idolátrico, porque pretenden llamarse la verdadera iglesia de Cristo, y el Papa que pretende ocupar el lugar de Cristo es por eso mismo a su vez un anticristo y precursor del antricristo final, un último Papa probablemente [Actualmente, luego de haber escrito esto, obligado por la Biblia, debo reconocer que todo Papa del primero al último son SIN LUGAR A DUDAS el Anticristo; ello se halla reflejado en mi libro LAS DIVINAS PROFECÍAS DE LA BIBLIA]; pero un verdadero cristiano considera la idolatría como demoníaca (nótese que el apóstol Pablo menciona cuatro veces a los demonios como los destinatarios de toda actividad idolátrica), no es extraño entonces que Dios prevenga seriamente:

 

 

 

"Por tanto, amados míos, huid de la idolatría." (1 Corintios 10: 14) (Aquí por medio de su apóstol Pablo).

 

 

 

Y:

 

 

 

"Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Éste es el verdadero Dios, y la vida eterna. Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén." (1 Juan 5: 20, 21) (Aquí por medio de su apóstol Juan, quien así finaliza su primer carta)

 

 

 

 

 

 

 

EL PELIGRO DE AUTOENGAÑARSE LLAMÁNDOSE CRISTIANO SIN SERLO:

 

 

 

Hay muchos que se engañan a sí mismos usando el nombre de cristianos; pero para principiar la vida de un cristiano, es decir, para llegar a ser un cristiano es necesario convertirse verdaderamente como nos enseña Dios en su palabra.

 

 

 

"Empero Dios, habiendo disimulado los tiempos de esta ignorancia, ahora denuncia a todos los hombres en todos los lugares que se arrepientan: Por cuanto ha establecido un día, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón al cual determinó; dando fe a todos con haberle levantado de los muertos." (Hechos 17: 30, 31). El peligro horroroso de llamarse cristiano sin serlo es que esto no puede salvar de la condenación eterna a los pecadores que no se arrepienten; es necesario e imperioso que se conviertan en verdaderos cristianos; usurpar el nombre de cristianos no les ayuda en nada; y aun teniendo cierta simpatía por el nombre, no les ayuda en nada si no comprenden que es necesaria la conversión.

 

 

 

LA NECESIDAD DE LA CONVERSIÓN A VERDADEROS CRISTIANOS:

 

 

 

Vemos, pues, que como los idolatras e idolatrados Papas gustan tomar nombres de apóstoles de Dios que contrariamente al Papa eran enemigos de la idolatría, así también muchos gustan tomar el nombre de "cristianos", aunque no crean ya sea en la divinidad, o bien en el sacrificio expiatorio, o bien en la resurrección, o bien en la presente exaltación, de Cristo, o bien en la Biblia que es su Palabra. Pero gustan usar el nombre de cristianos, aunque no lo sean, ¿buscan una sensación de seguridad usando ese nombre, aunque no estén acordes a él? ¿no sería mejor convertirse de verdad como lo hicieron los que primero llevaron el nombre de cristianos? Como nos dice la Escritura:

 

 

 

"Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y fueron añadidas a ellos aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones. Y toda persona tenía temor: y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles." (Hechos 2: 40-43) (Conversión de Judíos en Jerusalem luego de discurso del apóstol Pedro)

 

 

 

Y:

 

 

 

"Sabiendo, hermanos amados de Dios, vuestra elección: Por cuanto nuestro evangelio no fue a vosotros en palabra solamente, mas también en potencia, y en Espíritu Santo, y en gran plenitud; como sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. Y vosotros fuisteis hechos imitadores de nosotros, y del Señor, recibiendo la palabra con mucha tribulación, con gozo del Espíritu Santo: En tal manera que habéis sido ejemplo a todos los que han creído en Macedonia y en Acaya. Porque de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor no sólo en Macedonia y en Acaya, mas aun en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido; de modo que no tenemos necesidad de hablar nada. Porque ellos cuentan de nosotros cuál entrada tuvimos a vosotros; y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero. Y esperar a su Hijo de los cielos, al cual resucitó de los muertos; a Jesús, el cual nos libró de la ira que ha de venir." (1 Tesalonicences 1: 4-10) (Conversión de no judíos en Tesalónica, rememorada por el apóstol Pablo en su primer carta a los creyentes principalmente gentiles de allí)

 

 

 

El convertirse en Cristiano es un "convertirse de" y es un "convertirse a", y esto de una única manera: convertirse de una humanidad perversa (de los propios pecados de uno y de la corriente del mundo) y de los ídolos y convertirse a CRISTO, a Dios para servirle sólo a Él según su Palabra por medio de su Santo Espíritu y mediante Jesucristo a quien el apóstol Juan llamó el verdadero Dios (1 Juan 5: 21).

 

 

 

LA FE EN LA PALABRA DE DIOS, BASE PARA LA CONVERSIÓN:

 

 

 

Los cristianos de Tesalónica pudieron convertirse verdaderamente ya que creyeron que la palabra de los apóstoles era verdaderamente la palabra de Dios, y que ésta provenía de Dios, entonces alcanzaron a DIOS:

 

 

 

"Por lo cual, también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, de que habiendo recibido la palabra de Dios que oísteis de nosotros, recibisteis no palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, el cual obra en vosotros los que creísteis." (1 Tesalonicences 2: 13)

 

 

 

Esta es la primordial necesidad para llegar a convertirse en un verdadero cristiano, recibir la palabra de los apóstoles de Jesucristo como palabra de Dios mismo; ahora tenemos dicha palabra en una Biblia completa. En el caso de líderes religiosos, como por ejemplo un teólogo modernista, cualquiera sea su denominación, nunca podrá convertirse enredándose en su crítica textual hacia los originales griego y hebreo de la Biblia, es imprescindible que acepte como palabra de Dios lo recibido por medio del Texto Recibido, para el Nuevo Testamento; y lo recibido por el Texto Masorético, para el Antiguo Testamento. Nunca podrán confiar en la Biblia como palabra de Dios mientras no crean que Dios la preservó hasta la era de la reforma y de las misiones; y mientras no abandonen sus manuscritos minoritarios alejandrinos generados por copistas heréticos y promovidos al uso en el siglo diecinueve por los ocultistas Westcott y Hort, y ahora promovidos por las Sociedades Bíblicas Unidas, y sus socios. De la misma manera necesitan abrir sus ojos todas esas pobres personas que fueron enseñadas a considerar la Biblia como una fuente incompleta de revelación que debe complementarse con "la tradición"; en este caso la tradición de la Roma Papal trono de los Papas, anticristos finísimos precursores del último Papa y más grande de los anticristos. ¡Qué horrenda cosa es permitir que sean los anticristos los que nos "expliquen la Biblia"! ¡Qué decepción eterna y horrorosa para los que confíen en ellos! Pero los que sólo se apoyen en la Biblia y huyan de los falsos, ellos podrán salvarse confiando en el verdadero evangelio de Jesucristo que sólo la Biblia nos explica. El falso evangelio ritualista de Roma, es horriblemente blasfemo y una burla eterna para los pobres pecadores que confían en Roma.

 

 

 

LÍDERES RELIGIOSOS NO CRISTIANOS NECESITAN ARREPENTIRSE:

 

 

 

Los líderes religiosos modernistas deben verse a sí mismos que no son cristianos, son anticristianos con nombre de cristianos. En cuanto a los líderes ritualistas ya sean católicos, ortodoxos, o los nuevos ritualistas carismáticos, no son cristianos son paganos con nombre de cristianos. Deben arrepentirse y abandonar su posición ritualista anticristiana y pagana y creer verdaderamente en la Palabra de Dios.

 

 

 

¿CUÁNDO SE PUEDE ENTENDER PLENAMENTE LO QUE ES UN CRISTIANO?:

 

 

 

Para comprender plenamente quién es un cristiano, se necesita llegar a serlo de verdad, convertirse y conocer por experiencia los fundamentos de la vida del cristiano presentados en la Biblia; esta sección, por lo menos, nos ha servido para exponer públicamente algunas famosas pretensiones antibíblicas, erróneas y mundanas de lo que es un cristiano, la de los líderes católicos romanos, ortodoxos griegos, protestantes modernistas, y varias sectas de las que niegan la divinidad de Cristo, y también la pretensión de los ateos que para envalentonarse en su desesperado ateísmo se complacen en llamar cristianos a los antes mencionados a fin de tener mucho material para blasfemar de Dios y de Cristo, material tomado de los que no son de Cristo, pero que al llevar su nombre equivocadamente lo perjudican. Sería inacabable exponer en esta sección los incontables errores de estas porciones apóstatas del mundo con el nombre de cristiano mal puesto, principalmente nos interesa ver lo que la Biblia dice sobre los verdaderos cristianos y su vivir.

 

 

 

ES IMPORTANTE LIBRARSE DE LAS FALSAS IDEAS DE LO QUE ES UN CRISTIANO:

 

 

 

Si alguien tiene alguna o algunas de esas ideas falsas sobre ser cristiano debe arrepentirse y abandonar su posición anticristiana y pagana y creer verdaderamente en la Palabra de Dios, la Biblia, e ir a Cristo y no a otro u otros. Debe convertirse de sus ideas ritualistas sacramentalistas, sacerdotalistas o papistas, o racionalistas modernistas de incredulidad, o de sus sectas chicas o grandes, o de cualquier pecado; y debe convertirse a Jesucristo el único Salvador.

 

 

 

¿QUÉ ES SER CONVERTIDO EN UN CRISTIANO?:

 

 

 

¿Qué es ser convertido?, podemos en este punto leer el diálogo entre el Sr. D. L. Moody y el Sr. Radstock, del libro de Moody: "La Gracia Soberana":

 

 

 

"SR. MOODY: Cristo dice, "si no os convirtiereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos" (Mateo 18:3). ¿Qué es ser convertido?

 

 

 

Sr. Radstock: "Convertirse" es volverse a Dios quien es el único que puede salvar. No podemos salvarnos a nosotros mismos ni siquiera por nuestra religión. Por lo tanto, para obtener la salvación debemos volvernos a Dios quien exclusivamente tiene la gracia, la sabiduría, y el poder para salvar.

 

 

 

Sr. M.-¿Qué es ser nacido del Espíritu?

 

 

 

Sr. R.-El hombre, por naturaleza, no puede acceder a los pensamientos de Dios. No puede tener comunión con Dios hasta que tenga una nueva naturaleza. El hombre natural no recibe las cosas del Espíritu de Dios: él no tiene capacidad hasta que tenga la nueva vida que Dios le dará por el poder del Espíritu Santo.

 

 

 

Sr. M.-¿Puede él conseguir eso hoy si se arrepiente?

 

 

 

Sr. R.-Sí. El arrepentimiento significa un cambio de mente-un rechazo de sus propios pensamientos para oír la voz y el mensaje de Dios. Si nosotros escuchamos a la voz de Dios y confesamos nuestros pecados, Dios es "fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados" (1 Juan 1:9).

 

 

 

Sr. M.-¿A quién debemos confesar nuestros pecados?

 

 

 

Sr. R.-Cuando la luz de Dios entra, vemos que somos culpables ante él; entonces somos impulsados a ir y poner nuestro caso ante Él. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos.

 

 

 

Sr. M.-Hay un pasaje que dice que el Señor Jesucristo soportó nuestros pecados. ¿En qué sentido soportó Él nuestros pecados?

 

 

 

Sr. R.-El Señor Jesucristo fue realmente cargado con pecados que Él nunca cometió. Fue castigado como si Él hubiera sido el pecador. Por eso en la cruz exclamó, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mateo 27:46). Dios estaba tratando a Jesús como si Él realmente hubiera sido el culpable.

 

 

 

Sr. M.-¿Obtenemos alguna ayuda por creer eso?

 

 

 

Sr. R.-Cuando yo creo el testimonio de Dios, el testimonio de Dios acerca de Jesús, puedo confiar entonces mi persona a Dios, entregándome a Dios, Dios llega a ser mi Salvador.

 

 

 

Sr. M.-¿Tienen estos amigos el poder para creer?

 

 

 

Sr. R.-Ellos están obligados a creer. Ellos pueden creer esto así como pueden creer cualquier otro hecho, si sólo escuchan la voz de Dios. Pero deben librarse de sus propios pensamientos, y escuchar a Dios: Oyendo Su voz ellos creerán. "La fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios" (Romanos 10:17)

 

 

 

Sr. M.-¿Todo lo que el pecador tiene que hacer es descansar en las promesas de Dios?

 

 

 

Sr. R.-Simplemente confiar en Dios.

 

 

 

Sr. M.-¿Qué le diría usted a un hombre que dice que ha intentado muchas veces y falló; y que se ha descorazonado?

 

 

 

Sr. R.-Ese hombre probablemente hizo muchas buenas resoluciones, esperando que se haría gradualmente un cristiano pasando por este o aquel método, o por hacer esta o aquella cosa. Por supuesto él falló, porque intentó hacerse un cristiano él mismo. En vez de intentar salvarse, confíe en Dios, quien ha dado Su palabra de que todo el que cree en el Señor Jesucristo tiene en ese momento la vida eterna.

 

 

 

Sr. M.-¿Un hombre no debería separarse de algunos de sus pecados antes de venir a Dios? Suponga que él dice maldiciones o tiene un mal genio, ¿no debería lograr un poco de control de su temperamento, o dejar de maldecir, antes de venir a Cristo?

 

 

 

Sr. R.-Dios sabe que la naturaleza del hombre es mala: por eso Él ha prometido darle una nueva naturaleza. Por lo tanto debemos ir a Dios, exactamente como un hombre va a un médico, porque necesita ser curado de alguna enfermedad.

 

 

 

Sr. M.-¿Puede un bebedor o un blasfemo ser salvado inmediatamente?

 

 

 

Sr. R.-Pablo dice: "Al que no obra, pero cree en aquél que justifica al impío"-personas malas, personas perdidas, personas arruinadas-"su fe le es contada por justicia" (Romanos 4:5). Cuando él cree a Dios, Dios se vuelve su Salvador. Dios es el amigo de los pecadores.

 

 

 

Sr. M.-¿Qué es creer a Dios?

 

 

 

Sr. R.-Tomarle la palabra.

 

 

 

Sr. M.-¿No cree que hay muchos aquí que creen que Jesucristo es el Salvador del mundo; y a pesar de eso no son salvos?

 

 

 

Sr. R.-Sin duda; porque ellos no han creído para sí mismos. Un hombre en el tiempo del Diluvio, por ejemplo, podría haber dicho, "Sí, yo creo que ésta verdaderamente es un arca muy buena, y que salvará a aquellos que entren en ella." Pero esto no significa que él entró en ella. El arca sólo salvó a aquellos que entraron en ella. Así, cuando un hombre confía en Jesucristo para él, Jesús se vuelve su Salvador personal y eterno.

 

 

 

Sr. M.-¿Qué pasaría si él cayera en pecado después de haber creído en Cristo?

 

 

 

Sr. R.- "Estas cosas os escribo, para que no pequéis," dice Juan; "y si alguno hubiere pecado, Abogado tenemos para con el Padre" (1 Juan 2:1). El Buen Médico no renunciará a Su caso debido a la enfermedad; Él tratará con ella. El Buen Pastor no echará a Sus pobres errantes ovejas; Él irá tras ellas, y las traerá nuevamente. Él ha prometido que salvará a Su pueblo de sus pecados.

 

 

 

Sr. M.-¿Está la salvación al alcance de toda persona aquí esta noche?

 

 

 

Sr. R.-Jesus dijo, "de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).

 

 

 

Sr. M.-Pero algunos dicen que ellos no sienten eso; que no lo entienden.

 

 

 

Sr. R.-Cuando ellos le tomen a Dios Su palabra, y se arrojen sobre Él, aunque lo sientan o no-cuando ellos confiesen a Jesucristo como su Señor-el Espíritu Santo vendrá con poder para hacerles comprender. Por ejemplo, un hombre en el tiempo del Diluvio podría haber estado fuera del arca, y decir, "no puedo comprender como esta arca me alzará sobre las aguas." Pero si estuviera adentro cuando el diluvio viniera lo comprendería. El pecador debe creer primero, y tener su experiencia después. Se le dice a un hombre que un cierto tren lo llevará a Edimburgo. Él nunca ha estado allí: no tiene conocimiento sobre este tren en particular; y no puede comprender como lo llevará hasta allí. Pero él sabe que puede confiar en el amigo que le informó; así que entra en el tren. Entonces comprende que él está en el tren; luego podrá comprender que está en Edimburgo.

 

 

 

Sr. M.-¿Le aconsejaría a las personas que vengan a Dios como ellas están, con sus insensibles, traicioneros y duros corazones-con cualquier tipo de corazón?

 

 

 

Sr. R.-Dios ha provisto esta salvación para los pecadores perdidos-aquellos que son completamente malos y corruptos. Es para los tales que Dios ha mostrado Su salvación, Su amor, Su gracia.

 

 

 

Sr. M.-¿Que le diría a alguno que piense que no tiene poder para creer?

 

 

 

Sr. R.-Él tiene el poder para creer. Probablemente él está intentando creer algo acerca de él mismo, sentir algo acerca de él en lugar de darle crédito a Dios-no se le pide comprender esto o aquello acerca de sí mismo, sino que se le pide creer al Dios fiel.

 

 

 

Sr. M.-Algunos dicen que no tienen poder para superar un pecado obsesionante.

 

 

 

Sr. R.-Jesús vino proclamando libertad a los cautivos. Como leemos en las hermosas palabras del Libro de Oración de la Iglesia de Inglaterra: "Aunque estemos atados y sujetos por las cadenas de nuestro pecado, permita la ternura de Tu misericordia salvarnos." Jesucristo toma a los prisioneros del pecado y quita sus cadenas.

 

 

 

Sr. M.-Hay algo dicho acerca de confesar a Cristo. ¿Le aconsejaría usted a alguno que quiere volverse un cristiano empezar aquí mismo confesando a Cristo con la boca?

 

 

 

Sr. R.-Dios ya está a su lado, quienquiera usted sea. Cristo es Emanuel-Dios con nosotros y por nosotros. Él ya está a su lado, aunque usted lo crea o no. Ahora es de usted el decidir si Él será su Salvador. Él dice que si usted se apropia de Él como Señor-quien es ahora rechazado por el mundo-Él es responsable para ser su Salvador desde ese momento."

 

 

 

Sobre el arrepentimiento o conversión y su relación con la fe en Cristo, el volverse a Cristo, podemos en este punto también leer parte del diálogo entre el Sr. D. L. Moody y el Pastor Monod, del mismo libro de Moody: "La Gracia Soberana":

 

 

 

"Sr. M.-¿Qué viene primero, la fe o el arrepentimiento?

 

 

 

Pastor M.-En el Evangelio de Marcos leemos: "Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio" (Marcos 1:14,15). El Apóstol Pablo dijo a los ancianos de Efeso: "Nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a los Judíos y a los Gentiles arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo" (Hechos 20:20,21). Ambos, arrepentimiento y fe son necesarios; y son inseparables. No obstante, debemos nombrarlos en orden, el arrepentimiento viene primero.

 

 

 

Una ilustración puede aclarar esto. ¿Qué es el arrepentimiento? No es de ningún modo un sentimiento; es un acto. El arrepentimiento significa darse vuelta. Conversión y arrepentimiento son dos traducciones de la misma palabra. Bien, suponga que usted se aparta de su pecado; eso no es suficiente: usted debe mirar a Cristo como su Salvador. El pecador inconverso da la espalda al Señor-¿qué debe hacer para mirar a Cristo y creer en Él? Debe darse vuelta. Si no se da vuelta no puede ver al Salvador; y si él ve al Salvador, es evidente que se ha dado vuelta. ¿Cuál de los dos actos viene primero? El darse vuelta, por supuesto. Eso lo pone inmediatamente en la posición para mirar a su Salvador alejándose de su pecado. Yo no puedo aferrarme a mi pecado al mismo tiempo que estoy mirando a Cristo. Ni soy capaz de abandonar mi pecado si no es por mirar a Cristo. Pero yo me vuelvo a Él, que está listo para perdonar el pecado que estoy deseoso de abandonar. El arrepentimiento me pone en la posición correcta para creer; y podría agregar que creer es, a su vez, un sumamente poderoso instrumento de arrepentimiento; de hecho, las más amargas lágrimas de arrepentimiento fluyen después de que hemos creído en el amor de Cristo.

 

 

 

Cuando yo era pastor de una iglesia canadiense-francesa, los ancianos de la iglesia le preguntaron a una pobre mujer anciana que ni siquiera podía leer, "¿Qué debemos hacer para ser salvados?" Ella contestó, tímidamente: "¡Oh!, me parece a mí que solamente si uno ha tenido un buen arrepentimiento en nuestro Señor Jesucristo está salvado." Yo nunca había oído la expresión antes, y pensé que ésta era muy impresionante; parecía resolver la inquietante cuestión sobre el arrepentimiento y el creer: lo que ella experimentó, usted ve, fue un buen arrepentimiento en nuestro Señor Jesucristo.

 

 

 

Sr. M.-¿Qué es "creer"?

 

 

 

Pastor M.-Las cosas más comunes son los más difíciles de definir. Suponga que usted Sr. Moody me preguntara, ¿qué es la vida? o, ¿qué es el amor? No sería fácil dar una respuesta. ¿Qué es creer? Bien, creerle a una persona, es considerar a esa persona como veraz. Creer una cosa, es considerar que esa cosa; es verdadera.

 

 

 

Si usted me cree, entonces, usted da por hecho que cualquier promesa que yo le haga será cumplida. Si usted cree que un billete del banco que se le ofrece es genuino, usted considera que vale $5, o $10, o $50, aunque es solamente un pedazo de papel. Si usted tiene la más leve duda sobre su autenticidad, entonces no se atrevería a considerarlo como dinero. Si usted se siente seguro de que es falsificado, no lo toma en cuenta en absoluto. En los dos últimos casos usted rechaza aceptarlo. La prueba de la confianza está en el aceptar.

 

 

 

Sr. M.-Muchos piensan que deben esperar el tiempo de Dios para ser salvados. ¿Cuál es el tiempo de Dios?

 

 

 

Pastor M. Me parece que hemos dado la respuesta con nuestros propios labios este mismo día. Nosotros hemos estado cantando:

 

 

 

Mientras Jesús te susurra, ¡ven, pecador, ven!
Mientras estamos orando por ti, ¡ven, pecador, ven!
Ahora es el tiempo para poseerlo, ¡ven, pecador, ven!
Ahora es el tiempo para conocerlo, ¡ven, pecador ven!"

 

Y de nuevo:

 

 

 

Hay Uno que te ama, ¡oh, recíbelo ahora!
Él ha esperado todo el día-¿por qué esperas tú?

 

Pero tenemos algo mejor que himnos; tenemos la Palabra de Dios. Allí se nos dice muy definidamente cual es el tiempo. Él dijo, "En tiempo favorable te he oído, y en día de salvación te he socorrido: he aquí ahora el tiempo favorable; he aquí ahora el día de salvación" (2 Corintios 6:2). Podemos pensar que nosotros estamos esperando; pero es Dios quien está esperando por nosotros todo el tiempo. Cuando nos decidimos, por supuesto que tenemos un derecho para decir: Ahora es el tiempo de Dios para recibirme. Pero nosotros deberíamos haber decidido mucho tiempo antes. ¿Cómo haríamos para decirle a un hijo incrédulo que él debería regresar a su padre algún día, o luego, o mañana? Su deber evidente es volver ahora."

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO I

LAS CUATRO ETERNAS E INMUTABLES POSESIONES DEL CRISTIANO

 

EL MOMENTO DE SU RECEPCIÓN: LA CONVERSIÓN:

 

 

LA CONVERSIÓN, COMIENZO DE LA VIDA CRISTIANA CON SUS GLORIOSAS BENDICIONES:

 

 

 

La vida de un cristiano comienza entonces en el momento en que comienza a ser cristiano, es decir, desde su conversión o verdadero arrepentimiento, su volverse a Cristo. Todo lo que una persona obtenga en su conversión será la semilla del desarrollo de su posterior vida como cristiano, será el fundamento donde se edificará su vida subsiguiente a la conversión, de modo que nos resultará muy útil y valioso poner en claro algunas gloriosamente gozosas e importantísimas bendiciones que todo verdadero cristiano nunca debería olvidar que posee desde su misma conversión y para siempre.

 

 

 

LA VIDA CRISTIANA, LIGADA AL CONOCIMIENTO DE SUS BENDICIONES:

 

 

 

Todo cristiano debe tener en claro de acuerdo con la palabra de Dios todo lo que ha recibido en su conversión, su vida como cristiano depende grandemente del entendimiento de su carácter de hijo de Dios y de su posición delante de Dios. Cuando hay un decaimiento en la vida cristiana, éste va acompañado necesariamente de un decaimiento en el entendimiento de su carácter ante Dios y su posición; y viceversa: cuando hay una constancia en el crecimiento y en la construcción de la vida del cristiano como tal, hay una situación de entendimiento y aprovechamiento tanto de su carácter de hijo de Dios como de su posición de justificado ante Dios por la sangre de Cristo. Tal aprovechamiento puede producirse en cualquier cosa de las importantes cosas que Dios requiere de un cristiano: en la oración y adoración a Dios, en la santificación y la limpieza de los pecados, en el llenarse de la palabra de Dios, en la predicación del evangelio y la ayuda a los prójimos no creyentes, en la comunión con sus hermanos los creyentes y la ayuda fraternal, en el cumplimiento de todas las cosas que hacen a la vida de alguien que verdaderamente ama a Dios y a sus hermanos en Cristo y a sus prójimos no creyentes. Y el aprovechamiento se produce cuando el creyente está en comunión con Cristo, y dicha comunión en la vida del cristiano se fundamenta en el entendimiento de su condición y posición ante Dios por Cristo, todo lo cual ha recibido en su conversión.

 

 

 

LAS CUATRO BENDICIONES ETERNAS E INMUTABLES QUE EL CRISTIANO NO DEBE OLVIDAR QUE TIENE:

 

 

 

Es por lo anterior que de aquí en adelante en este capítulo serán presentadas ante nosotros cuatro cosas que hemos recibido para siempre los que hemos creído en Cristo. Si ya son de nosotros, deben estar siempre ante nuestra consciencia y en nuestro entendimiento en una forma clara y definida mediante la Palabra de Dios. De ese modo, será más fácil para nosotros vivir una vida espiritual que si tuviéramos que andar a ciegas sin entender bien lo que Dios ha hecho en nosotros los que creímos. Estas cuatro cosas han pasado a ser del cristiano para siempre, son eternas; y no pueden ser retiradas o cambiadas, es decir que son inmutables. Que sean inmutables ya está incluido en el hecho de que son eternas; pero lo hacemos notar, porque no todos perciben lo evidente de esto; y también lo haremos notar con lo que la Biblia nos dice. Ellas son:
1) LA VIDA ETERNA.
2) LA ADOPCIÓN ETERNA COMO HIJO DE DIOS.
3) LA POSESIÓN ETERNA DEL ESPÍRITU SANTO.
4) LA JUSTIFICACIÓN ETERNA DE DIOS.

 

Ningún cristiano debe olvidar que las posee, a menos que quiera debilitarse espiritualmente. Todo cristiano debe recordar que las posee y tomar provecho de ellas, y será de provecho tanto para él como para los que tengan la suerte de beneficiarse con el ministerio del tal. Seguidamente nos extenderemos sobre estas cuatro maravillosísimas bendiciones inconmensurables.

 

 

 

 LA VIDA ETERNA DEL CRISTIANO:

 

 

EL CRISTIANO TIENE AHORA LA VIDA ETERNA:

 

 

 

Lo primero que podemos mencionar es que el cristiano principia teniendo la vida eterna que antes no tenía:

 

 

 

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3: 16)

 

 

 

Toda la gesta redentora de Dios tenía por fin este objetivo: la salvación de cada ser humano que crea en el sacrificio expiatorio del divino Hijo de Dios: Jesucristo.

 

 

 

DE UNA TRISTE HUMANIDAD PERDIDA A LA POSESIÓN DE LA VIDA ETERNA:

 

 

 

Allí tenemos una humanidad perdida, la naturaleza de esta perdición es que luego de la muerte física viene el horripilante infierno de tormento para el alma, y luego de una resurrección para juicio viene un infierno eterno de tormento consciente para el alma y el cuerpo. Pero esta desgracia irreparable y horrenda de caer en el infierno puede y debe ser evitada, pues Dios proveyó un rescate, su divino y sin pecado Hijo Jesucristo fue dado para padecer el tormento y la muerte y pagar hasta el último pecado de todos los hombres que pasaron y de todos los hombres que habrán de vivir sobre la tierra. ¿Cómo es esto?: La justicia Divina, del mismo modo que demanda el juicio de los pecadores, demanda para su perfecto Hijo Jesucristo tanto la preservación como la salvación de todo mal; ni un solo rasguño debía haber padecido el Hijo de Dios; de modo que los tormentos y la muerte de Jesucristo son a los ojos de Dios un pago suficiente por los pecados de los hombres. Ante Dios, que es el juez supremo y verdadero, el sacrificio de Cristo ha satisfecho en forma completa las demandas de su justicia, y cualquier pecador que se acoge al sacrificio de Cristo, se ve completamente libre de la demanda de castigo de la justicia de Dios, la cual fue satisfecha en el sacrificio de Cristo. El cristiano llegó a serlo cuando por creer en la eficacia del sacrificio de Cristo, fue librado de la perdición y recibió la posesión de la vida eterna. Antes de ser cristiano estaba perdido, ahora es poseedor de la vida eterna.

 

 

 

LA VIDA ETERNA SE VIVE COMO LA VIDA ESPIRITUAL PROVENIENTE DE DIOS:

 

 

 

"Vida eterna" es el nombre que recibe la vida espiritual que Dios da y que capacita al cristiano a tener comunión con Dios eternamente:

 

 

 

"Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren." (Juan 4: 23, 24)

 

 

 

APARICIÓN DE LA MUERTE ESPIRITUAL, ESTADO DEL NO CRISTIANO:

 

 

 

Antes de la vida cristiana, antes de ser cristiano, una persona vivía una vida puramente física (del cuerpo) y puramente psíquica (del alma), no poseía la vida de Dios, su espíritu humano estaba separado de Dios y no podía recibir ni tener comunión con Dios, ni adorarlo "en espíritu y en verdad". Porque cuando Adán y Eva desobedecieron el mandato de Dios de no comer el fruto, en ese mismo momento murieron espiritualmente, su espíritu fue separado de la comunión con Dios; y aunque la muerte física no fue inmediata, tardando muchos años, muchos más de lo que tardamos nosotros, finalmente llegó. Pero la advertencia de Dios era que en el mismo día que comieren del fruto prohibido morirían:

 

 

 

"Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás; Mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás." (Génesis 2: 16, 17)

 

 

 

Luego de la transgresión sobrevino al instante la muerte espiritual, el espíritu del hombre, antes en comunión con Dios, fue separado de dicha comunión. La muerte espiritual dejó al hombre desprovisto de la vida espiritual de Dios y lo dejó en camino a la muerte física y la subsiguiente efectivización de la condenación eterna en el infierno.

 

 

 

PROMESA DE DIOS DE UN SALVADOR Y APARICIÓN DE LA VIDA ETERNA INCONDICIONAL:

 

 

 

Pero ya desde la caída de Adán y Eva Dios prometió al hombre la venida de un Salvador que purgaría la pena de los pecados del hombre para que todo hombre que crea en tal Salvador tenga vida eterna. Y esta vida eterna, como veremos, no es una vida espiritual condicional como la que tenían Adán y Eva antes de caer, porque el Salvador traería una vida espiritual eterna, que no dependería más de los esfuerzos del hombre por mantenerse y que pondría al hombre eternamente fuera de la posibilidad de perderse. Adán y Eva y todos sus descendientes estaban en una condición de seres creados con la posibilidad de perderse (posibilidad a la que ingresaron); pero luego, Adán y Eva y sus descendientes que como ellos crean en Cristo, pasan de la condición de perdidos a la de eternamente a salvo y sin posibilidad de perderse, lo cual es infinitamente superior a lo que antes tenían. Antes tenían vida condicional; ahora, los creyentes en Cristo tienen verdadera vida eterna incondicional, la cual no depende de obras del hombre, sino de la obra perfecta de Cristo ya completada en la cruz, en su sacrificio expiatorio que satisfizo perfectamente las demandas de la justicia perfecta de Dios para toda la eternidad. He aquí la promesa que primero se dio a Adán y Eva:

 

 

 

"Y enemistad pondré entre ti [la serpiente] y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar" (Génesis 3: 15)

 

 

 

La simiente de la mujer es Jesucristo que tomó la naturaleza humana mediando la concepción de una mujer solamente y sin la participación de hombre, naciendo de una virgen. Jesucristo fue "herido en el calcañar" al soportar la muerte que pagó todos nuestros pecados, pero con ese acto maravilloso de salvación para los hombres y las mujeres, selló también el destino final de la serpiente, el diablo, a quien condena eternamente sin esperanza de salvación. Cristo, en cambio, habiendo satisfecho perfectamente la demanda de la justicia divina, resucitó cumplidos tres días y ahora vive para siempre a la diestra del Padre, y volverá en gloria a buscar a los que le reciban a Él. Mientras que la transgresión de Adán le produjo al momento la muerte espiritual, los que aceptan el sacrificio de Cristo hecho por ellos reciben en cambio al momento la vida espiritual incondicional y eterna. Mientras que luego de la muerte espiritual Adán recibió la dirección hacia la eterna condenación en el infierno, los que por creer en Cristo reciban la vida espiritual reciben en cambio la seguridad de una resurrección a la gloria y la seguridad de una gloria eterna con Dios. Es digno de reconocer que aunque Adán y Eva perdieron su vida condicional, fueron provistos por la gracia de nuestro Dios de algo infinitamente más valioso: la mismísima vida eterna incodicional, por medio de Jesucristo, ya que Adán y Eva fueron buscados por Dios y rescatados por su gracia. Leamos el siguiente comentario de D. L. Moody en "La Gracia Soberana":

 

 

 

"La primer promesa dada al hombre caído era una promesa de gracia. Dios nunca le prometió algo a Adán cuando Él lo puso en el Edén. Dios nunca entró en un convenio con él como Él lo hizo con Abraham., Dios le dijo" Del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás de él: porque el día que de él comieres ciertamente morirás" (Génesis 2:17); pero cuando esto llegó a suceder, entonces Dios vino y le dio una promesa de gracia. Él trató en gracia con él. Cuando Adán dejó el Jardín de Edén él pudo decirle a Eva, "Bien, Dios nos ama, aunque Él nos ha conducido fuera." No había ninguna señal de que Adán reconoció su condición perdida. Hasta donde nosotros sabemos, no hubo ningún lamento por misericordia o perdón, ninguna confesión de pecado. Todavía nosotros encontramos que Dios trató en gracia con él. Dios salió y buscó a Adán para poder dar Su gracia sobre él. Él encontró a Adán en su condición perdida y arruinada, y la primera cosa que Él hizo fue proclamar la promesa de un inminente Salvador."

 

 

 

"Hace algunos años cuando yo estaba hablando sobre este asunto, un amigo me envió lo siguiente: '¡Por la gracia de Dios yo soy lo que soy!' Ésta es la confesión eterna del creyente. La gracia lo encontró un rebelde y luego le deja hecho un hijo. La gracia lo encontró vagando ante las puertas del infierno y luego lo lleva a través de las puertas de cielo. La gracia ideó el plan de la redención: La justicia nunca querría; la Razón nunca podría. Es la gracia la que lleva a cabo ese plan. Ningún pecador habría buscado jamás a su Dios sino a través de la gracia. Los bosquecillos del Edén habrían sido la tumba de Adán, si la gracia no lo hubiera llamado a salir."

 

 

 

Adán finalmente salió, argumentó un poco con Dios, pero finalmente para su alivio y el de su esposa Eva, recibieron un Salvador y con Él la salvación eterna y una vida eterna incondicional que antes no tenían. Dios es grande.

 

 

 

 ¿DÓNDE RESIDE EL VALOR DEL SACRIFICIO DE JESUCRISTO?:

 

 

 

El valor del sacrificio de Cristo no radica ni en la especie de sufrimiento y muerte (la crucifixión, horrible tormento romano, doloroso y a la vez asfixiante, pero no "infinito" en intensidad) ni radica tampoco en la duración de dicho sufrimiento (que fue de varias horas, un tiempo no "infinito"); el valor infinito del sacrificio de Cristo ante Dios radica en la persona que padeció tal suplicio y muerte, en Jesucristo, el divino y amado Hijo de Dios en el cual su Padre tiene perfecto contentamiento:

 

 

 

"Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado de Él. Mas Juan lo resistía mucho, diciendo: Yo he menester ser bautizado de ti, ¿y tú vienes a mí? Empero respondiendo Jesús le dijo: Deja ahora; porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre Él. Y he aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento." (Mateo 3: 13-17)

 

 

 

Ahora, será sumamente interesante comprender la oportunidad en que el Padre proclamo su contentamiento: Este pasaje registra el comienzo del ministerio público del Señor Jesucristo. Comienza requiriendo ser bautizado por el profeta Juan el Bautista. Tal vez usted se pregunte porqué Juan el Bautista "le resistía mucho" no queriendo bautizar a Jesús; la respuesta a esta cuestión es sencilla: El bautismo que Juan administraba era un bautismo en señal de arrepentimiento de los pecadores, un bautismo de pecadores arrepentidos (Mateo 3: 2, 6, 11); pero Jesús no era de ningún modo pecador sino el divino Hijo de Dios encarnado, sin pecado, y sin posibilidad alguna de pecar, inmutable en su perfecta santidad personal divina. Vea, necesitamos enfatizar que Él no sólo era sin pecado, sino que además sin posibilidad alguna de pecar; Él fue siempre Dios el Hijo, lo seguía y lo seguirá siendo aun cuando añadió a su persona la naturaleza humana; pero notemos, y no lo olvidemos, que se trata de una misma persona, aun con dos naturalezas, la divina que siempre tuvo y tendrá, y la humana que añadió a su persona para siempre, obviamente que el ser la misma persona del divino Hijo exige que no pueda pecar ni siquiera en su naturaleza humana, ya que su persona es la misma divina e inmutablemente santa persona del Dios Hijo que no puede pecar en absoluto, y por lo tanto no puede tampoco pecar en su naturaleza humana. Ante esta situación, se comprende que Juan se negara a bautizar a Cristo con un bautismo destinado a pecadores. Juan comprendía quién era Cristo y que él no necesitaba ser bautizado, ya que era el impecable Hijo de Dios; más bien Juan reconocía "Yo he menester ser bautizado de ti, ¿y tú vienes a mí?".

 

 

 

Ahora bien, en este momento usted podría preguntar ¿Porqué el impecable e inmutablemente santo Dios Hijo se hizo bautizar en ese bautismo para pecadores? Respondo rápido diciendo: PORQUE ESTABA OCUPANDO NUESTRO LUGAR DE PECADORES, PARA FINALMENTE SUFRIR EL CASTIGO EN LUGAR DE LOS PECADORES Y ASÍ SATISFACER LA JUSTICIA PERFECTA DE DIOS. Jesús respondió a la negativa de Juan con un "Deja ahora; porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces le dejó"; pensemos en las palabras "TODA JUSTICIA", hallamos que ocupando el lugar del pecador Cristo tiene el poder suficiente para cumplimentar y satisfacer las demandas de "toda justicia", es a saber, la justicia perfecta de Dios. Dios el Padre, al salir Jesús del agua del bautismo, dijo entonces: "Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento." Aquí está la solemne e indudable declaración del Padre sobre su Hijo en cuanto a su Hijo ocupando el lugar del pecador, para pagar todos los pecados de todos los pecadores, y Él tiene absoluto contentamiento y satisfacción EN SU HIJO. Ese maravilloso sacrificio de Cristo en la cruz es maravilloso y suficiente para Dios porque es el sacrificio de SU DIVINO E INMUTABLEMENTE SANTO HIJO AMADO. Es suficiente por lo tanto para salvar eternamente y para siempre a pecadores que antes estaban destinados a un suplicio eterno por un tiempo infinito en el infierno; pero que mediante su fe en Cristo, el infinitamente valioso Salvador, son ahora hechos salvos para siempre de toda condenación.

 

 

 

LA POSESIÓN REAL DEL CRISTIANO DE UNA NUEVA VIDA ESPIRITUAL ETERNA:

 

 

 

La vida eterna implica en esta era, la creación de esa vida espiritual eterna que Dios produce en un creyente en Cristo en el comienzo de su vida de cristiano, ésta es llamada el "nuevo nacimiento":

 

 

 

"Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez. El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu." (Juan 3: 7, 8). (El Señor Jesucristo en su diálogo con Nicodemo)

 

 

 

LA POSESIÓN REAL DEL CRISTIANO DE ACTUAL VIDA ETERNA:

 

 

 

De manera que es correcto decir que el cristiano ya tiene y posee la vida eterna desde su mismísima conversión, aunque todavía no haya experimentado ni la muerte, ni el paraíso para su alma, ni la gloria posterior de la resurrección (o la transformación glorificante sin pasar por la muerte, para los que lleguen a estar vivos cuando Cristo regrese en gloria de los cielos). El cristiano entonces tiene la vida eterna en su interior ya que ha nacido de nuevo y tiene el Espíritu Santo de Dios morando en su interior y sustentando eternamente la vida de su espíritu renacido ( lo que es nacido del Espíritu, espíritu es) luego las demás cosas futuras son solamente la infaltable consecuencia bendita de estar ya en posesión de la eterna vida espiritual, de modo que una de las maravillas de la vida del cristiano es la seguridad de su glorificación con Cristo a causa de su presente estado de eterna vida espiritual, habiendo nacido de nuevo espiritualmente, ahora es hijo de Dios y sólo espera las manifestaciones posteriores de la glorificación como lo esperado para alguien que tiene vida eterna espiritual:

 

 

 

"MIRAD cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce a Él. Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él apareciere, seremos semejantes a Él, porque le veremos como Él es." (1 Juan 3: 1, 2)

 

 

 

En el pasaje citado he remarcado a propósito las afirmaciones de certeza sobre la glorificación. El cristiano puede vivir una vida de bendita expectación caracterizada por la certeza de lo que espera ya que ahora mismo posee en sí mismo la vida espiritual de Dios:

 

 

 

"El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo: el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso; porque no ha creído en el testimonio que Dios ha testificado de su Hijo. Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida: el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. Estas cosas he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios." (1 Juan 5: 10-13)

 

 

 

Es evidente aquí que hay un hecho real y presente en la vida de un creyente en Cristo: que tiene la vida eterna como lo afirma la palabra de Dios (tiempo presente del verbo "tener"). Es evidente también que, aun estando en perfecta e inalterable posesión de ese bien, un creyente puede llegar a estar confuso o no muy consciente de ello y es evidente que necesita ser concientizado de su bendita realidad mediante las declaraciones de las Escrituras, entre las que como sólo un ejemplo encontramos la primera carta del apóstol Juan donde él mismo afirmó, en lo que citamos un poco arriba: "Estas cosas [toda la carta] he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.". Un cristiano puede desviarse en su entendimiento acerca de la vida eterna que posee y de que la posee, como también acerca de los otros bienes eternos que ya tiene como creyente y de los cuales ya hablaremos bajo otros subtítulos, de allí que el apóstol Juan, por la inspiración del Espíritu de Dios, escribe una carta entera para que los verdaderos creyentes SEPAN que ya tienen la vida eterna.

 

 

 

LA PERMANENCIA E INMUTABILIDAD DE LA VIDA ETERNA:

 

 

 

La vida eterna que el creyente recibió no puede decaer ni por la voluntad de Dios (porque es Dios mismo el que gustosamente justifica al cristiano para siempre), ni por la voluntad de ángeles (por elevada o humilde que sea su posición), ni por la voluntad de hombre o mujer alguno, ni por la voluntad del diablo o cualquiera de sus demonios, ni por ninguna cosa creada incluyendo el mismo cristiano, precisamente el cristiano fue salvado de sus pecados, no hay pecado que pueda quitarle su salvación (Romanos 8: 31-39). Esto es lo que los conocedores de la Biblia denominan "La Seguridad Eterna del Creyente", y es la doctrina o enseñanza verdadera que más rechazo despierta en los enemigos de la verdad; y hay motivos muy importantes por los que los enemigos del creyente son tan enemigos de la doctrina gloriosa de la seguridad eterna del cristiano.

 

 

 

LA SEGURIDAD ETERNA DEL CRISTIANO, SUS ENEMIGOS DIABÓLICOS:

 

 

 

Aunque el diablo y todos sus demonios no pueden hacer absolutamente nada para quitar a los cristianos la vida eterna, ni ninguno de los bienes eternos e inmutables que el cristiano tiene, no obstante esto, el diablo tiene su ganancia en hacer que los cristianos no puedan tomar provecho ahora de lo que poseen, a fin de que su reino tenebroso no sufra el daño que sufriría si los cristianos vivieran una vida consciente de lo que poseen en Cristo Jesús. El diablo sabe entonces que no puede quitar al cristiano la vida eterna; pero se esforzará por quitar al cristiano su conocimiento de que tiene la vida eterna, introducirá dudas en los cristianos débiles, que no se hayan afirmado en la gracia ni en el conocimiento de la palabra de Dios; y no se detendrá hasta que el cristiano dude o pierda de vista la realidad. La realidad es que el cristiano, por haber creído en Cristo, tiene vida eterna (Juan 3: 16, 1 Juan 5: 10-13, Romanos 8: 31-39).

 

 

 

LA SEGURIDAD ETERNA DEL CRISTIANO, SUS ENEMIGOS HUMANOS:

 

 

 

Pero el demonio levantará maestros que enseñarán, usando mal la Biblia como es propio del demonio, doctrinas falsas que entenderán mal o malinterpretarán la gloriosa doctrina de la seguridad eterna de los creyentes en Cristo. Estos falsos maestros, por dar sólo un ejemplo, citan el caso de Judas Iscariote como el de un cristiano que supuestamente perdió su vida eterna; pero el Señor Jesús desde el principio sabía que Judas no era de los suyos, es decir, no era un verdadero cristiano; al contrario, Cristo llama a Judas "diablo" : "Jesús le respondió: ¿No he escogido yo a vosotros doce, y uno de vosotros es diablo? Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce." (Juan 6: 70, 71) . Jesús también llamó a Judas "el hijo de perdición": "Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición; para que la Escritura se cumpliese." (Juan 17: 12), esto último indica claramente que Judas no era salvo, pues le llama "hijo de perdición", por lo tanto no tenía la vida eterna, mientras que los otros discípulos eran verdaderos cristianos y por lo tanto le habían sido dados por su Padre a Jesús para que Él los guarde para siempre y por lo tanto ninguno de ellos se perdió. Judas no era de las ovejas de Cristo (aunque andaba con ellas), Judas no era guardado de la perdición como los otros, pues no era salvo; los otros discípulos de Cristo en cambio sí eran de sus ovejas y por lo tanto tenían la vida eterna y no se perderían jamás porque Cristo no los perdería jamás, esto que Cristo dijo de sus discípulos es cierto para cualquiera de las ovejas de Cristo en todas las épocas:

 

 

 

DEFINICIÓN DEL SEÑOR JESUCRISTO DE LA VIDA ETERNA DEL CRISTIANO, COMO SEGURIDAD ETERNA:

 

 

 

"Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; Y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre una cosa somos." (Juan 10: 27-30)

 

 

 

"Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le hecho fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en Él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero." (Juan 6: 37-40)

 

 

 

Vemos entonces claramente, según la Escritura, que "tener vida eterna", "no ser arrebatado nunca de la mano de Cristo ni de la mano de su Padre", y "no perderse nunca", son la misma cosa, basta con leer atentamente Juan 10: 27-30 y Juan 6: 37-40. Y siendo así, ¿cómo es que hay algunos que dicen que un verdadero creyente que tiene vida eterna puede perderla? Los que dicen tal cosa lo dicen, pero no conforme a la palabra de Dios. La vida eterna que ellos predican es una vida condicional, en ese sentido es igual que la de Adán antes de caer, no es en absoluto la vida eterna como la predica Cristo que es una vida eterna en la cual no hay posibilidad de perdición, vida eterna que ahora tienen los verdaderos creyentes en Cristo: "Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en Él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero", "yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano", "nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre". Vemos entonces que Cristo no retornó a los cristianos al estado de Adán antes de caer, sino que les dio la vida eterna que Él mismo posee, y nadie puede arrebatar a los cristianos de su mano ni de la mano de su Padre, esta vida eterna que Cristo ha dado a los que creímos es verdaderamente según la Escritura LA IMPOSIBILIDAD DE PERDERSE. Es así entonces como también debemos entender Juan 3: 16 cuando dice:

 

 

 

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

 

 

 

1) "NO SE PIERDA, más 2) TENGA VIDA ETERNA".
1) "YO LES DOY VIDA ETERNA y 2) NO PERECERÁN PARA SIEMPRE, NI NADIE LAS ARREBATARÁ DE MI MANO".

 

Tenemos esas dos cosas, ambas cosas son inseparables según el Señor y son equivalentes; si hablamos de la vida eterna del cristiano, estamos hablando exactamente de que no hay posibilidad alguna de que el creyente se pierda, o si lo prefiere: no hay posibilidad alguna de que pierda su salvación. No existe para el cristiano tal cosa como una vida eterna que puede perderse, pues el Señor Jesús definió a la vida eterna del cristiano como siendo precisamente el no poder perderse jamás. Usted no encontrará sobre la tierra ningún diccionario con la autoridad para definir la vida eterna como lo hace el Señor Jesús, los católicos, los adventistas del séptimo día, los pentecostales, los carismáticos y otros, podrán fabricarse su propia definición a su gusto; pero yo prefiero la Palabra de Dios, y allí yo encuentro claramente la definición de nuestro Señor, y esa es la verdad.

 

 

 

PERPLEJIDAD DE MUCHOS ANTE LA EXISTENCIA DE LA SEGURIDAD ETERNA DEL CRISTIANO:

 

 

 

Algunos dicen que si tal es el caso de los cristianos, entonces pueden pecar todo lo que quieran ya que no existe la posibilidad de perderse; para los que eso dicen, la amenaza del infierno sería entonces una motivación imprescindible para poder llevar una vida santa. Ahora bien, la amenaza del infierno es verdaderamente imprescindible para aquellos que no son verdaderos cristianos, los que no son salvos (ya que no son salvos, a menos que se conviertan verdaderamente); la amenaza real del infierno no es una argucia para hacer temer a los perdidos, es una amenaza real sobre la cual el Señor Jesucristo advirtió solemnemente en muchas ocasiones y sin disimular en ninguna forma lo horroroso que es el infierno con el fuego literal del tormento eterno, infierno de desesperación del cual ya no hay redención una vez que se ingresa allí, horror indescriptible que sume el alma en el espanto. El infierno es digno de temer para aquellos que no han creído en Cristo todavía, y es de esperar que ese temor los conduzca a creer y aceptar al Salvador Jesucristo. Pero los verdaderos creyentes en Cristo tienen vida eterna, lo cual es definido por el Señor como la imposibilidad de que el creyente se pierda. Por lo tanto, para el vivir del cristiano, la amenaza del infierno es un elemento extraño y enemigo de lo que Cristo proclama para sus verdaderas ovejas y va en contra de la vida de santidad que un creyente en Cristo debe llevar. Una verdadera oveja de Cristo que, por engaño, considera como cierta la posibilidad de perderse, aun sabiendo que es un verdadero creyente, no está andando el camino de la santidad en forma adecuada ya que no discierne la palabra de Cristo de que los suyos no pueden perderse; está desconectado de la palabra de Cristo y de la comunión con Cristo y, por lo tanto, no podrá llevar una vida verdaderamente santa, sino más bien la vida de temor de un incrédulo a Cristo; su temor a la posibilidad de perderse es más bien una semejanza con los impíos que con un verdadero creyente, aunque sea un verdadero creyente. Por lo tanto, un creyente engañado que vive bajo la amenaza del infierno no está viviendo en plenitud la vida del cristiano y no sólo su santidad sufrirá pérdida, sino que su predicación del evangelio resultará retorcida ya que terminará predicando una vida eterna que puede perderse, lo cual Cristo no predicó.

 

 

 

LA SEGURIDAD ETERNA DEL CRISTIANO ES SU MOTIVACIÓN DE SANTIDAD:

 

 

 

Ahora bien, si la posibilidad de perderse es inexistente para el cristiano, entonces no puede ser en absoluto una motivación para una vida santa en el cristiano, entonces, ¿cuál es su motivación? La respuesta es obvia, para el cristiano, la motivación a una vida santa es precisamente el saberse salvo y que es totalmente imposible que se pierda; eso es después de todo lo que el cristiano tiene: vida eterna, imposibilidad de perdición, lo dice el Señor. Si alguno duda de que la seguridad eterna del creyente sea una motivación adecuada para el cristiano, debe bastarle que eso es lo que Dios ha determinado en su Palabra, su Palabra es clara en decir que saber que se es hijo de Dios (que ha nacido de nuevo espiritualmente en su conversión), saber que por lo tanto será glorificado como Cristo porque algún día le verá en su gloria, eso es lo que hace que el hijo de Dios se purifique:

 

 

 

"MIRAD cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce a Él. Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él apareciere, seremos semejantes a Él, porque le veremos como Él es. Y cualquiera que tiene esta esperanza en Él, se purifica, como Él también es limpio." (1 Juan 3: 1-3)

 

 

 

LOS INCONVERSOS DEL MUNDO NO COMPRENDEN LA VIDA PIADOSA DEL CRISTIANO ASEGURADO ETERNAMENTE:

 

 

 

Es oportuno ahora remarcar que un inconverso no puede entender cómo alguien puede vivir una vida santa cuando ya está salvado sin posibilidad de perderse; la razón de ello es que al no ser hijo de Dios, al ser del mundo, el inconverso no conoce a Cristo y por lo tanto no conoce la obra de Cristo en sus ovejas; al carecer de un espíritu nuevo como el de los cristianos no pueden entender que la motivación a una vida santa sea justamente la seguridad eterna que Cristo da a los suyos, "por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce a Él". Pero no sólo los inconversos, a veces los cristianos verdaderos pueden ser distraídos por el demonio para no considerar y para perder la plena conciencia acerca de la real posesión de la vida eterna.

 

 

 

LA NECESIDAD DEL YELMO EN LA BATALLA DEL CRISTIANO, UNA BUENA CONCIENCIA DE LA SEGURIDAD ETERNA:

 

 

 

La vida del cristiano es una vida de lucha contra el diablo y sus demonios, poderosos seres espirituales perversos, cuya próxima e ineludible perdición es justa, enemigos de Dios y de los hombres, especialmente de los creyentes. Es una terrible lucha en la que el diablo quiere eliminar el testimonio del creyente; pues, aunque no puede quitar al creyente la vida eterna, los demonios quieren evitar que el creyente pueda servir para que otros alcancen la salvación. Ahora bien, en esta lucha contra los diablos, se menciona como la protección de la cabeza del creyente nada más ni nada menos que la seguridad de la salvación que nos da el Señor; compare atentamente los siguientes dos pasajes de la Biblia tomados de dos cartas del apóstol Pablo:

 

 

 

"Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;" (Efesios 6: 10 -17) (RV 1960)

 

 

 

"Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con Él." (1 Tesalonicenses 5: 8-10) (RV 1960)

 

 

 

Podemos saber qué es el "yelmo de la salvación" mencionado por Pablo en Efesios, es la seguridad eterna de los creyentes según 1 Tesalonicenses: "la esperanza de salvación como yelmo", es decir la espera de una segura glorificación ya que como lo dice el Señor, ahora por medio de su apóstol Pablo: "Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con Él." Aquellos que han creído verdaderamente en el sacrificio de Cristo, sus ovejas, no son puestas para la ira de Dios, sino para alcanzar la salvación cuando Cristo venga. El creyente ya tiene una prueba de la posesión de la vida eterna, en su alma a través del espíritu renacido; pero cuando Cristo venga en su gloria el creyente participará de la redención del cuerpo también, esa seguridad de redención total y final no es más que lo esperado para alguien que aunque ahora esté en debilidad, posee sin lugar a dudas la seguridad eterna.

 

 

 

LA SEGURIDAD ETERNA EN LA REDENCIÓN TOTAL ASEGURADA DEL CRISTIANO:

 

 

 

"Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos." (Romanos 8: 22-25) (RV 1960)

 

 

 

Aquí aparece el cristiano como teniendo las primicias del Espíritu Santo, es decir, la vida eterna espiritual; en esta vida espiritual el cristiano gime deseando el momento de la redención del cuerpo (la resurrección o la glorificación del cuerpo de los creyentes), lo cual espera con paciencia. Esta espera de lo que está asegurado que habrá de venir es denominada "esperanza", y según el contexto en que está usada la palabra no se trata de la esperanza de una posibilidad, sino que es la esperanza en espera de lo que ciertamente habrá de suceder y está asegurado; esto es así siempre tanto en Juan 3: 1-3, como en 1 Tesalonicenses 5: 8-10, y como en Romanos 8: 22-25.

 

 

 

CRISTIANOS, CUIDEMOS NUESTRA CABEZA:

 

 

 

La lucha contra los enemigos invisibles de Dios se extiende durante toda la vida terrenal del cristiano. El yelmo es fundamental porque protege la cabeza del creyente. Un creyente que no tenga puesto su yelmo sufrirá en su vida cristiana los golpes sobre su cabeza descubierta. La cabeza del cristiano, es decir, su entendimiento y su capacidad de gobernarse, serán completamente dañados. El diablo se cebará sobre cualquier cristiano que pierda de vista la seguridad de su salvación. El enemigo disfrutará haciendo sufrir y enloqueciendo a los creyentes que no pueden gozarse en la perfecta salvación que poseen mediante Jesucristo. Para su vida cristiana de lucha, el cristiano debe llevar siempre fijo en su cabeza este maravilloso yelmo, que no es la salvación misma, pero que es la esperanza de la salvación, lo cual hemos visto que significa la conciencia de la seguridad de su salvación, una seguridad eterna.

 

 

 

EL CASO DE LOS CRISTIANOS TESALONICENSES COMO ADVERTENCIA PARA NOSOTROS:

 

 

 

Los cristianos de Tesalónica a quienes Pablo escribió su 1 Tesalonicenses, estaban necesitados de que el apóstol Pablo les coloque bien el yelmo, ellos tenían necesidad de que se les aclarase perfectamente que no hay posibilidad de perdición para los que ya habían creído en Cristo. Ellos llegaron a pensar que para participar de la futura glorificación tal vez habría que estar vivos en ese momento de la segunda venida de Cristo; pero ¿qué de los creyentes que ya habían fallecido, y qué de los creyentes que habrían de fallecer antes de que el Señor regrese con su gloria? Sin duda que los cristianos de Tesalónica a quienes se dirige la carta eran verdaderos creyentes; pero la falta de conocimiento de la Palabra y la duda de la seguridad de su salvación, en su caso surgida de una duda sobre la glorificación de los creyentes fallecidos, estaban reduciendo a estos cristianos a un estado parecido a aquellos que por no creer en Cristo no tenían esperanza. Tal estado de cosas no era para nada bueno ni aceptable para la vida de los cristianos tesalonicenses, como tampoco lo es para ningún cristiano de cualquier época. La vida del cristiano no puede prescindir de la conciencia de la seguridad de su salvación; a no ser que quiera que el demonio lo reduzca a un estado de tristeza parecido al de los otros que no tienen esperanza, aunque el cristiano realmente esté salvado. El apóstol Pablo sigue dos pasos sencillos para liberar de ese peligro a los cristianos de Tesalónica; en el primer paso trata esa duda particular acerca del futuro de los cristianos fallecidos antes de la venida de Cristo en gloria (ver 1 Tesalonicenses 4: 13-18); en último lugar, en su segundo paso ataca directamente la noción errónea de que un creyente pueda perder su salvación y afirma el destino inmutable de salvación para el cual Dios ha puesto a los cristianos (1 Tesalonicenses 5: 8-11). Y es en este último paso cuando Pablo alienta a los creyentes: "seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con Él." El significado de esto es que si un verdadero creyente que tiene la vida eterna va a vivir una vida cristiana de sobriedad, debe estar vestido de esa forma teniendo además en su cabeza la esperanza de la salvación como yelmo; porque el cristiano no está puesto por Dios para la ira de Dios sino para salvación, y debe ser plenamente consciente de ello, ese es su yelmo, es la protección de su cabeza para una vida cristiana sobria y dichosa, libre de tristezas incompatibles con su inmutable destino de gloria eterna mediante Jesucristo.

 

 

 

LA SEGURIDAD ETERNA, FUENTE DE ÁNIMO SIN IGUAL:

 

 

 

La vida del Cristiano es una lucha ardua contra los demonios, y puede ser sobrellevada con alegría y ánimo cuando se lleva puesto el yelmo de la consciencia de la seguridad de la salvación. Cuando en el primer paso el apóstol Pablo va a tratar la duda de los cristianos tesalonicenses sobre el tema particular de los creyentes fallecidos, comienza afirmando que es necesario que ellos conozcan lo que les dirá a fin de que no estén tristes como los no creyentes:

 

 

 

"Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en Él." (1 Tesalonicenses 4: 13, 14) (RV 1960)

 

 

 

El resultado final de esta enseñanza no es sólo ausencia de tristeza, sino además una fuente de poderosísimo aliento:

 

 

 

"Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras." (1 Tesalonicenses 4: 16-18) (RV 1960)

 

 

 

LA SEGURIDAD ETERNA, SEGURA BASE PARA LA EDIFICACIÓN DEL CRISTIANO:

 

 

 

En el segundo y último paso, el apóstol Pablo sube el escalón al más general y elevado punto de la seguridad eterna del cristiano. El apóstol pasa del glorioso destino de los creyentes vivos y muertos, al fundamento de ello: la seguridad de la salvación de los cristianos; concluye en que no sólo es ésta una fuente de ánimo sin igual, sino que además es una base para la edificación de los cristianos; los cristianos podrán edificarse unos a otros alentándose con la indescriptible alegría que produce el estar destinado de una manera inmutable a la gloria de nuestro Señor Jesucristo:

 

 

 

"Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con Él. Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis." (1 Tesalonicenses 5: 8-11) (RV 1960)

 

 

 

¿Cree Ud. que la seguridad de la salvación inmutable de un creyente es un tema apropiado para la edificación de los cristianos? La Palabra de Dios no deja dudas de eso.

 

 

 

LA INEFABLE SEGURIDAD ETERNA DEL CRISTIANO:

 

 

 

Así que para la vida del cristiano, como motivación de constante purificación, como un yelmo protector en la lucha espiritual, como salvaguarda de una tristeza indebida, como fuente de aliento indescriptible, y como base firme para la construcción y edificación de la vida del cristiano: la consciencia de la posesión actual de la vida eterna y su significado de imposibilidad de perdición con la consecuencia de la segura glorificación, es imprescindible.

 

 

 

  Pero, además, es imprescindible en la vida del cristiano porque es una forma de no echar sombras sobre el carácter y el nombre glorioso del Señor Jesucristo nuestro salvador. Un creyente que no sabe que tiene la vida eterna, como la enseñó Cristo, como la imposibilidad de perderse, puede caer en el error acerca del nombre mismo del Señor Jesucristo; esto no es otra cosa que un entendimiento errado de la persona y la obra de nuestro Señor. No es lo mismo creer en un Jesús que nos ha dado vida eterna que nunca puede perderse, que en otro Jesús que nos dio una vida condicional; el segundo Jesús no es el verdadero Jesús. Por lo tanto, si amamos al Señor Jesucristo debemos saber lo que Él nos ha dado y debemos apreciarle en inmensa gratitud engrandeciendo su nombre como se debe, sin restarle ni negar lo que nos ha dado:

 

 

 

"Estas cosas he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios." (1 Juan 5: 10-13)

 

 

 

SU ADOPCIÓN ETERNA COMO HIJO DE DIOS:

 

 

LA DICHA DE SER HIJO DE DIOS:

 

 

 

El cristiano tiene ahora la vida eterna, es decir que no puede perderse jamás por ninguna causa, es lo que Cristo enseña. Pero esta vida eterna es además dichosa por el carácter de hijo de Dios que el cristiano adquiere; pues en ella el creyente vive como hijo de Dios eternamente y es hermano y coheredero del mismísimo Jesucristo. Antes de aceptar a Cristo, es decir, antes de ser cristiano, la persona no poseía la condición ni la posición de hijo de Dios; pero a partir de la bendita conversión a Cristo, Dios hace hija suya a la persona que recibe así a Cristo:

 

 

 

"Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre: Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios." (Juan 1: 12, 13)

 

 

 

MAL USO DEL TÉRMINO HIJOS DE DIOS PARA LAS PERSONAS:

 

 

 

Ahora una denuncia importante: con la expresión "hijos de Dios" está sucediendo entre los no cristianos lo mismo que con la palabra "cristiano", la expresión está siendo usada con un significado contrario al de la Palabra de Dios; líderes religiosos modernistas y ritualistas están diciendo constantemente a la pobre gente que confía en ellos "TODOS somos hijos de Dios", de ese modo muchas personas no cristianas se confían en la falsa seguridad que le brindan las palabras fáciles de esos líderes. La Palabra de Dios deja bien en claro que el mero haber nacido a esta vida no hace a nadie hijo de Dios, ya que los verdaderos hijos de Dios: "no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios." Dios le dará a una persona la potestad de ser hecha hija de Dios y ser engendrada por Dios únicamente luego de su aceptación de Jesucristo y de creer en su nombre, es decir creer en el carácter de su persona (Dios el Hijo, encarnado, quien murió y resucitó al tercer día) y en el carácter de su obra (Salvador de todos los que creen en su sacrificio, por gracia, por la fe en su sangre y no por obras de justicia que la persona haga); semejante recibimiento de Cristo sólo puede ser hecho por la fe en Él tal como nos es revelado en la Palabra de Dios, que Él dio por medio de sus apóstoles; el apóstol Juan deja bien en claro que las señales que registra en su evangelio fueron escritas precisamente para que las personas crean en Cristo y tengan así la vida eterna por Él:

 

 

 

"Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con Él. Mas cuando vinieron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas: Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua. Y el que lo vio, da testimonio, y su testimonio es verdadero: y Él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis. Porque estas cosas fueron hechas para que se cumpliese la Escritura: Hueso no quebrantaréis de Él. Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron." (Juan 19: 32-37) (Estando Cristo ya muerto en la Cruz)

 

 

 

"Empero Tomás, uno de los doce, que se dice el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Vino Jesús, las puertas cerradas, y púsose en medio, y dijo: Paz a vosotros. Luego dice a Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos: y alarga acá tu mano, y métela en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel. Entonces Tomás respondió, y díjole: ¡Señor mío, y Dios mío! Dícele Jesús: Porque me has visto, Tomás, creíste: bienaventurados los que no vieron y creyeron. Y también hizo Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro. Estas empero son escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre." (Juan 20: 24-31) (Cristo resucitado se aparece nuevamente a sus discípulos; antes, Tomás, que aún no lo había visto resucitado, proclamó su incredulidad, luego es convencido por la presencia y la reconvención de Cristo; Tomás adora a Cristo y le recibe como el Señor suyo y el Dios suyo; Cristo acepta la adoración y la confesión de Tomás y llama bienaventurados a todos los que lleguen a creer en Él).

 

 

 

GRUPOS HERÉTICOS QUE CONFUNDEN EL TÉRMINO:

 

 

 

Si alguien cree que es hijo de Dios sólo por haber nacido, o por pertenecer a una religión que dice ser cristiana, pero que no enseña lo que la Palabra de Dios enseña acerca de Cristo y su obra; tal persona debe desentenderse de tal religión vana, y apoyarse por completo en la Palabra de Dios. Los católicos deben reconocer que su sumisión a la autoridad espiritual de un Papa es entregarse bajo la autoridad del mismísimo diablo. El Papa, con sus doctrinas heréticas y paganas y su ensalzamiento por sobre la Biblia, es una fuerza diabólica para guiar a los ciegos hacia el pozo de la condenación eterna. Los protestantes liberales y los muchos que se identifican como evangélicos pero que participan en movimientos ecuménicos con Roma deben renunciar a sus asociaciones dominadas o grandemente infiltradas por líderes religiosos y teólogos que rechazan la Biblia como Palabra de Dios y que no creen en que Dios ha preservado su palabra en los originales hebreo del texto Masorético para el Antiguo Testamento y en el griego del Textus Receptus para el Nuevo Testamento. Todos deben confiarse únicamente a la autoridad de las Santas Escrituras (Texto Recibido y Texto Masorético) y creer las enseñanzas literales de Cristo y sus apóstoles, y deben creer en Jesucristo como a pesar de sus altibajos lo hizo el apóstol Tomás. El Señor dice que sólo serán hijos de Dios los que así crean (Juan 1: 10-13)

 

 

 

LA HIPOCRESÍA DE LOS RELIGIOSOS:

 

 

 

Es interesante para nosotros y muy revelador saber lo siguiente: Aquellos líderes religiosos de mentalidad ecumenista o liberal que dicen "TODOS son hijos de Dios", no han sido para nada benevolentes con los verdaderos cristianos que no se adhieren a su teología liberal modernista y ecumenista. Un ejemplo de esto es lo que sucede en China bajo el régimen dictatorial comunista. Cuando el comunismo dominó China continental y comenzó su gobierno, en 1949, los teólogos liberales y modernistas fueron prontamente para rendir pleitesía servil a los líderes comunistas, ellos formaron una organización por medio de la cual el gobierno comunista tomo el control de los bienes y los programas de las iglesias evangélicas forzándolas a unirse en una sola iglesia ecuménica que sirviera al gobierno comunista. Los creyentes fieles que no se rendían a la teología liberal de los líderes religiosos modernistas o al ateísmo comunista, eran denunciados por estos líderes liberales para que el gobierno los procese, los torture, y mate a muchos de ellos. Estos líderes religiosos liberales recibieron del gobierno comunista la representación para brindar al mundo libre una imagen benigna del gobierno chino en relación a los cristianos; de esta manera, los teólogos modernistas no sólo se encargaron de perseguir a los verdaderos cristianos, también se encargaron de tapar y ahogar los gritos de los cristianos perseguidos. Los cristianos, entonces, se retiraron de la organización ecuménica modernista y se organizaron subterráneamente, reuniéndose a escondidas de los perseguidores, ya sea en las casas o en otros lugares. Ahora (año 2000), el gobierno chino aparenta tener una actitud más tolerante hacia las iglesias cristianas de las casas, pero se ve claramente que ésta es una táctica de engaño para hacer que los verdaderos cristianos se pongan en evidencia y así puedan se identificados y señalados para futuras persecuciones.

 

 

 

EL PELIGRO DE LA ASOCIACIÓN ESPIRITUAL CON LOS PERSEGUIDORES:

 

 

 

Tal vez algún religioso modernista ecumenista se sienta ofendido si lo identifico con los modernistas de China que persiguieron brutalmente a los creyentes en Cristo. Tal vez alguno diga: "yo no participé de tales hechos". Pero en las cosas espirituales, mantener una doctrina perversa de incredulidad como la que los modernistas y teólogos racionalistas mantienen, es de por sí desechar al Hijo de Dios y negarle delante de los hombres; no son mejores que los perseguidores de China. Es necesario entonces que no sólo se distancien de los hechos alevosos de los perseguidores religiosos de China, deben distanciarse de las doctrinas falsas de incredulidad que comparten con ellos, deben arrepentirse ante Dios. No hay excusas para los asociados con el World Council of Churches (concilio mundial de iglesias), World Alliance of Reformed Churches (alianza mundial de iglesias reformadas) y otras organizaciones ecumenistas que se confederan alrededor del liberalismo político y del comunismo para tapar las persecuciones de los cristianos chinos.

 

 

 

De la misma manera, los líderes ritualistas católicos no se salvarán del infierno por pedir tibiamente una disculpa a la humanidad por los horrores de la inquisición; deben pedir perdón a Dios y renunciar a las falsas doctrinas paganas que enseñan, que fueron la causa verdadera de tantas matanzas, deben arrepentirse y creer en el evangelio y dejar sus ídolos y su sacerdocio y su papado y su concilio mundial de iglesias, deben convertirse de Roma a Cristo. La relación de Roma con el holocausto de los pobres judíos bajo el católico Hitler no tiene perdón. Roma, lamentablemente es la enemiga eterna de los judíos, y aunque ahora políticamente un papa se pasee por Israel y pida perdón por los horrorosos genocidios del pasado contra los judíos y contra los cristianos no partidarios del papa, como este "arrepentimento" es hecho tibiamente y en términos políticos, Roma finalmente volverá a mostrar un corazón incorregible y por ello Dios la condenará finalmente para siempre, de acuerdo a las profecías de la Biblia.

 

 

 

Los ortodoxos griegos, brutalmente asesinados por los católicos de croacia y otros, lamentablemente son ritualistas, necesitan urgentemente arrepentirse y confiar sólo en Cristo y no en los ritos de su iglesia.

 

 

 

En cuanto a los judíos, aunque a través de una última "gran tribulación" y las persecuciones del anticristo, serán salvados y restaurados para siempre por la intervención del mismísimo Jesucristo en su gloriosa venida, que por ahora no es reconocido por la mayoría de los judíos como su Mesías; pero sólo por ahora. Dios se acordará de Jacob. (Que el Señor bendiga a Israel, "conviértete oh Israel").

 

 

 

¿QUIÉNES SON HIJOS DE DIOS?:

 

 

 

No, no todos son hijos de Dios. Cristo vino al mundo y el mundo no le recibió. Pero a todas las personas que sí le reciben (sean judíos o no judíos), a ellas y sólo a ellas les hace hijas de Dios para siempre:

 

 

 

"En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por Él; y el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre: Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios." (Juan 1: 10-13)

 

 

 

El cristiano aunque muchas veces perseguido, torturado, o muerto por sus perseguidores, goza la vida eterna, es decir que no puede perderse jamás por ninguna causa, es Cristo quien lo guarda eternamente y nadie puede arrebatarle de sus manos. Y esta vida eterna es además una vida dichosa pues en ella el creyente vive adoptado como hijo de Dios eternamente y hermano y coheredero del mismísimo Jesucristo, y le sirve con amor aun en medio de las persecuciones de sus enemigos. El cristiano no sirve a Dios con temor servil, sino como un hijo. El cristiano no teme la perdición (no puede perderse), no le teme a dejar de ser hijo (lo es para siempre y heredará con Cristo), el cristiano sirve a Dios libre de todo motivo de temor hacia Dios el cual es su Padre y Cristo su hermano quien lo salvó eternamente:

 

 

 

"Porque a los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos; Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó." (Romanos 8: 29-30)

 

 

 

Vemos que los que por recibir a Cristo son hechos hijos de Dios, no lo son en un sentido amplio como diciendo "criaturas de Dios"; vemos lo opuesto: que los no cristianos no son considerados hijos de Dios aunque obviamente sí son "criaturas de Dios". Pero vemos que los cristianos verdaderos son llamados hijos de Dios en un sentido grandioso y único: el de ser considerados hermanos de Jesucristo y Jesucristo el primogénito o hermano mayor de ellos. De todas las criaturas de Dios, sólo los cristianos poseen esta condición de hijos de Dios hermanos de Jesucristo. "para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos".

 

 

 

LA MORADA DEL ESPÍRITU SANTO
PARA SIEMPRE EN EL CRISTIANO:

 

AHORA NO SÓLO ESTÁ CON EL CRISTIANO SINO ADEMÁS EN EL CRISTIANO, Y PARA SIEMPRE:

 

 

 

Antes de que Jesús padeciera la muerte por nosotros, antes de que resucitara, antes de que el cielo le recibiese, el Señor Jesucristo declaró lo siguiente:

 

 

 

"Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros." (Juan 14: 16, 17)

 

 

 

El Señor afirma que sus discípulos ya contaban entonces con la asistencia del Espíritu Santo al decir "está con vosotros", Él afirma que los discípulos por eso conocían al Espíritu Santo diciendo "mas vosotros le conocéis" (en contraste con "el mundo" que no le puede recibir "porque no le ve ni le conoce"); pero es hecho un anuncio de que los discípulos muy pronto tendrían al Espíritu con ellos "para siempre" y eso se efectuaría porque no sólo llegaría a estar CON ellos como antes, sino que estaría EN ellos, es decir pasaría a formar parte de su ser para siempre. Esta es la bendición eterna e inmutable que los cristianos poseen para siempre en su ser:

 

 

 

"Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre. Así que ya no eres más siervo, sino hijo, y si hijo, también heredero de Dios por Cristo." (Gálatas 4: 6, 7)

 

 

 

LAS TRES BENDICIONES HASTA AQUÍ VISTAS, CUANDO COMIENZAN:

 

 

 

Podemos agrupar en una tabla las tres eternas e inmutables bendiciones que posee el cristiano desde que comenzó a serlo. Todas estas tres bendiciones comienzan desde el mismo momento de la conversión, no antes ni después de ella; por esto colocamos en el rótulo de la segunda columna "DESDE que es cristiano" y no colocaré "Cuando se es cristiano", lo cual sería muy impreciso. Al decir según las Escrituras que el cristiano tiene estas tres inenarrables bendiciones desde que es cristiano quiero decir exactamente eso: DESDE que es cristiano:

 

 

 

 

ANTES DE SER CRISTIANO:

 

DESDE QUE ES CRISTIANO:

 

No tenía la vida eterna (estaba perdido, rumbo al infierno).

 

Tiene la vida eterna (no puede perderse jamás, no se volverá a perder nunca).

 

No era hijo de Dios (era sí una criatura de Dios, pero enemiga de Dios).

 

Es hijo de Dios (como hermano de Jesucristo; Jesucristo es su hermano mayor para siempre).

 

No tenía el Espíritu Santo (su espíritu estaba separado de Dios, es decir espiritualmente estaba muerto).

 

Tiene el Espíritu Santo (Ha nacido de nuevo, tiene un espíritu renacido del Espíritu Santo, tiene vida espiritual, el Espíritu de Dios vive en él para siempre).

 

 

 

Todas estas bendiciones eternas e inmutables le son dadas al cristiano desde el momento en que comienza a serlo, no desde antes, no desde después de un tiempo de ser cristiano; verdaderamente en el mismísimo instante en que creyó en Cristo de todo corazón. El cristiano tiene la vida eterna desde que creyó en Cristo (Juan 3: 16), es hijo de Dios desde que le recibió a Cristo (Juan 1: 10-13), y recibió el Espíritu Santo y nació de nuevo desde que es un hijo de Dios (Gálatas 4: 6, 7), es decir, desde que creyó (Efesios 1: 13-14). En este tiempo de confusión doctrinal es necesario decir claramente algo sobre lo último: El creyente en Cristo recibe el Espíritu Santo siempre en el mismísimo instante de creer en Cristo y nunca después de cierto tiempo.

 

 

 

"En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia, para la redención de la posesión adquirida para alabanza de su gloria." (Efesios 1: 13, 14)

 

 

 

LOS ADVERSARIOS DE LA PLENITUD DEL ESPÍRITU EN LOS CRISTIANOS:

 

 

 

Los más terribles enemigos de la Palabra de Dios, en cuanto niegan que un verdadero creyente tiene plenamente la promesa del Espíritu Santo desde que creyó, son el movimiento pentecostal, el movimiento carismático y la llamada "tercera ola del Espíritu Santo". Cuando ellos sostienen que cierto creyente debe buscar el "bautismo del Espíritu Santo", obviamente esto significa que ellos consideran que tal creyente no ha sido bautizado con el Espíritu desde el instante en que creyó. Cierta vez, un pastor carismático requirió de mí una respuesta a la siguiente pregunta: "¿Recibiste el bautismo del Espíritu Santo?" yo respondí: "Desde que creí", él respondió: "ese no es el bautismo del Espíritu Santo ese es el sellamiento". Sin duda que mi respuesta fue bien entendida por él en cuanto a que ésta se remitía al pasaje citado de Efesios 1: 13, 14, allí se habla del "sellamiento" mientras que, según ese pastor, él me hablaba del "bautismo del Espíritu Santo", que, para él, era otra cosa distinta.

 

 

 

SELLAMIENTO ES IGUAL A BAUTISMO CON EL ESPÍRITU SANTO:

 

 

 

Pero en la Biblia, la palabra de Dios, el "sellamiento con el Espíritu Santo" y el "bautismo con el Espíritu Santo" pertenecen al mismo evento que es el recibimiento del Espíritu Santo de una persona en el mismísimo instante en que cree en Cristo. Esto puede evidenciarse claramente en el citado pasaje de Efesios 1: 13, 14. Lo primero que podemos observar allí es que no dice "desde que creísteis, fuisteis sellados por el Espíritu Santo de la promesa", sino que dice "desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa", no fuimos señalados de una manera misteriosa con un sello colocado POR el Espíritu Santo; la Biblia dice que el sello es el mismísimo Espíritu Santo ya que fuimos sellados CON el Espíritu Santo. Lo segundo que se manifiesta en el pasaje es que el Espíritu Santo que recibimos como sello desde que creímos es "el Espíritu Santo de la promesa"; tal sellamiento con el Espíritu es entonces el pleno cumplimiento de "LA promesa", es decir una importante y conocida promesa que estaba prometida a los que creyeren; ¿cuál es esa promesa?, he aquí la respuesta que encontramos en la Biblia:

 

 

 

"Y he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto. Y sacólos fuera hasta Bethania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se fue de ellos; y era llevado arriba al cielo." (Lucas 24: 49-51)

 

 

 

"Y estando juntos, les mandó que no se fuesen de Jerusalem, sino que esperasen la promesa del Padre, que oísteis, dijo, de mí. Porque Juan a la verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo no muchos días después de estos." (Hechos 1: 4, 5) (Mandamientos de Jesucristo a sus discípulos antes de su ascensión al cielo y antes del descenso del Espíritu en los discípulos).

 

 

 

"Así que, levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís." (Hechos 2:33)

 

 

 

"Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare." (Hechos 2: 38, 39) (Dicho en el discurso del apóstol Pedro delante de los judíos en el día en que el Espíritu Santo vino sobre todos los discípulos en Jerusalén).

 

 

 

"Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición; (porque está escrito: Maldito cualquiera que es colgado en madero:) Para que la bendición de Abraham fuese sobre los Gentiles en Cristo Jesús; para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu." (Gálatas 3: 13, 14) (El apóstol Pablo en su carta a los gálatas).

 

 

 

"En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, Que es las arras de nuestra herencia, para la redención de la posesión adquirida para alabanza de su gloria." (Efesios 1: 13, 14) (El apóstol Pablo en su carta a los efesios).

 

 

 

En todos estos pasajes se menciona a "LA PROMESA DEL ESPÍRITU" y en ellos esa promesa es presentada como:

 

 

 

-"que seáis investidos de potencia de lo alto"
-"vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo"
-"la promesa del Espíritu Santo"
-"recibiréis el don del Espíritu Santo"
-"la promesa del Espíritu"
-"sellados con el Espíritu Santo de la promesa"

 

Todas estas expresiones se refieren a un mismo evento o acontecimiento en la vida del cristiano, se trata de la recepción de "la promesa". No podemos escapar de lo que vemos, según la Biblia el bautismo con el Espíritu Santo es la mismísima recepción del don del Espíritu Santo y es el mismísimo sellamiento con el Espíritu Santo. En cuanto al tiempo del recibimiento del Espíritu Santo, la Biblia dice que ahora una persona lo recibe al momento de creer en el evangelio (Gálatas 3: 13, 14: Efesios 1: 13, 14), no antes, no después.

 

 

 

TRES EXCEPCIONES DEL TIEMPO APOSTÓLICO, Y SÓLO DEL TIEMPO APOSTÓLICO:

 

 

 

Sólo hay en el tiempo de los apóstoles tres excepciones únicas debidas al momento histórico del primer recibimiento del Espíritu Santo de tres grupos especiales. El primer grupo es el de los primeros discípulos de Cristo que recibieron el Espíritu ya siendo creyentes desde hace un tiempo, recibiendo el Espíritu en Pentecostés, porque era la primera vez que el Espíritu Santo era enviado por Cristo para morar en los corazones de los de su Iglesia ya creyente que esperaba en Jerusalén el cumplimiento de la promesa (Hechos 1: 4, 5; Hechos 2). El segundo grupo es el de los primeros creyentes en Cristo de Samaria, (tierra rival del judaísmo, mezcla de israelitas con gentiles, que argüían erróneamente poseer el verdadero culto israelita), quienes recibieron el Espíritu Santo después de creer mediando la oración y la imposición de manos de los apóstoles Pedro y Juan, (de origen judío, Hechos 8: 14-17), para que fuera evidente a los Samaritanos que la salvación viene realmente de los judíos (Juan 4: 22). El tercer grupo es el de doce discípulos de Cristo provenientes del grupo de Juan el Bautista que todavía no habían oído del descenso del Espíritu Santo sobre los otros discípulos del grupo de la Iglesia de Cristo, anoticiados del apóstol Pablo, recibieron el Espíritu Santo mediando la imposición de manos del apóstol (Hechos 19: 1-7) a fin de que por medio de un apóstol de la Iglesia recibieran el don viéndose ellos así pasar a ser de la Iglesia en que el don del Espíritu fue dado.

 

 

 

LA ACTUAL REGLA CONSTANTE PARA TODOS LOS CRISTIANOS:

 

 

 

El especialísimo grupo de los primeros gentiles convertidos, recibió el Espíritu Santo inmediatamente, en el mismísimo instante de su fe en Cristo mientras el apóstol Pedro todavía les predicaba el evangelio en casa de Cornelio (Hechos 10: 44-45). Esta es ahora la ley constante para cualquier persona que se convierta, recibir el bautismo o sellamiento con el Espíritu Santo desde el mismísimo momento en que cree, no sólo para los gentiles sino para los otros grupos tanto de judíos como de gentiles que lleguen a creer (Gálatas 3: 13, 14; Efesios 1: 13, 14, recordemos que las iglesias de Galacia y de Efeso a quienes el apóstol Pablo escribió tenían convertidos tanto de origen judío como gentil). En fin, ahora, en este tiempo, la promesa del bautismo o recibimiento del don del Espíritu Santo se concreta desde el mismo momento en que una persona cree en el evangelio: "para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu" (de Gálatas 3: 14), "desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa" (de Efesios 1: 13).

 

 

 

EL PELIGRO DE ERRAR SOBRE EL RECIBIMIENTO Y LAS MANIFESTACIONES DEL ESPÍRITU SANTO:

 

 

 

Más adelante refutaremos los otros errores de los pentecostales, carismáticos, y los de la "tercera ola del Espíritu Santo", en lo que se refiere a las manifestaciones del Espíritu Santo en el creyente; porque ellos no sólo yerran en cuanto al tiempo del bautismo del Espíritu, como vimos; pues yerran también en las características de la obra del Espíritu. Tales errores afectan seriamente la vida de muchos cristianos. Librarse de esos errores fortalecerá la obra del Espíritu Santo en sus verdaderos poseedores, y librará de un falsa ilusión a los que creen tener el Espíritu Santo no teniéndolo, para que vean su necesidad de verdadera conversión y se conviertan realmente.

 

 

 

 

 

 

 

LA ETERNA JUSTIFICACIÓN DE DIOS
 QUE TIENE EL CRISTIANO:

 

LA JUSTIFICACIÓN DEL CRISTIANO RAÍZ DE TODA SU BENDICIÓN:

 

 

 

Ahora llegamos a lo primero que recibe un cristiano al convertirse en tal, y es la justificación de Dios. La justificación de Dios a un cristiano es el veredicto instantáneo y definitivo de Dios por el cual Él declara justo para siempre al cristiano, no en base a los méritos del cristiano, sino en base a los méritos de Cristo, por haber la persona creído en el sacrificio expiatorio de Cristo, el cual satisfizo completamente las demandas justas de Dios para toda la eternidad; entendiendo por sacrificio expiatorio de Cristo el que Él efectuó al dar su vida en la cruz para soportar el castigo por todos los hombres y por todos los pecados de todos los hombres. Esto es lo primero que una persona recibe al convertirse en cristiano. Alguien me dirá porqué, entre las cuatro cosas eternas e inmutables que posee el cristiano desde su conversión, yo he colocado a la justificación en último lugar. Esto ha sido así para examinarla preferentemente, no porque esté en el último lugar de importancia; las cuatro cosas son del cristiano, pero es la justificación la que consiguió las otras tres; es pues la raíz de todas las otras bendiciones. Para tener a la vista las cuatro cosas eternas e inmutables que el cristiano tiene desde su conversión pongamos ahora la tabla completa y con la justificación en el primer lugar, por ser la fuente de las otras inefables bendiciones:

 

 

 

 

ANTES DE SER CRISTIANO:

 

DESDE QUE ES CRISTIANO:

 

No tenía justificación de Dios (estaba condenado a causa del pecado, bajo la sentencia condenatoria del Tribunal Divino. Dios no lo consideraba justo, lo consideraba injusto, no lo había justificado del pecado)

 

Tiene la eterna justificación de Dios (nunca será condenado a causa de la justicia de Cristo, Dios ha pronunciado el veredicto de justificación del pecado. Dios lo considera justo siempre y para siempre, porque lo ha justificado para siempre del pecado)

 

No tenía la vida eterna (estaba perdido, rumbo al infierno).

 

Tiene la vida eterna (no puede perderse jamás, no se volverá a perder nunca).

 

No era hijo de Dios (era sí una criatura de Dios, pero enemiga de Dios).

 

Es hijo de Dios (como hermano de Jesucristo; Jesucristo es su hermano mayor para siempre).

 

No tenía el Espíritu Santo (su espíritu estaba separado de Dios, es decir espiritualmente estaba muerto).

 

Tiene el Espíritu Santo (Ha nacido de nuevo, tiene un espíritu renacido del Espíritu Santo, tiene vida espiritual, el Espíritu de Dios vive en él para siempre).

 

 

Aquí, en esta tabla, podemos observar juntas las cuatro posesiones magníficas del cristiano; y conviene que sepamos que la raíz de las otras tres es la justificación. Si un cristiano, y así lo afirma la Biblia, tiene la vida eterna, es hijo de Dios para siempre, y tiene el Espíritu Santo para siempre, es gracias a que Dios lo ha declarado justo para siempre; es decir: lo ha justificado. Precisamente antes de ser cristiano no tenía la vida eterna, no era hijo de Dios, ni tenía el Espíritu Santo a causa de su condición de pecador no justificado. Necesitaba ser justificado de parte Dios para poder tener las tres cosas restantes:

 

 

 

"Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios; siendo justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús" (Romanos 3: 23, 24)

 

 

 

Obviamente que estar destituidos de la gloria de Dios nos remite claramente a la carencia de la vida eterna, carencia de la condición de hijo de Dios, y la carencia del Espíritu Santo; pero se nos dice claramente que esto es debido a que todos han pecado y por eso no son considerados justos a los ojos de Dios, necesitan pues ser justificados por Él; ello es evidente en que se afirma la existencia de un único modo de justificación disponible para éstos, los pecadores, y no por mérito de los pecadores sino "Siendo justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús". Si los pecadores destituidos de la gloria de Dios no necesitaran de una justificación de Dios, entonces no se hablaría de la necesidad de ella como lo hace el apóstol Pablo. Una vez satisfecha la necesidad de justificación de parte de Dios, vienen juntamente las tres restantes benditas bendiciones, vida eterna, adopción como hijos de Dios, posesión eterna del Espíritu Santo

 

 

 

CONTRASTE ENTRE EL NO ESTAR JUSTIFICADO Y ESTARLO:

 

 

 

Es oportuno ahora hacer un contraste entre el estado de la persona como no justificada antes de ser cristiana y el estado de ella como justificada desde que es cristiana, al llegar a poseer las cuatro posesiones eternas e inmutables mencionadas. La tabla que hemos confeccionado es un buen resumen del contraste que haremos en lo que sigue; pero nos interesa ver lo que la justificación de Dios ha logrado para el cristiano y porqué, y así, compararemos el estado de una persona antes de ser cristiana y luego, cuando ya es cristiana.

 

 

 

 

ANTES DE SER CRISTIANO:

 

DESDE QUE ES CRISTIANO:

 

No tenía justificación de Dios (estaba condenado a causa del pecado, bajo la sentencia condenatoria del Tribunal Divino. Dios no lo consideraba justo, lo consideraba injusto, no lo había justificado del pecado)

 

Tiene la eterna justificación de Dios (nunca será condenado a causa de la justicia de Cristo, Dios ha pronunciado el veredicto de justificación del pecado. Dios lo considera justo siempre y para siempre, porque lo ha justificado para siempre del pecado)

 

 

 

Cuando decimos que antes de ser cristiana la persona no tenía la eterna justificación de Dios, estamos diciendo obviamente que todavía pesaba sobre la persona la sentencia condenatoria de Dios a causa del pecado. Pero luego, al convertirse, Dios pronunció sobre la persona el veredicto por el cual Dios declara justa a la persona en virtud de la justicia de Cristo que le es imputada a la persona creyente; esto no sólo equivale a que la libera de la sentencia de condenación del pecado, sentencia que Cristo cumplimentó en la cruz, sino que además le otorga la condición de justo ante los ojos de Dios para siempre, ya que Dios imputa a la persona la justicia perfecta y eterna de Cristo mismo.

 

 

 

EL QUE AÚN NO HA CREÍDO EN CRISTO COMO SU SALVADOR ESTÁ TODAVÍA CONDENADO:

 

 

 

Ese terrible estado de "antes de ser cristiano" es, según el Señor Jesús, el estado de quien aún no ha creído personalmente en Él como su salvador:

 

 

 

"El que en Él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios." (Juan 3: 18)

 

 

 

El Señor Jesucristo no dice que el que no cree será condenado (un estado futuro), sino que el que no cree ya es condenado (un estado presente); lo cual significa que la persona ya está bajo la sentencia condenatoria de Dios aun desde antes, y que al no creer en Cristo sucede que la persona continúa bajo el mismo estado de condenación, es decir: ya está condenado (aquí, el verbo utilizado en el original griego es el verbo "ser" o "estar" en tiempo presente). Mientras usted no acepte que Cristo soportó la ejecución de la condena en lugar de usted, la condena de Dios a causa del pecado sigue sobre usted, y la ejecución de la condena pesa sobre usted. Pero si usted acepta o ha aceptado ya que Cristo ha sufrido el castigo, la ejecución de la condena, en lugar de usted; entonces la condena ya no pesará nunca más sobre usted. Yo he leído en algunos libros admoniciones contra el pecado que advierten que una persona irá al infierno si se deja seducir por tal o cual pecado, haciendo una causa de condenación sólo a algunos pecados como si los otros pecados no fueran suficientes para condenar. Esto es un error gravísimo de ambigüedad que al infierno si se deja seducir por tal o cual pecado, haciendo una causa de condenación sólo a en el Hijo de Dios. Una persona que aún no ha creído no irá al infierno por haber caído en tal o cual pecado grave, pues según el Señor, el que no cree en Él ya está en un estado de condenación, va rumbo al infierno; no necesita condenarse, ya está condenado:

 

 

 

"El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehusa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él" (Juan 3: 36).

 

 

 

EL PELIGRO DE DEMORAR EL ARREPENTIMIENTO:

 

 

 

El pecado tiene un poder seductor como para decir que muchas personas se mantienen incrédulas por amor al pecado, pero se mantienen incrédulas por su propia voluntad:

 

 

 

"Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas" (Juan 3: 19, 20).

 

 

 

En ese sentido cabe y es apremiante la advertencia de que el pecado es peligroso para aquellos que lo continúan amando hasta el punto de no venir a Cristo, quien es "la luz" (Juan 1: 4). Pero el terrible error consiste en no venir a Cristo y especular. Todos han pecado, y la Escritura afirma que todo pecador se complace con el pecado, aunque muestre una actitud juzgadora contra el pecado, Dios que conoce el corazón humano nos revela en su Palabra, que aunque juzguemos al pecado, igualmente somos culpables de complacernos en el mismo:

 

 

 

"quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

 

 

 

Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios" (Romanos 1: 32, 2: 1-5).

 

 

 

Pero de este pasaje de la Palabra del Señor aprendemos, otra vez más, que el terrible peligro para un pecador es especular. En este tocante pasaje de la carta a los Romanos vemos a un pecador aún no convertido, pues se nos dice que tiene aún un corazón "no arrepentido", así que todavía no es un cristiano, aún no ha venido a Cristo. Se está demorando en venir a Cristo, porque está especulando; especula con el pecado de otros comportándose como juez, ("tu que juzgas a otro"), ¡se concentra en su papel de juez para otros siendo él mismo un condenado! ¡Qué terrible y horrorosa distracción! También especula que su maniobra de distracción podrá distraer a Dios y que así podrá "escapar del juicio de Dios" ¡Qué vana ilusión! Especula malinterpretando que el tiempo que Dios le concede no es para que se arrepienta, está así "menospreciando" la bondad de Dios como si ésta fuera un permiso para continuar sin venir a Cristo, como si pudiera seguir demorándose en este autoengaño especulativo fatal.

 

 

 

EL INMENSO ACIERTO DE VENIR A CRISTO:

 

 

 

Pero a los que vienen a Cristo, por mucho que se hayan antes complacido en el pecado, se salvarán, porque han venido a Él. Porque aunque por algún tiempo han permanecido complaciéndose en sus pecados lejos de Él, finalmente, convencidos, amaron más el acercarse a la luz para ser así salvos de sus pecados. Si usted está especulando deténgase ahora y venga inmediatamente a Cristo:

 

 

 

"Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios." (Juan 3: 21)

 

 

 

Ahora nos encontramos con una persona que ha cambiado de parecer, una persona que ahora "practica la verdad". No significa esto que no es una persona pecadora; significa más bien que es una persona pecadora que no se engaña a sí misma especulando. Esa persona ha visto la verdad, sabe que es pecadora, que no hay escapatoria, y no hay especulación posible, y que hay un bendito Salvador que la espera para venir, entonces viene a la luz, a Cristo. Y Cristo la salva. Esa persona ha puesto su confianza en Cristo y sabe que Dios desea que así sea y sabe que el venir a Cristo confiando en Cristo es "según Dios", y que así será "manifiesto", y que Cristo la salvará al llegar a Él:

 

 

 

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado" (Juan 3: 16, 17a).

 

 

 

LA JUSTIFICACIÓN NO ES UN PROCESO, ES UN ACTO INSTANTÁNEO DE DIOS:

 

 

 

Este es entonces el punto cuando una persona es justificada por Dios, en el instante en que cree, no como un largo proceso, sino como un acto instantáneo y definitivo de Dios hacia el creyente. Vemos pues que desde el mismísimo momento de la conversión, cuando se principia a ser un verdadero cristiano, la persona es justificada allí mismo por Dios para siempre ("El que en él cree, no es condenado"). Así que desde el instante en que uno comenzó a ser un verdadero cristiano, posee para siempre la justificación de Dios. La vida del cristiano es la vida de una persona justificada por Dios.

 

 

 

Veamos una declaración al respecto en el siguiente dialogo entre D. L. Moody y el Rev. Marcus Rainsford:

 

 

 

"Sr. Moody.-¿Cuánto tiempo lleva a Dios para justificar a un pecador?

 

 

 

Sr. Rainsford.-¿Cuánto tiempo? En el momento en que lo recibimos a Él recibimos la potestad de estar enrolados entre los hijos de Dios, y somos allí mismo justificados de todas las cosas. La sentencia de completa justificación no toma mucho tiempo para ser pronunciada. Algunas personas declaran ver una dificultad en la variedad de maneras en las que se dice que un pecador es justificado ante Dios: (1) justificado por Dios; (2) justificado por Cristo; (3) justificado por Su Sangre; (4) justificado por gracia; (5) justificado por la fe; (6) justificado por obras.

 

 

 

La justificación hace referencia a una corte de justicia. Supongamos a un pecador permaneciendo en el tribunal de Dios, el tribunal de la conciencia, y el tribunal de sus semejantes, acusado con mil crímenes.

 

 

 

1.Allí está el juez: ése es Dios, quien es el único que puede condenar o justificar: "Dios es el que justifica" (Romanos 8:33). Eso es la justificación por Dios.

 

 

 

2.Allí está el Abogado, quien comparece en la corte por el pecador; el consejero, el intercesor: ése es Cristo. "Justificado por Cristo."

 

 

 

3.Hay que considerar luego la base y la razón por la cual el Abogado hace la defensa ante el juez. Esa base es el mérito de Su propia Sangre preciosa. Ésa es la justificación por Su Sangre.

 

 

 

4.Luego debemos recordar la ley que el juez está poniendo en ejecución. ¿La ley de las obras? No, sino la ley de la gracia y la fe. Ésa es la justificación por Su gracia.

 

 

 

5.Y ahora el juez mismo pronuncia el resultado. "Sabed, que por éste Hombre os es anunciada remisión de pecados, y en Éste es justificado de todas las cosas todo aquel que creyere" (Hechos 13:38). Ahora, por primera vez, el pecador en el tribunal conoce el hecho. Ésta es la justificación por la fe.

 

 

 

6.Pero ahora que el hombre justificado deja el banquillo de los acusados. Él no retorna a su prisión, o a sus cadenas. Él sale de la corte como un hombre justificado; y todos los hombres, amigos o enemigos, se enteran que él está libre. Ésa es "la justificación por medio de las obras" (Santiago 2:21,25)"

 

 

 

[Esta justificación del punto 6 ya no es la justificación ante Dios, sino su resultado posterior que es la justificación que los otros seres humanos pronuncian sobre la evidencia de la vida cambiada del creyente verdadero, y es muy importante distinguirla de la justificación ante Dios que no es por obras (Romanos 4: 2), la opinión de los hombres, aunque se suscita ante la vida cambiada del cristiano, no tuvo parte en el veredicto de Dios, y se suscita luego del veredicto de Dios ante una vida transformada por Dios, y no podrá nunca cambiar el veredicto de Dios (Romanos 8: 33, 34)]

 

 

 

Observemos nuevamente nuestra tabla con un "Antes de ser cristiano" y un "Desde que es cristiano", no he puesto allí la palabra "Desde" por casualidad; yo podría haber puesto "Cuando es un cristiano", lo cual significaría "en cualquier momento de su vida de cristiano", pero eso no coincidiría con lo que la Biblia precisa con absoluta exactitud, que el cristiano es justificado totalmente desde que es cristiano, es decir desde el inicio, desde el mismísimo instante de su conversión. Es absolutamente imposible encontrar un cristiano no justificado; aunque es muy común encontrar personas inconversas no justificadas y que creen conveniente llamarse a sí mismas cristianas; pero no es lo que la Biblia entiende por ser un cristiano. Un cristiano es un verdadero creyente en Cristo, que habiendo así creído en Él ha obtenido eterna justificación de parte de Dios. En nuestra tabla hay una línea divisoria entre la primer columna referida al tiempo "antes de ser cristiano" y la segunda columna referida al tiempo "desde que es cristiano"; esa línea divisoria representa un momento en el tiempo, un instante; no es una franja de tiempo donde se produce un proceso de transformación de no cristiano a cristiano; porque un ser humano no puede "transformarse" gradualmente de no cristiano en cristiano, sino que se convierte en cristiano en un instante, cuando arrepentido se arroja en los brazos de Cristo. Puede ser que la persona haya experimentado un proceso de convencimiento de que debe confiar en Cristo y que debe ir a Cristo; pero ese proceso es anterior a su conversión; y la conversión misma consiste en el instante en que la persona convencida decide presentarse de una vez ante Cristo y lo hace; en ese instante, que es verdaderamente un instante, Cristo la ampara, Dios la justifica eternamente, le da la vida eterna, le adopta para siempre como hijo suyo y hermano de Cristo, y la regenera espiritualmente poniendo en él para siempre su Santo Espíritu divino. Todo eso en el instante de la conversión, no antes de la conversión, ni tampoco tiempo después de la conversión, ni gradualmente en un cierto tiempo, EN EL INSTANTE DE LA CONVERSIÓN.

 

 

 

D. L. Moody en su libro "La Gracia Soberana" nos habla del instante en la conversión del ladrón crucificado al lado del Señor Jesucristo:

 

 

 

"Se nos dice en Mateo y Marcos que el ladrón en la cruz, el que fue convertido, vituperó al Salvador al principio igual que el otro; pero al momento en que su corazón se quebrantó y dijo, "Señor, ¡acuérdate de mí!" en Ese mismo momento Cristo oyó y contestó su oración. Dios está esperando cubrir todos sus pecados hoy; Él tiene un largo y fuerte brazo que puede alcanzar hasta abajo a las profundidades más oscuras, más viles, más profundas del pecado. Él lo alzará sobre una roca, y pondrá una nueva canción en su boca. ¿Le permitirá usted hacerlo?"

 

 

 

UN CASO EJEMPLAR DE UN VERDADERO ARREPENTIMIENTO:

 

 

 

También hubo para el ladrón un horrendo "Antes de ser cristiano", véalo:

 

 

 

"Entonces crucificaron con Él dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda. Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas,. . . . . . . . Lo mismo también le zaherían los ladrones que estaban crucificados con Él." (Mateo 27: 38, 39, 44).

 

 

 

¡Vemos que antes de ser cristiano el ladrón injuriaba a Cristo!

 

 

 

Pero, ¡bendito sea el Señor!, ese ladrón tuvo su glorioso "Desde que es cristiano", véalo e imítelo, por su vida, por su alma eterna, si aún no es cristiano:

 

 

 

"Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes a Dios, estando en la misma condenación? Y nosotros, a la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres a tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso." (Lucas 23: 39, 43)

 

 

 

Este es el momento en que el condenado, arrepintiéndose, cesa sus injurias, el otro condenado sigue injuriando solo; pero el silencioso arrepentido repentinamente abre su boca en un patético esfuerzo por convencer a su compañero. Si alguien desea ver lo que hay en la mente convencida de un verdadero arrepentido, si alguien desea ver lo que es el verdadero arrepentimiento, que vea lo que este hombre manifestó de su corazón:

 

 

 

-Manifestó temor hacia Dios, convicción de la seriedad de Dios en cuanto a que juzgará el pecado, al reprender a su compañero: "¿Ni aun tú temes a Dios, estando en la misma condenación?".

 

 

 

-Manifestó convicción de pecado y no se excusó ni disminuyó su propia culpabilidad: "Y nosotros, a la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos".

 

 

 

-Reconoció la perfecta inocencia de Jesucristo: "mas éste ningún mal hizo".

 

 

 

-Se volvió confiado a Jesús pidiéndole salvación eterna: "Acuérreino". Aquí está a lsu poder para salvar eternamente, porque dice "cuando vinivación eterna: que acuda a J que reconoce el señorío divino de Cristo y por lo tanto su poder para salvar eternamente, porque diSeñor Jesúsiéndole salvación eterna: "Acuérdate de mí cuando vinieresparaíso.". Aquí está a la vista su confianza en que reconoa Jesúsde Cristo y por lo tantoladrón arrepión eterna: "Acuérda

 

 

 

ALIENTO AL VERDADERO ARREPENTIMIENTO:

 

 

 

Todas las cosas que el ladrón arrepentido evidenció, nos muestran que se convirtió verdaderamente en un cristiano, su conversión fue verdadera, no incompleta. Si alguien me preguntase como puede tener un arrepentimiento verdadero yo le enfatizaría las mismas cuatro siguientes cosas:

 

 

 

1) GUÁRDESE DE MENOSPRECIAR LA JUSTICIA DE DIOS:

 

 

 

1) Guárdese de menospreciar la justicia de Dios; Dios es perfectamente bueno, sí, pero parte de esa bondad consiste en ser perfectamente justo; si Él fuera injusto, ya no sería bueno; usted entonces tenga por seguro de que Dios enviará ciertamente al infierno a cualquiera que no haya tomado en serio que Dios castigará al pecador sin Cristo. El ladrón impenitente, no temía a Dios. Usted debe temer no temer a Dios. Escuche al ladrón arrepentido: "¿Ni aun tú temes a Dios, estando en la misma condenación?", escuche al apóstol Pablo: "Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios" (Romanos 2: 2-5). Guárdese entonces de menospreciar la justicia de Dios.

 

 

 

2) GUÁRDESE DE CREERSE JUSTO POR MÉRITO PROPIO:

 

 

 

2) Guárdese de creerse que usted es justo o que sus pecados no son tan grandes como para merecer el infierno. Si usted confía en purgar sus pecados en un purgatorio, sepa pues que el purgatorio no existe; es el cielo o el paraíso; el ladrón estuvo ese día en el paraíso con Cristo; la Biblia no enseña que se puedan purgar los pecados en un purgatorio; el purgatorio no figura en la Biblia; es el cielo o el infierno; y sólo el sacrificio de Cristo ha purgado los pecados de todos los hombres. Guárdese de creer que usted merece la salvación; el otro ladrón, el impenitente creía que él merecía la salvación: "diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros", él creía que Dios era su deudor y estaba obligado a salvarlo y le exigía a Cristo que lo salve sin querer reconocer ni confesar su propia culpabilidad. En cambio escuche al ladrón arrepentido, él se confesó culpable: "Y nosotros, a la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos". Escuche también al apóstol Pablo: "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3: 23). En cuanto al apóstol Pablo, no sólo afirma que todos pecaron, sino que él mismo se reconoce y confiesa pecador ante Dios: "Palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero" (1 Timoteo 1: 15). Cuando usted lee en la Biblia que todos pecaron, debería incluirse también a usted mismo en la clase de los pecadores; si usted no lo hace así, entonces se engaña a sí mismo; pues Dios lo considera a usted como pecador y Él no salvará a ningún pecador que no reconozca serlo. Aprenda usted del ladrón arrepentido y del apóstol Pablo quien se llamó a sí mismo "el primero de los pecadores". Guárdese entonces de creerse que usted es justo o que sus pecados no son tan grandes como para merecer el infierno. Recuerde que sin Cristo todo pecador está condenado.

 

 

 

3) GUÁRDESE DE DESCONOCER LA INOCENCIA PERFECTA DE CRISTO:

 

 

 

3) Guárdese de desconocer la justicia y la inocencia perfecta de Cristo. Es muy frecuente escuchar a los ateos o a los blasfemos decir que Cristo vino a la cruz para hacerse del héroe mientras que hay muchas personas que se están muriendo de hambre. Cristo no necesita hacerse del héroe como los demás hombres, sean estos comunistas, nazis, liberales, ateos, o la que sea su visión política y mundana; porque Él es Dios, Él es quien sostiene la materia y los átomos que conforman las bocas y las lenguas de los mismos que hablan contra Él. El Señor Jesús dice claramente: "Gloria de los hombres no recibo." (Juan 5: 41). Sin duda que este desprecio por la persona de Jesucristo va de la mano con el creerse que se es justo o que los pecados no son tan malos, de lo cual advertí en el punto anterior y ahora lo advierto de nuevo: Guárdese de creerse que usted es justo o que sus pecados no son tan grandes como para merecer el infierno. Sólo alguien que se cree erróneamente justo, puede caer en el error fatal de creer que tiene derecho de acusar falsamente a Jesucristo. Guárdese de creerse que usted es justo o que sus pecados no son tan grandes y guárdese de desconocer la justicia y la inocencia de Cristo. Escuche como el ladrón arrepentido se refirió a Cristo: "mas éste ningún mal hizo". Escuche también al apóstol Pablo cuando se refiere a Cristo: "Por tanto, teniendo un gran Pontífice, que penetró los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro" (Hebreos 4: 14-16). Ya que se mencionan las tentaciones, veamos lo que el diablo pudo conseguir con sus tentaciones a Cristo, el Señor Jesucristo dice; "Ya no hablaré mucho con vosotros: porque viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí." (Juan 14: 30). ¡Fracaso rotundo del tentador, no hay nada de él en Cristo!

 

 

 

CRISTO RECHAZÓ EL REINO ACTUAL SISTEMATIZADO POR SATÁN:

 

 

 

Pero entre los seres humanos Satanás ha tenido tanto éxito que ha fundado aquí su propio imperio, a tal punto que se atrevió a ofrecérselo a Cristo, como tentación: "Otra vez le pasa el diablo a un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo servirás. El diablo entonces le dejó: y he aquí los ángeles llegaron y le servían." (Mateo 4: 8-11). Ingenua presunción del diablo creer que podrá forzar o tentar a pecar al todopoderoso e inmutablemente santo, justo y bueno Hijo de Dios encarnado. Si Cristo buscase ser un héroe delante de pecadores impenitentes, Él no habría muerto en la cruz, pero entonces ahora no tendríamos salvación alguna del infierno; notemos cuál era la pretensión de los impíos y malvados: "Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas, Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. De esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo con los escribas y los Fariseos y los ancianos, decían: a otros salvó, a sí mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en Él. Confió en Dios: líbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. Lo mismo también le zaherían los ladrones que estaban crucificados con Él." (Mateo 27: 39-44). "Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros". ¡Qué insensato el deseo de que Cristo bajase de la cruz y se salvase a sí mismo! Los pecadores impenitentes no se reconocen como pecadores perdidos; es una peligrosa insensatez no ver necesidad alguna de que Cristo muera en la cruz por todos nuestros pecados; ellos gritaban que Cristo se bajara de la cruz y se salvara a sí mismo, ¿Y si Cristo se hubiera bajado de la cruz qué esperanza salvación hubiera habido para los nosotros los pecadores? ¡Ninguna! ¡BENDITO SEAS O SEÑOR JESUCRISTO PORQUE TE ENTREGASTE POR NOSOTROS Y NO BAJASTE DE LA CRUZ HASTA LA MUERTE!

 

 

 

EL PRESENTE REINO DE SATÁN ES RESPONSABILIDAD DE SATÁN:

 

 

 

Pero si en este mundo hay injusticia, hambre, crímenes, guerras, podemos fácilmente adjudicárselo al responsable de los reinos de la tierra; porque ¿acaso no era Satanás quien tentó a Cristo con darle el imperio de este mundo? Luego, los reclamos por el hambre y las injusticias deben pues recaer sobre Satanás y sobre sus servidores de entre los hombres, los cuales no son de Jesucristo. Hoy los "reinos de la tierra", como antes, están divididos; pero siguen perteneciendo al mismo amo diabólico. Tenemos allí a los comunistas, quienes dicen no creer en Dios ni en el diablo, pero a quienes el diablo usa para blasfemar contra Dios y para segar muchas vidas; en su corta historia, en el siglo veinte, los comunistas han producido decenas de millones de muertes entre las poblaciones de sus países, Stalin mató de hambre a propósito a los campesinos rusos, y a muchos más por persecución violenta; y las atrocidades del comunismo todavía continúan (hablo de los tiempos sin guerra); ésta del comunismo es una importante sección del reino actual de Satanás, comenzó como una herramienta del Vaticano para eliminar a los miembros de la iglesia ortodoxa griega. Cuando eso falló el Vaticano creó la máquina de guerra de Hitler. El nazismo es la herramienta que Satanás ideó en el siglo veinte con el patrocinio del Vaticano para eliminar al pueblo judío y a los ortodoxos griegos matando a más de seis millones de ellos, Satanás no tiene contemplaciones con el pueblo judío porque sabe leer en las Escrituras que los judíos serán restaurados por Dios en la posición de cabecera de todos los reinos de la tierra bajo el reinado del Mesías Judío (que no es otro que Jesucristo que vendrá en poder y gloria) y que en eso Israel será el epicentro de la derrota del anticristo y la caída final del reino de Satanás de este mundo (en tiempos pasados Satanás eliminó a millones de judíos por medio de la inquisición católico romana). Ahora bien, El Romanismo, Roma, el Papado, es la cabeza, la sección dirigente y coordinadora del reino mundano de Satán; debido a la poderosa combinación de influencia religiosa y política; y se halla mencionado en la Biblia como la Gran Babilonia (Apocalipsis 17: 5, 6), en siglos pasados se ha cargado encima la muerte de millones de cristianos verdaderos, los disidentes con la Roma papal murieron más que todos los que el comunismo ha matado en este siglo, además de la persecución y muerte de los judíos; si Cristo desde la cruz perdonó a los judíos que lo mataban, el Papa no es quien para negar eso, ni para confirmarlo tampoco, pues Jesucristo es el Señor, y no otro. Finalmente debemos mencionar la organización pagano-ocultista más poderosa de la tierra, la masonería; los grandes financistas y líderes políticos internacionales se hallan enrolados en sus filas, y junto con el comunismo y con Roma, son actualmente los responsables de la usura internacional que ahoga a los países en desarrollo y muy pronto a los desarrollados; esta usura no es más que un genocidio disimulado, los masones han ganado terreno, con la ayuda del comunismo y sus atrocidades, con la dirección de Roma y con la ayuda del libertinaje de los ateos y de los teólogos modernistas mal llamados liberales; entonces los masones pueden imponer su ley a través de las finanzas internacionales; los masones sí que creen en la existencia del diablo, pues han recibido pruebas de ello, tienen comunión con él, reciben instrucciones directas de él, y lo llaman "el arquitecto del universo". Otra sección apóstata de la Humanidad es el oriente Islámico, Hinduísta, Budista. En este Tiempo, Satanás está tomando los engaños del oriente y la dirección masónica para conformar la Nueva Era, movimiento iniciado en la inspiración ocultista de enseñanzas y mentiras dictadas por demonios a Alice Bailey, movimiento que a simple vista parece destinado a ser, junto con Roma y el movimiento ecuménico, la base principal de lanzamiento del Anticristo que ha de venir, y que en un comienzo contará con el apoyo de la Roma Papal; me aventuro a decir que con seguridad el anticristo será el último de los Papas, y contará con la ayuda de un falso profeta. Vemos entonces que los activistas políticos no deberían quejarse ante los cristianos verdaderos, que somos precisamente los disidentes con el imperio de Satán y siempre perseguidos por todos; tampoco deberían hablar mal de Cristo; pídanse cuenta a ellos mismos y a sus atroces sistemas de creencias gobernantes, y quéjense ante su amo Satán. O cambien de amo, ¡sí! ¡eso es! ¡cambien de amo! Esa es la más inteligente medida que se puede tomar en un caso tan comprometido y desesperado como el de ellos; eso fue lo que hizo el ladrón arrepentido al lado de Cristo, decidió aceptar a Cristo como su amo, fue a Cristo. Él reconoció la perfecta bondad e inocencia de Cristo como Hijo de Dios, por lo tanto confiaba que el sacrificio que Cristo hacia ante sus mismos ojos era suficiente para pagar todos sus pecados y ser así recibido por Dios, por eso dijo "Acuérdate de mí cuando vinieres a tu reino". Ese hombre sabía que algún día Cristo destronaría a Satán de la tierra, eso aún no ha ocurrido, porque el Señor espera que muchos alcancen primero tal arrepentimiento y conversión. Pero mientras tanto, todos los creyentes muertos están en el paraíso. Recuerde entonces esta tercer cosa: guárdese de desconocer la justicia y la inocencia de Cristo.

 

 

 

4) ASEGÚRESE DE VENIR A CRISTO:

 

 

 

4) Asegúrese de venir confiadamente a Cristo como al Divino Redentor Poderoso como lo hizo el ladrón en la cruz, verdaderamente arrepentido, él finalmente rogó a Cristo “Acuérdate de mí cuando vinieres a tu reino”; y Jesús, que prometió no echar fuera a nadie que viniese a Él, le dio la eterna salvación, la cual no se puede perder jamás, pues con su palabra lo situó ya dentro del paraíso de un modo definitivo e inmutable: “Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.” Es imprescindible que usted venga confiadamente a Cristo, puede que usted crea seriamente en la justicia de Dios que Él juzgará a los pecadores, puede que usted reconozca su pecaminosidad propia, puede que usted reconozca la perfecta inocencia de Jesucristo; pero finalmente debe venir a Cristo, debe hacerlo, porque es allí que obtendrá salvación para siempre; acuérdese de ese ladrón arrepentido en la cruz, el finalmente recurrió a Jesús para salvación, confiando en el poder salvador de Cristo.

 

 

EL PELIGRO DEL FALSO ARREPENTIMIENTO DE NO VENIR A CRISTO:

 

 

 

En cambio, Judas, el entregador de Cristo, no pidió a Dios la salvación; vea cual fue el error de Judas: "Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata a los príncipes de los sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se nos da a nosotros? Viéraslo tú. Y arrojando las piezas de plata en el templo, partióse; y fue, y se ahorcó." (Mateo 27: 3-5). Judas pudo entender el mal que había hecho al entregar a Cristo, se nos dice que estaba arrepentido, y que devolvió las piezas de plata que cobró por su traición, que confesó y se reconoció pecador diciendo "Yo he pecado entregando la sangre inocente", vemos que hasta consideró real la inocencia de Cristo, la sangre de Cristo era para él "sangre inocente"; pero cometió un terrible error: NO VINO A CRISTO, no oró a Dios, él recurrió al hombre pecaminoso, a los hipócritas sacerdotes, estos le rechazaron y se nos dice que Judas "fue, y se ahorcó". Hubiera sido tan sencillo rogar a Dios ser salvado, Dios lo hubiera salvado gustoso porque: "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en Él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero." (Juan 6: 37-40). Cristo no echará a nadie que recurra a Él pidiendo salvación eterna, Él dará ciertamente eterna salvación a los que recurran a Él. No vaya a hacer confesión ante los hipócritas "príncipes de los sacerdotes", no vaya a ahorcarse, ni tampoco se quede simplemente esperando la muerte, ES A CRISTO A QUIEN USTED DEBE IR. Ore directamente a Él en su corazón.

 

 

 

EL PELIGRO DE NO DESEAR LA ETERNA SALVACIÓN:

 

 

 

Los inconversos que quieren una solución mundana para su vida mundana sin consideración a la justicia de Dios, culpando a Dios de los problemas creados por el pecado (propio y de otros), son iguales al ladrón impenitente, quien no pedía eterna salvación sino sólo una salvación limitada de sus sufrimientos en la cruz, para su momento presente, una salvación de tipo mundana, terrenal; el impenitente no rogaba por salvación eterna, exigía solución inmediata a sus problemas mundanos diciendo: "Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros". Dios salvará sólo a aquellos que se reconozcan culpables y busquen a su Hijo Jesucristo pidiendo salvación ETERNA. Deberíamos estar contentos de que él ofrece la salvación ETERNA y no salvación temporaria; con todo gusto se debe pedir salvación eterna y no una salvación momentánea. ¿Qué pensaría usted de una persona que dice "sólo quiero estar bien ahora, no quiero sufrir nada ahora; aunque luego tenga que sufrir eternamente en el infierno"? Una persona de esa clase se merece una reprimenda dura que la despierte de su malvada insensibilidad de corazón. El ladrón arrepentido dio una dura reprimenda a su compañero de crucifixión; y los verdaderos cristianos damos una dura reprimenda a nuestros prójimos rebeldes que habitan en la misma tierra sufriente. Los ateos dicen "el cielo se lo dejamos a los gorriones", pero ahora no son los comunistas ateos, ahora es el movimiento del anticristo, "la nueva era", la que profiere el silbido de la serpiente rastrera que se alimenta del polvo de la tierra (Génesis 3: 14). La "nueva era" no es un movimiento ateo en el sentido estricto de la palabra, tiene un dios reconocido y es el mismísimo Lucifer, conscientemente reconocido. Los demonios que dictaron los escritos de Alice Bailey se expresan así: "La gente no está más interesada en un posible estado celestial o probable infierno. Ellos necesitan aprender que el reino está aquí, y debe expresarse el mismo en la tierra...." (obviamente bajo el reinado del anticristo). El ateísmo es sólo la expresión débil de Satanás contentándose con negar la existencia de Dios; pero ahora en escritos ocultistas él se presenta a sí mismo a cara descubierta (para asombro de los ateos tal vez) como dios y afirma que el reino que se debe buscar es el que él ofrece en su mundo dominado finalmente por el anticristo. Yo tengo por mi parte mi propio dicho "La mundanalidad se la dejamos a las serpientes rastreras; el cielo elegimos, y no el de los gorriones; pero luego bajaremos cual pisón aplastante; y en la tierra enterraremos la serpiente silbante" (Génesis 3: 15; Romanos 16: 20). En definitiva, es necesario, pues, requerir del verdadero Cristo ETERNA salvación de nuestros pecados, por medio de su perfecto sacrificio en la cruz. Como lo hizo el ladrón en la cruz, verdaderamente arrepentido; vimos que él finalmente rogó a Cristo "Acuérdate de mí cuando vinieres a tu reino"; es impresionante el cambio de un corazón verdaderamente arrepentido, antes exigiendo liberación permaneciendo dentro del mundo de Satanás, (sácanos ahora de la cruz), luego rogando humildemente, pero confiadamente, eterna salvación para el reino venidero de Dios.

 

 

 

EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO:

 

 

 

Así es entonces que si alguien me preguntase como puede tener un arrepentimiento verdadero yo le diría:

 

 

 

1) Guárdese de menospreciar la justicia de Dios.

 

 

 

2) Guárdese de creerse que usted es justo o que sus pecados no son tan grandes como para merecer el infierno. Recuerde que sin Cristo, todo pecador está condenado.

 

 

 

3) Guárdese de desconocer la justicia y la inocencia perfectas de Cristo. Confíe en la perfección de Cristo y en la suficiencia de su sacrificio expiatorio por nosotros.

 

 

 

4) Asegúrese de venir a Cristo. Venga a Cristo y pídale la salvación eterna por fe en el sacrificio expiatorio de Él.

 

 

 

Cuando su arrepentimiento sea de esta clase, al punto de recurrir así a Cristo, entonces usted se convertirá en un momento en un verdadero cristiano, salvado para siempre por la gracia del Señor Jesucristo. Usted será justificado por Dios para siempre.

 

 

 

Sólo un momento de tiempo
Nunca vivido momento
Por fin a ti Jesús vengo
Implorando tu recibimiento

Convencido estoy que no tengo
La salida de ti separado
Mi pecado, lo se, me condena
Ante el Dios que todo lo ordena

Sólo tú Jesucristo bendito
Estás libre de todo pecado
Y por eso yo así me remito
Al perfecto tu gran sacrificio

Pero ahora que vengo a tu seña
De mí se me quita la pena
Porque oigo tu voz infalible
Otorgarme tu eterna presencia

Sólo un momento de tiempo
Nunca antes vivido momento
Por fin a ti Jesús vine
Y me has recibido por siempre.

 

 

 

 

 

"Y ME HAS RECIBIDO POR SIEMPRE":

 

 

 

Esta es la eterna justificación de Dios para el creyente. Dios declara justo al creyente, y para siempre. Es una declaración definitiva, "por siempre":

 

 

 

"Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados." (Hebreos 10: 14)

 

 

 

Esta ofrenda del sacrificio de Cristo en la Cruz tiene el poder de hacer perfectos para siempre a los santificados. Sabemos que ningún cristiano verdadero es perfecto en sí mismo (Filipenses 3: 12); pero la Biblia nos dice que ante los ojos de la consideración de Dios ya el cristiano es hecho perfecto para siempre, porque Dios aceptó para siempre al cristiano a través de la ofrenda por sus pecados hecha por Jesucristo. Alguien podrá preguntar: "¿Qué clase de Dios es éste que acepta a una persona imperfecta como si ya fuera perfecta para siempre? ES EL DIOS JUSTO Y BUENO, QUE HA CONSIDERADO JUSTO CONSIDERAR JUSTOS A LOS INJUSTOS QUE CREEN QUE EL JUSTO JESUCRISTO HA SATISFECHO EL CASTIGO JUSTO DE LOS INJUSTOS. Esto es entonces lo primero que recibe un cristiano al convertirse en tal, y es la justificación de Dios. La justificación de Dios a un cristiano es el veredicto instantáneo y definitivo de Dios por el cual Él declara justo para siempre al cristiano, no en base a los méritos del cristiano, sino en base a los méritos de Cristo, por haber la persona creído en el sacrificio expiatorio de Cristo, el cual satisfizo completamente las demandas justas de Dios para toda la eternidad; entendiendo por sacrificio expiatorio de Cristo el que Él efectuó al dar su vida en la cruz para soportar el castigo por todos los hombres y por todos los pecados de todos los hombres. Esto es lo primero que una persona recibe al convertirse a Cristo. Recordarlo siempre será importante para la vida del cristiano.

 

 

 

El cristiano enriquecido
Menester es que se sepa
Con riquezas celestiales
Bien guardadas y a su cuenta:

Justificación eterna
Del tribunal que es divino
Veredicto inapelable
Pronunciamiento inmutable,

Vida con Dios y eterna
Menester es que la tenga
Aquel que Justificado
Por Dios ya es aceptado,

Por adopción se le otorga
El divino parentesco
Hijo de Dios para siempre
De Jesucristo el hermano,

Y como sello imborrable
De la Trinidad Divina
Allí el Espíritu Santo
El corazón habitando.