Publicado El: Dom, jul 29th, 2007

LLUEVE EL MANA

 

“Ha pasado el invierno y se oye la voz de la tórtola en la tierra” Cantares 2:11-12. Hemos pasado por el desierto de la desesperación, quisiéramos encontrar una fuente de agua limpia y dulce, sin embargo nos topamos con rocas que tienen aguas amargas y sucias.

  

 


Deseamos amor y nos han dado las migajas del cariño que rogamos nos dieran y así continuamos el camino creyendo que es lo mejor para nosotros y que no merecemos bendiciones mayores, nos conformamos con un saludo a la ligera, con una noche placentera, con una aventura pasajera.

Como nos han dañado queremos también dañar, buscamos la excusa para lastimar y herir, descargamos la impotencia en aquellos que nos aman. Creemos que con eso estamos siendo sanados de la amargura del desierto, que llevando a otros a donde esta nuestro dolor, seremos sanos.

Hambrientos, sedientos y cansados. Volteas a tu alrededor y no hay nada solo escasez.

Rogamos que nos quieran, depositamos nuestro amor en personas que jamás nos aman, empezamos relaciones de amistad que no son reciprocas, piensas que todo es perdida de tiempo, estas gastando tus fuerzas en saco roto. Ganas o pierdes y te da igual, no hay una vista mejor, no encuentras diversión, todo te parece monótono, quisieras disfrutar la vida, reír a cada momento, pero no puedes. Tienes cuarenta años dando vuelta donde mismo. El hambre crece y la sed te mata.

No hay salida del problema mientras no tengas un guía que te enseñe. Alguien que ha vivido lo que estas viviendo, que sufrió lo que estas sufriendo. Desprecio de sus hermanos y abandono de sus amigos. Dio su amor y aun lo siguen despreciando.

Es que los seres humanos así somos requerimos de alguien y preferimos hacer las cosas solos, nos dan a escoger abundancia o escasez y elegimos en nuestra mente escasez, un camino bueno o uno malo y corremos por el malo, bendición o maldición y siempre tomamos la segunda opción.

Solo aquellos que están hartos del desierto, las cebollas y los ajos de la esclavitud, y tienen la certeza de que existe un alimento mejor son los que corren tras el alimento divino, los que ansían lo celestial, los que pueden ver más allá, los que sueñan con la realidad. Los que saben que su amor se les corresponderá y que piensan que su amistad tendrá reciprocidad.

Inspirados por nuestra fuerza interior y guiados por nuestros pensamientos, creemos que es suficiente con tener fuerza de voluntad para poder vencer nuestros temores pero te encuentras en medio del desierto y por ti mismo no podrás sacar agua de la roca.

Dejamos este mundo pensando que no valió la pena vivir, desearíamos partir antes de que llegue nuestra hora, pues de que sirve al hombre estar tanto tiempo bajo el sol y tener sufrimiento; pero no todo en la vida es dolor y tristeza, hay triunfos que haz alcanzado dentro del desierto, hay momentos que serán inolvidables, pues te pusieron contento, pero se acaba el recuerdo y solo queda un suspiro en el tiempo.

Piensas en la comida barata que te dieron, pagaste por ella, sufriste por ella, pero no te responden igual. No hay mas tristeza en una persona que dar algo y no lo valore quien lo esta recibiendo.

Lo maravilloso es que Dios no es así, ha dado a su Hijo para que tu corazón sea sanado, quizás lo has visto, pero nunca lo has valorado, no has vivido para Él y eso no es amarlo.

Sin embargo el amor sigue firme y esperando cuando veras tu provisión. Mirando cada paso que das, escuchando cada palabra que dices, viendo cada pensamiento que tienes; no importa lo que hayas dicho de Él, sea bueno o malo, te ama igual. Él conoce todas las cosas y sabe que en el desierto, el hambre y la sed nos hacen expresar nuestra desesperación al no encontrar pan y agua.

Y como Él conoce de esto, nos ha enviado el pan del cielo.

Un pan por el cual no trabajaste, ni te costo, ni lo pediste, pero que ha llegado a tu mano para alimentarte y permitirte salir adelante.

La noche se esta acabando y el día esta por empezar, cercano se ve el alba de tu vida, comenzó un nuevo día, deja de pensar en que seguirá, el mana ha llegado, tu provisión esta reservada. Desde antes de que nacieras Dios ya la había apartado es algo exclusivo para ti.

Es verdad muchos han disfrutado de este alimento, pero cada quien lo distribuye en su corazón lo necesario. Es algo asombroso el amor de Dios es para todos, pero al mismo tiempo, exclusivo para ti.

Quizás aun no salgas del desierto, pero el pan del cielo no te faltara, quizás aun no exista una fuente en el desierto, pero si Jesús esta contigo podrás sacar agua de la roca.

La noche se esta yendo y el día me enseña cuanto Dios me ama, las estrellas se están escondiendo, la luna se esta apagando, el sol esta renaciendo y en mis manos el mana esta cayendo.

El invierno se ha marchado. Se han mostrado las flores en la tierra, el tiempo de la canción ha venido se ha oído la voz de la tórtola.

Por Pastor Benjamín Esquer Cruz.

Pastor de la iglesia Bendición, ubicada en la ciudad de Los Mochis en el estado de Sinaloa, perteneciente al país de México.
 
Licenciado en Teología, egresado del Seminario Bíblico Mexicano, he compartido conferencias a jovenes en diferentes lugares de México y en algunas universidades.

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