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León y Jorge eran dos muchachos que estaban de aprendices en casa de un cerrajero. El maestro acababa de salir y ellos se encontraron solos en la tienda.--Nuestro maestro –dijo León--, se ha olvidado de cerrar con llave su armario. Ven y miraremos lo que hay dentro; yo he visto una carta abierta y la leeremos.--No –respondió Jorge--, que haya una llave en el armario o que no, es una misma cosa para los que son honrados.--Yo no hablo de tocar nada, quiero solamente mirar.--Pero, León, querer conocer lo que otro quería guardar para sí, es ser indiscreto. El indiscreto que roba los pensamientos y los secretos, es como el ladrón que roba dinero; los dos roban, cada uno a su manera, y los dos se deshonran. Yo no quiero ser indiscreto".León se ruborizó, comprendiendo que su compañero tenía razón.El que es honrado lo es con todo lo que pertenece a otro, tanto los secretos como el dinero. |