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Lista de ilustraciones sobre la Seguridad:
Algunos príncipes alemanes estaban alabando sus respectivas posesiones. Entre ellos estaba también el piadoso duque Elberard de Vurtemberg, sin decir nada, escuchando cómo todos se jactaban de sus riquezas; uno alaba sus viñedos, otro sus bosques, un tercero sus minas, etcétera. Al cabo de un buen rato se levantó Elberard, y dijo: “Soy un príncipe humilde y no me puedo comparar con vosotros; y, sin embargo, tengo también una buena propiedad, y si al andar en ella por las montañas me extravío y hallo uno de mis súbditos, en su compañía puedo acostarme y dormir sin temor alguno. Esta compañía la considero como una joya real, de verdadero valor; pero tengo otra mejor y más preciosa, y es: que puedo descansar mi cabeza y mi corazón en el seno de mi Padre celestial y en el pecho de mi Señor Jesús, seguro de que ni la muerte ni el diablo me pueden dañar en lo mínimo”
Un
escéptico decía con mucho énfasis: --No
es posible poseer seguridad ninguna de que Cristo fuese quien fue como dicen sus
historiadores, y que resucitase y subiese de nuevo al cielo. Un
hombre que le había estado escuchando, de pronto exclamó: --¡Sí es posible! --¿Cómo?
–preguntó el otro. --Muy
sencillamente: Esta misma mañana, antes de venir al taller, he pasado una feliz
media hora en conversación con él –siguió diciendo su interlocutor. --¿Cómo?
¡No es posible! –exclamó el incrédulo. --¿Cómo?
–le corearon los demás. --Orando –concluyó el cristiano--.
Después
de un naufragio en una terrible tempestad, un marino pudo llegar a una pequeña
roca y escalarla, y allí permaneció durante muchas horas. Cuando
al fin pudo ser rescatado, un amigo suyo le preguntó: --¿No
temblabas de espanto por estar tantas horas en tan precaria situación, amigo mío?. --Sí
–contestó el náufrago--,
la verdad es que temblaba mucho; pero... ¡la roca no...! Y esto fue lo
que me salvó.
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