Publicado El: Dom, oct 3rd, 2004

TIATIRA: LA IGLESIA MUNDANA

Por Ray C. Stedman.
Al estudiar estas siete cartas del libro del Apocalipsis, nos será de gran ayuda recordar dos cosas acerca de ellas. En primer lugar, son una imagen de las siete clases de iglesias que se puede encontrar en cualquier época y en cualquier período de la historia. Cualquiera de las iglesias que existen actualmente en el mundo pertenecerán a una o más de estas categorías de iglesias. Nosotros mismos encajamos en una de ellas. La segunda cosa es que la naturaleza profética de estas cartas, que son una visión anticipada de toda la era de la iglesia, que se divide en siete períodos, desde que vino el Señor por primera vez hasta su segunda venida.



Hoy vamos a examinar la cuarta de estas iglesia, conocida como la iglesia de Tiatira. Comenzando por el versículo 18 del capítulo 2, el Señor se dirige al ángel de la iglesia. Tiatira, que se encontraba situada a unas 35 millas al sureste de Pérgamo. Era una ciudad bastante pequeña, pero era un activo centro comercial. Se encontraba en una de las principales arterias del Imperio Romano, y debido a ello muchos sindicatos se habían establecido en esta ciudad. Todo el que trabajaba en ella era miembro de una de las profesiones. Había carpinteros, tintoreros, vendedores de mercancías, los que fabricaban tiendas, etc. etc. En la iglesia de Filipos, que comenzó Pablo, había una mujer que se llamaba Lidia, una vendedora de púrpura, que procedía de Tiatira. Resultaba difícil ganarse la vida como cristiano en Tiatira sin pertenecer a la unión de trabajadores. Este es un factor que tendrá mucho que ver con la interpretación de esta carta, como veremos en breve.

Las primeras palabras que le dirige el Señor a la iglesia implican al mismo tiempo juicio y aprobación. Les dice:

“El Hijo de Dios, que tiene sus ojos como llama de fuego y sus pies semejantes al bronce bruñido, dice estas cosas: Yo conozco tus obras, tu amor, tu fidelidad, tu servicio y tu perseverancia; y que tus últimas obras son mejores que las primeras.”

Tomemos nota del hecho de que es la única vez que usa el título de “Hijo de Dios en el libro de Apocalipsis. Hay personas que afirman que Jesús no dijo nunca ser Hijo de Dios, pero aquí tenemos una de esas diferentes ocasiones en el Nuevo Testamento en que lo afirma con toda claridad. Esto significa, como es natural, que está enfatizando su deidad. Como Hijo de Dios tiene “ojos como llama de fuego, es decir ojos que pueden atravesar las fachadas, las apariencias y las posturas y pretensiones de las personas y pueden llegar al corazón mismo de lo que están haciendo. Sus pies son “semejantes al bronce bruñido que pueden, si es necesario, pisotear el pecado bajo sus pies y castigar severamente lo que está mal. Ambas cosas se necesitan en el caso de la iglesia de Tiatira, que es la más corrupta de las iglesias que se presentan aquí.

Pero aquí tenemos algunas cosas buenas que estaban sucediendo en esta iglesia y nuestro Señor nos dice en qué consisten. “yo conozco tus obras, tu amor, tu fidelidad, tu servicio y tu perseverancia que están todas ellas relacionadas. El amor lleva al servicio y la fe a la perseverancia. Si amamos a Dios serviremos a su pueblo. Es algo que no podemos evitar y la señal de que amamos queda de manifiesto por nuestro deseo de servir. Y si tenemos fe perseveraremos. Entenderemos que Dios es el que ejerce el control y las cosas saldrán de acuerdo con su propósito. Seguimos adelante y no nos damos por vencidos. De modo que aquí tenemos a una iglesia en la cual había muchas personas que amaban a Dios y servían a su pueblo. Tenían fe en su palabra y perseveraban. Ayudaban a muchos y mantenían su obra y al ir participando otras personas, la iglesia iba creciendo. De manera que las obras o las labores de la iglesia eran muchas mas cuando fue escrita esta carta que cuando comenzó.

Así es como crece una iglesia. Si usted y yo hubiésemos estado allí en Tiatira nos hubiésemos sentido profundamente impresionados por esta iglesia. Era una iglesia siempre ocupada, desbordante de actividad, con algunas personas maravillosas en ella que evidentemente manifestaban su amor y su fe, su preocupación y su deseo de ayudar a otros. Debió parecer una iglesia muy atractiva.

Pero ahora los ojos como llama de fuego y los pies semejantes al bronce bruñido entran en acción. Comenzamos a enterarnos de los hechos más profundos acerca de la iglesia. Nuestro Señor dice:

“Sin embargo, tengo contra ti que toleras a la mujer Jezabel, que dice ser profetisa, y enseña y seduce a mis siervos a cometer inmoralidad sexual y a comer lo sacrificado a los ídolos. Le he dado tiempo para que se arrepienta, y no quiere arrepentirse de su inmoralidad. He aquí, yo la echo en cama, y a los que con ella adulteran, en muy grande tribulación, a menos que se arrepientan de las obras de ella. Y a sus hijos mataré con penosa muerte.”

Evidentemente había en la iglesia de Tiatira una mujer que era una de las principales dirigentes y Jesús la llama “Jezabel. Como es natural, ese no es su nombre, pero nuestro Señor siempre llama a las personas de acuerdo con su manera de ser. Por eso es por lo que da nombres nuevos a las personas en los evangelios y en este caso usa el nombre de la mujer más malvada del Antiguo Testamento.

La Jezabel del Antiguo Testamento era hija del rey de Sidón, una ciudad en el Líbano, que aparece con frecuencia en las noticias en estos días. Era la esposa del rey Acab de Israel, el reino del norte, y se la conoce de manera especial por haber adorado al dios Baal, popular en Israel. Baal era el dios de la fertilidad y su adoración incluía prácticas inmorales y disolutas. Había prostitutas en el templo, tanto hombres como mujeres, relacionados con la adoración de Baal. Fue precisamente Jezabel la que hizo que se extendiese esta adoración degradante entre las diez tribus de Israel, hasta que se convirtió en una de las religiones populares de aquella época. Ella misma apoyaba a mas de 800 profetas de Baal, que comían a su mesa.

Ella fue la que intentó matar a Elías después de su famoso encuentro con los 480 profetas de Baal en el Monte Carmelo, cuando descendió fuego del cielo y consumió su sacrificio. El poderoso hombre de Dios se había enfrentado con gran valor a los 480 profetas falsos, pero cuando Jezabel siguió tras él salió huyendo para salvar su vida. También fue la que asesinó a su vecino Nabot porque su marido quería su viña. Era una mujer despiadada, inmoral y seductora del pueblo y por eso es por lo que Jesús escoge su nombre y se lo aplica a esta mujer dominante de Tiatira. Según la profecía del Antiguo Testamento, Jezabel acabó sus días siendo tirada por la ventana de su palacio al patio, que estaba abajo, donde los perros se acercaron, se comieron su cuerpo y lamieron su sangre.

Esta Jezabel de Tiatira se llamaba a sí misma “profetisa. No hay nada de malo en eso y lo que quiero dejar claro es que lo equivocado no era el sexo al que pertenecía, sino su enseñanza, puesto que hubo otras mujeres profetisas en la Biblia. El Antiguo Testamento nos ofrece una lista de aquellas que fueron muy respetadas en Israel. En el libro de los Hechos en el Nuevo Testamento se nos dice que Felipe, ese maravilloso evangelista, lleno del Espíritu, que predicó por toda la tierra de Palestina, tenía cuatro hijas que eran profetisas y que habían profetizado en la iglesia. Pero el problema de Jezabel era que era una falsa profetiza. Nuestro Señor deja claro cuál era su falsa enseñanza, ya que enseñaba que no tenía nada de malo que los cristianos participaran en inmoralidades sexuales y en la idolatría.

Aquí tenemos el vínculo con los diferentes gremios de Tiatira. A fin de poder trabajar en estos gremios o corporaciones, que abarcaba a todos los negocios de la ciudad, era preciso que los cristianos se uniesen a uno de estos gremios o corporaciones, compuestos en gran parte por paganos. Las reuniones de los gremios estaban dedicadas a sensualidades libertinas, que estaban relacionadas con la adoración de los ídolos eróticos del mundo griego. Permítame citar del gran erudito bíblico británico, llamado William Barclay. Dice:

Estos gremios se reunían con frecuencia y lo hacían para comer juntos y esa comida era, al menos en parte, una ceremonia religioso. Posiblemente se reunirían en un templo pagano, y seguramente empezaría con una libación a los dioses y la comida misma consistiría principalmente de carne ofrecida a los ídolos. La postura oficial de la iglesia significaba que un cristiano no podía asistir a semejante comida.

Este era el problema con el que se tenían que enfrentar estos cristianos de Tiatira. Para poder tener un medio de vida tenían que pertenecer a uno de estos gremios, pero el asistir a las reuniones de dicho gremio representaba involucrarse o verse terriblemente presionados a participar en la adoración de ídolos, que era libertina y de una gran sensualidad lasciva. Así que tenían que tomar una decisión y resultaba difícil vivir en Tiatira por este motivo. Pero aparentemente Jezabel había empezado a enseñar que estaba bien que *****pliesen con los requisitos del gremio, que era necesario que se sometiesen a las presiones del mundo que les rodeaba a fin de poder ganarse la vida y que Dios lo entendería y lo pasaría por alto. Su filosofía era lo que escuchamos con frecuencia en nuestros días: “Los negocios son los negocios. Si las prácticas de los negocios chocaban con los principios cristianos no quedaba más remedio que olvidarse de los principios porque era preciso ganarse el sustento. ¿Ha oído usted alguna vez ese argumento? Todo este argumento es algo semejante a lo que sucede actualmente en aquellas iglesias que aceptan la sexualidad despreocupada y la falta de principios que está tan extendida en nuestra sociedad. Muchos no disciplinan a sus miembros cuando caen en inmoralidades sexuales y otros permiten que se practique la pornografía sin desafiarla para nada. Pero fijémonos muy bien en que el Señor hace a la iglesia responsable de todo esto, por lo que la acusación que les hace es: “tengo contra ti que toleras a la mujer Jezabel. Este es un problema con el que es preciso que se enfrenten en la actualidad los dirigentes de las iglesias, de la misma manera que debían enfrentarse con él los de la iglesia del primer siglo.

Como vemos, en las cartas escritas a la iglesia de Pérgamo y a la de Tiatira, el Señor une la inmoralidad sexual a la idolatría. Puede que esto nos parezca extraño, pero de hecho una conduce inevitablemente a la otra. El motivo es el siguiente. La fornicación y el adulterio infringen claramente las declaraciones específicas y explícitas de la Palabra de Dios. Cualquiera que lea la Biblia verá claramente que Dios prohibe estas actividades. Está mal que los creyentes se complazcan en la inmoralidad sexual, sea de la clase que sea. Cuando una persona lo hace, ha transgredido deliberadamente la autoridad de Dios y, por lo tanto, en la práctica, si no de manera admisible, Dios ha dejado de ser su Dios.

Resulta de todo punto imposible no entender que la Biblia condena lo que se refiere a estos temas. Si las personas rechazan deliberadamente la autoridad del Señor él deja de ser su Dios. El resultado es que se tienen que buscar otro dios, porque al espíritu humano le resulta imposible vivir sin tener algo por lo que vivir y eso es, precisamente, lo que es un dios. Sea lo que sea aquello por lo cual está usted viviendo, lo que haga que su vida valga la pena, se convierte en su dios. Puede que sea el dios del placer, incluso del placer sexual. Puede que sea el dios de la riqueza, el del poder, el de la ambición del poder y la ambición pura y llana. Puede que sea la búsqueda de la fama. Lo que aquí se enfatiza es que aquello por lo cual nos esforzamos se convierte en nuestra mayor tentación en este sentido. Aquí mismo tenemos en esta mañana a hombres y mujeres de negocios, a corredores de bolsa, a personas profesionales, a empleados de oficina, a secretarias, a diferentes clases de obreros del mercado laboral y de las tiendas, etc. etc. Sea cual fuere el lugar donde trabajan, allí es donde se tendrán que enfrentar con las mayores presiones para comprometer sus principios y amoldarse a las costumbres del mundo que le rodea.

Nuestro amigo de Berkeley, el Dr. Earl Palmer, ha dicho algo que es de gran ayuda en este sentido.

El desafío más sutil a la fe normalmente no tiene su origen en los anfiteatros públicos, sino en los lugares diarios donde nos ganamos el dinero que necesitamos para vivir. Lo que necesitan nuestras ocupaciones, nuestras profesiones, todos los aspectos de nuestras vidas, no es nuestra alma, sino nuestras habilidades; no nuestra adoración, sino nuestro duro trabajo. Una vez que hayamos aprendido esta alineación vital de los valores, nos irá mejor en nuestro trabajo y también tendremos menos úlceras. Las idolatrías, ya sean de la clase dramática y teatral o de las más desapercibidas, la clase laboral, siempre nos ponen enfermos.

Eso era lo que estaba pasando en Tiatira. Esta mañana estuve escuchando a una de esas maravillosas series que está dando Tuvya Zaretsky acerca de cómo se enfrentan actualmente los judíos a la vida y, de modo especial, las presiones que tienen a su alrededor. Cuando un judío piensa en la posibilidad de hacerse cristiano debe enfrentarse con graves consecuencias sociales, que resultan sumamente dolorosas y agonizantes. Esto también se aplica a las decisiones que tenemos que tomar en el terreno laboral en lo que se refiere al tema de la moral y son muchos los que tienen que escoger entre su trabajo o los principios morales.

El castigo que nuestro Señor determina en contra de esta enseñanza es un reflejo de la enfermedad, que siempre producen la idolatría y la inmoralidad. Las partes involucradas son tres. Para empezar está la propia Jezabel. Jesús dice: “He aquí, yo la echo en cama….en muy grande tribulación y en sus palabras hay una nota de ironía y de sarcasmo porque lo que está diciendo, de hecho es: “a ella le gusta ir a la cama, así que le daré una, pero resultará ser una cama de dolor agonizante y de sufrimientos. Sería su única oportunidad para que se diese cuenta de lo que le estaba sucediendo y para que eso hiciese que cambiase.

Tenemos además otro grupo: “y a los que con ella adulteran, en muy grande tribulación (literalmente) a menos que se arrepientan de las obras de ella. Aquellos que adulteraban con ella eran los que practicaban, como lo hacía ella, la inmoralidad y la consiguiente idolatría. El sufrimiento al que se refiere, el intenso sufrimiento o aflicción, es muy posiblemente una referencia a alguna forma de enfermedad sexual. ¿Qué es lo que acompaña invariablemente a la inmoralidad? La gonorrea y la sífilis eran enfermedades bien conocidas y muy extendidas en el mundo antiguo. Como es lógico, en la actualidad tenemos la plaga adicional del SIDA que se produce, en gran medida, por causa de la inmoralidad sexual. Cualquiera que haya observado, como lo he hecho yo recientemente, a alguien que se esté muriendo de SIDA sabe lo terrible y dolorosa que es esta enfermedad, tanto desde el punto de vista emocional como físico.

Había además un tercer grupo. El Señor dice: “y a sus hijos mataré con penosa muerte. Los niños representan a los que no solo practican la inmoralidad, sino que también la enseñan, como lo estaba haciendo Jezabel. Creo que la “muerte se refiere a la muerte espiritual, es decir, lo que se llama en la carta a la iglesia de Pérgamo “la segunda muerte, la terrible destrucción del lago de fuego, descrita en los capítulos 20 y 21 de este libro. Lo que hace difícil el arrepentimiento es haberse comprometido con el mal.

Pero fijémonos además en las buenas noticias: “a menos que se arrepientan de las obras de ella. Nuestro Señor concede siempre a las personas la oportunidad de que se arrepientan. He pensado con frecuencia que los desastres naturales, los terremotos, los huracanes, los tornados, las inundaciones, etc. etc. son oportunidades que se conceden a los hombres para que piensen de nuevo, para que se detengan a pensar en lo que están haciendo y para que cambien su modo de actuar. Es una oportunidad para arrepentirse, es como una bofetada en la cara que nos dice ¡despertad! “Pero nos dice Jesús “no quiere arrepentirse, por lo que no queda más remedio que caiga el juicio sobre ella.

En el versículo 23 encontramos el impacto de ese juicio.

“Y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriño la mente y el corazón. Y os daré a cada uno de vosotros conforme a vuestras obras.”

El resultado del juicio y la disciplina que se aplica a la iglesia es que ésta se purifica, se fortalece y recibe ayuda. Las personas comienzan a tomar consciencia de las tendencias malvadas y se andan con más cuidado de no dejarse arrastrar por las costumbres de la sociedad que les rodea. Entonces están dispuestas a ir en contra de la corriente o nadar contra corriente y eso era lo que era preciso que sucediese en Tiatira y en la actualidad está sucediendo en nuestra iglesia PBC. En las poquísimas ocasiones en las que ha sido necesario adoptar una grave acción disciplinaria en contra de algún miembro de la congregación por causa de la inmoralidad sexual, el resultado ha sido siempre una purificación de la vida de las personas, el que hayan estado dispuestas a examinar la moral de nuestros días y un mayor entendimiento de la importancia que tiene ser puros en estos aspectos.

Las iglesias acabarán por entender, dice nuestro Señor, que él escudriña los corazones y las mentes, literalmente “los riñones y los corazones porque antiguamente se consideraba a los riñones como la fuente de los sentimientos. Los corazones se consideraban como la fuente de las opciones, de las decisiones que tomamos, del ejercicio de la voluntad. Nuestro Señor dice que cuando le vemos actuar por medio del juicio nos damos cuenta de que nuestros sentimientos son importantes y que también lo son las opciones, y que cada uno de nosotros será considerado responsable de lo que decida y a nadie se le puede culpar por esas decisiones, mas que a nosotros mismos.

Al examinar la iglesia de Tiatira, desde el punto de vista profético, es decir, dentro del ámbito de la historia de la iglesia, nos damos cuenta de que esta iglesia es como una figura que anuncia la época que va desde el siglo VI al XVI, mil años que han sido llamados “El Milenio del Demonio o “La Edad Oscura o lo que también denomina la historia la “Edad Media. Fue un tiempo en el que la iglesia se volvió corrupta por combinar los ritos paganos con las enseñanzas cristianas. Se introdujeron en las iglesias muchas costumbres paganas y rituales idólatras, bautizados con terminología cristiana, relacionados de alguna manera con los elementos de la Biblia y, por ello, aceptados como si fuesen verdad. Comenzaron a adorar a las imágenes en las iglesias y a aprobarse diferentes prácticas de los sacerdotes, que eran desconocidas para la iglesia primitiva, buscándose ampliamente las autoridades religiosas el control de los poderes políticos.

Fue entonces cuando el Obispo de Roma recibió la aceptación universal, llamándosele Papa y cuando comenzó a ejercitar el dominio sobre los emperadores y los reyes. En una ocasión uno de los emperadores alemanes fue llamado a Roma y tuvo que permanecer descalzo en la nieve durante varias horas para que le pudiese recibir el Papa. Cuando por fin entró, tuvo que hacerlo arrastrándose sobre sus manos y sus rodillas. Por lo tanto, vemos que la iglesia intentó ejercer un poder político. Pero incluso durante este período de influencias corruptas había almas sinceras, que amaban a Cristo y que realizaron muchas obras y prestaron servicios por amor. Los monasterios florecieron entonces y sirvieron con frecuencia como hospitales y refugios para los pobres y para los oprimidos Algunos de los himnos que hoy en día aún perduran en nuestras iglesias fueron escritos por cristianos católicos, como Bernard de Clairvaux y otros.

Esa fue la época en la que la jerarquía se estableció en gran medida en la iglesia, como el sistema de gobierno, en lugar del sencillo liderazgo de los siervos, acerca del cual leemos en el Nuevo Testamento. Todo esto encontrará su culminación final en este libro de Apocalipsis, al llegar a los capítulos 17 y 18, y veremos a la gran ramera, que cabalga sobre la bestia y que tiene dominio sobre los reyes de esta tierra. Sé que resulta popular entre muchos comentadores relacionar todo esto con la Iglesia Católico Romana, pero quiero dejar claro que no es solo la Iglesia Romana la que sufre por causa de estas equivocaciones. Nosotros, los llamados Protestantes, hemos peleado durante siglos con Roma, principalmente por causa de las tres “Ms, es decir María, la Misa y el Magesterium (el gobierno, el liderazgo de la iglesia). Pero muchos de estos errores se encuentran también en las grandes iglesias ortodoxas del Este, en la Iglesia Copta de Egipto, e incluso en las iglesias Anglicanas y Luteranas del norte de Europa. Las grandes denominaciones protestantes también han permitido que dominen muchos de estos errores que se reflejan aquí en Tiatira. Me gustaría poder decir, y me encantaría poder hacerlo, que ¡solamente la iglesia de PBC es pura! Pero tengo que decir que las semillas de estas cosas también se encuentran entre nosotros. En su apelación a la iglesia el Señor dice varias cosas maravillosas. “Pero a los demás en Tiatira, a cuantos no tienen esta doctrina, quienes no han conocido las cosas profundas de Satanás (como las llaman) os digo: No os impongo ninguna carga mas. Solamente aferraos a lo que tenéis, hasta que yo venga.

Esa es una palabra que muestra una maravillosa sensibilidad y consideración. Aquí nos encontramos, por primera vez en estas cartas, que el Señor enfatiza de manera especial su venida. Fíjese en la frase “las cosas profundas de Satanás. Eso indica que cuando una iglesia se deja arrastrar en los aspectos relacionados con los principios morales, casi siempre acaba viéndose envuelta en la práctica de ritos y rituales místicos. A las personas les encanta sentir que se les permite descubrir cosas que son especiales y secretas y nos encontramos con que estas sectas místicas aparecen en muchos de los movimientos actuales. Por ejemplo, el Movimiento de la Nueva Era, intriga a la gente mediante revelaciones de poderosos seres espirituales que pueden transmitir información que las personas corrientes no poseen. Esto es lo que Jesús llama “las cosas profundas de Satanás. En la epístola de Pablo a los Corintios habla acerca de “las cosas profundas de Dios. Siempre que Dios tiene algo bueno, Satanás lo imita. Estas cosas oscuras y ocultas son imitaciones de Satanás de las maravillosas y profundas verdades, que hallamos de la Palabra de Dios.

A los que rechazan estas cosas, Jesús les dice: “aferraos a lo que tenéis, no lo perdáis, no aceptéis los degradantes niveles morales. Puede ser difícil vivir para Cristo en una iglesia mundana, pero aferraos por lo menos a vuestros principios morales. No sigáis la corriente de la inmortalidad sexual, no aceptéis la idea de que el adulterio es solo un pecado menor, que necesitáis participar en relaciones ilícitas de vez en cuando. “Aferraos dice Jesús, “hasta que yo venga.

Y a los que se aferren a esos principios hasta que él venga tiene algo más que decirles en el versículo 26:

“Al que venza y guarde mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones. El las guiará con cetro de hierro; como vaso de alfarero son quebradas, así como yo también he recibido de mi Padre.”

Esa cita del Salmo 2 es una referencia al gobierno de Cristo en el reino terrenal que llamamos el Milenio. Es una promesa de que reinaremos con Cristo, no en los nuevos cielos y en la tierra nueva, sino en un período marcado por esta clase de gobierno, que hallamos en esta cita. Jesús dice: “las guiará con cetro de hierro. Eso significa con cierto grado de dureza y de juicio. “Como vaso de alfarero son quebradas, es decir, la combinación del mal será destruido en aquel día. Por lo tanto, se está refiriendo no a los nuevos cielos ni a la tierra nueva (porque allí no entra nunca nada malo), sino al reino del milenio, al reino terrenal en el que los santos compartirán el reinado con Cristo. Es preciso que entendamos que el milenio es un tiempo en el que reinará la justicia, es decir, gobernará sobre la tierra, juzgará entre las gentes porque el pecado y la muerte seguirán estando presentes, pero los nuevos cielos y la nueva tierra reflejan una situación en la que “morará la justicia y allí no entrará nada a excepción de lo que es justo, puro y bueno.

El Señor se vuelve ahora incluso más específico:

“Además yo le daré la estrella de la mañana.”

Ese es un símbolo precioso. No sé cuántos de ustedes han visto la estrella de la mañana, pero a fin de verla es preciso levantarse cuando todavía está oscuro. En el libro de Malaquías, el libro con el que termina el Antiguo Testamento, hay una gran predicción que hace el profeta y que dice: “Pero para vosotros, los que teméis a mi nombre, nacerá el Sol de justicia y en sus alas traerá sanidad es decir, el Señor Jesús regresará en poder y gran gloria. Será como el sol que aparece en medio de las tinieblas de la noche de este mundo. Pero antes de que salga el sol, es preciso que aparezca la estrella de la mañana. En Apocalipsis 22:16 Jesús dice acerca de sí mismo “yo soy la estrella resplandeciente de la mañana. De modo que lo que está diciendo aquí es que él mismo aparecerá antes de que lo haga con gran poder y gran gloria, siendo visible para el mundo. En otras palabras, es una promesa relacionada con el rapto de la iglesia, la primera promesa por el estilo que encontramos en el libro del Apocalipsis. Aparecerá para venir a por los suyos, a recoger a los que le pertenecen, a los que son los verdaderos cristianos, los que han sido guardados y protegidos por el Espíritu de Dios de los males de la sociedad que les rodea. No es que no puedan y que en ocasiones no caigan, sino que se recuperan invariablemente, se arrepienten y vuelven a él. Alguien ha dicho muy apropiadamente: “¡si tu fe fracasa antes de que termines se debe a que ha sido defectuosa desde el principio! La verdadera fe se mantiene firme hasta el fin.

El Señor dice finalmente: “escuchad a todas las cartas escritas a las iglesias.

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

No solo a esta iglesia, sino a todas las iglesias. Estas promesas y advertencias son necesarias para nuestras vidas individuales, sea como sea nuestra iglesia local. Efesios nos dice: “no permitáis que se enfríe el amor que sentís por Jesús. Esmirna dice: “no tengáis ningún temor de las persecuciones y a Pérgamo le dice: “confiad en la Palabra de Dios que os mantendrá fuertes y fieles. Y Tiatira nos dice “eviten tanto el adulterio sexual como el espiritual. Mantengan con claridad sus principios morales. Estas cartas son tremendamente prácticas para los tiempos en los que vivimos y es preciso que hoy sigamos prestándoles atención de la misma manera que lo hicieron durante el primer siglo.



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Nº de Catálogo 4192

Apocalipsis 2:18-29

Cuarto Mensaje

26 de Noviembre, 1989



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