Regresar
Archivo
Sermones
Ilustraciones
Musica

 
Envia este recurso a un amigo

Tu E-mail:

E-mail de tu amigo:

Asunto:

   

 

Imprime este recurso 
 

Estudios
www.Ministros.org
¿Dios nos habla todavía?
Ilustraciones para Predicaciones




----------------------------------------------------------------------------------------------------------
¿Dios nos habla todavía?

Un joven había estado en el estudio bíblico del miércoles a la noche.
El pastor había hablado de escuchar y obedecer la voz del Señor. El
joven no pudo evitar pensar, ¿Dios habla con la gente hoy?


Después del servicio, salió con unos amigos a tomar un café y
comentaron el mensaje.
Varios contaron cómo Dios los había guiado en diversas
oportunidades.
Ya eran las 10 de la noche cuando el joven emprendió el regreso hacia
su casa. Sentado en el auto comenzó a orar: "Dios, si todavía hablas
con la gente... por favor hablame a mí. Yo te voy a escuchar. Voy a
hacer todo lo que pueda por obedecerte."

Mientras manejaba por la calle principal de su ciudad, tuvo un
pensamiento extraño: parar y comprar un litro de leche. Sacudió la
cabeza y dijo en voz alta "¿Dios, eres tu?"
Como no obtuvo respuesta, siguió camino hacia su casa. Pero,
nuevamente el pensamiento: "comprá un litro de leche". El joven
recordó como el pequeño Samuel no reconocía la voz del Señor y
acudía a pedirle ayuda a Elí. "Esta bien, Dios, en caso de que seas
vos, voy a comprar la leche." No parecía una prueba muy difícil de
obediencia. La leche siempre es útil. Se detuvo, compró el litro de
lech y siguió camino hacia su casa.

Cuando estaba por pasar la calle 7, sintió de nuevo el impulso,
"Doblá en esta esquina."
"Esto es una locura", pensó y pasó de largo la intersección. De
nuevo, tuvo la sensación de que debía haber doblado en la calle 7.
Así que en la siguiente intersección dobló y volvió hacia la calle
7. Medio en broma dijo en voz alta, " OK Dios, así lo haré ".

Anduvo por varias cuadras, cuando de repente sintió que tenía que
parar. Estacionó y miró a su alrededor. Estaba en una zona
semi-comercial de la ciudad. No era de las mejores, pero tampoco era
lo peor. Los negocios estaban cerrados y la mayoría de las casas
estaban oscuras, como si sus habitantes ya se hubieran ido a dormir.
Otra vez sintió algo, "Andá y dale la leche a la gente de la casa
de enfrente. El joven miró la casa. Estaba oscura y daba la impresión
de que la gente se había ido o estaba durmiendo. Empezó a abrir la
puerta y se volvió a sentar en el auto. "Dios, esto es una locura.
Esa gente debe de estar durmiendo y si los despierto se van a enojar
y yo voy a quedar como un estúpido "

Nuevamente sintió que debía ir y darles la leche. Finalmente, abrió
la puerta del auto y dijo "Está bien, Dios, si eres tu, voy a ir y
les voy a dar la leche. Si quieres que quede como un loco, está
bien. Quiero ser obediente. Supongo que eso servirá de algo pero si
no me contestan rápido, me voy." Cruzó la calle y tocó el timbre. Se
escuchaban ruidos que venían desde adentro. Un hombre gritó: "¿Quién
es? ¿Qué quiere?" Y la puerta se abrió antes de que el joven pudiera
salir disparando. El hombre que abrió tenía jeans y una remera.
Parecía que recién se había levantado de la cama. Tenía una mirada
extraña y no parecía muy contento de ver a un extraño parado en la
puerta de su casa. "¿Qué quiere?" le preguntó

El joven sacó la botella de leche y dijo, "Aquí tiene, esto es para
usted."
El hombre tomó la leche y corrió por el pasillo hacia adentro
hablando en español. Luego vio pasar a una mujer llevando la leche a
la cocina. El hombre la seguía cargando un bebé en bazos. El bebé
lloraba. El hombre tenía los ojos llenos de lágrimas y le dijo casi
llorando: "Estábamos orando. Tuvimos que pagar muchas cuentas este
mes y nos quedamos sin dinero. No teníamos leche para nuestro bebé
. Le estabamos pidiendo a Dios que nos muestre como conseguir leche".

La esposa desde la cocina gritó: "Le pedimos que mandara a un ángel
con un poco de leche. ¿Es usted un ángel?

El joven buscó su billetera, sacó toda la plata que tenía y la puso
en la mano del hombre. Dio media vuelta y volvió a su auto. Las
lágrimas corrían por su rostro. Se dio cuenta de que Dios todavía
contesta nuestras oraciones.
Esto es simplemente una prueba...



© ministros.org