Suicidio: la lucha por prevenir y desterrar tabúes

Este 10 de septiembre se celebra el Día Mundial de la prevención del suicidio, día en el que se dan a conocer estadísticas mundiales y nacionales que ayudan a entender un grave problema que afronta la sociedad en su conjunto.

Según explica la Confederación Salud Mental España, en el mundo cada año se suicidan casi un millón de personas, lo que supone una tasa de mortalidad “global” de 16 por 100.000. La magnitud del problema es aún mayor de lo que parece ya que, por cada una de estas personas, se estima que hay otras 20 que lo intentan.

Las altas cifras y la dificultad por reducir los casos de suicidio en Europa han llevado a que la Organización Mundial de la Salud lo considere un problema de salud pública en el continente. 

PLAN DEL GOBIERNO

En el caso de España, el suicidio es la principal causa de fallecimiento no natural desde hace 11 años, y el número de víctimas triplica al de accidentes de tráfico. Según informa hoy el diario El País, el Gobierno quiere iniciar un plan general contra el suicidio, liderado desde Sanidad, y para ello se celebró el pasado viernes una primera reunión con asociaciones que luchan por dar visibilidad a este problema.

Según las cifras compartidas por Sanidad, por cada víctima mortal de la violencia de género en España , hay unas 65 muertes por suicidio; por cada homicidio, 11; por cada fallecido en accidente de tráfico, 2.

El hecho de que las administraciones apenas hayan atendido a esta cuestión todavía se debería a diversos factores. Desde la Confederación de Salud Mental en España, explican que el suicidio “es una realidad históricamente silenciada que a día de hoy continúa siendo estigmatizante y tabú para la mayor parte de la sociedad”.

ES POSIBLE PREVENIR

Es por eso que desde esta organización han lanzado una campaña, bajo la etiqueta #HablaDelSuicidio, con la que animan a la sociedad a visibilizar este fenómeno que afecta a tantas personas en nuestro país. 

Hablar de ello, explican en la organización, es un primer paso necesario para que el problema se afronte y no se esconda.

El presidente de la Confederación, Nel A. González Zapico, explica que “en general, la conducta suicida se puede predecir, y por tanto también prevenir”. Pero para lograrlo “es imprescindible acabar con los mitos e ideas erróneas sobre el suicidio para facilitar la desestigmatización y culpabilización de la conducta suicida y, con ello, facilitar que las personas con ideaciones suicidas pidan ayuda”.

COMBATIR MITOS

Entre los mitos más arraigados sobre el suicidio se encuentra la idea de que no se puede prevenir. Lo cierto es que es posible, si bien es fundamental la detección temprana y poder disponer de los recursos, profesionales y espacios adecuados. 

Una de las imágenes compartidas en la campaña #HabladelSuicidio. / ConSaludMental

Otra creencia errónea es que las personas que se suicidan son egoístas (o valientes), cuando la realidad es que la conducta suicida no está vinculada con estas cualidades, sino con un altísimo grado de sufrimiento de la persona.

La campaña incide también en que, al contrario de lo que habitualmente se piensa, los intentos de suicidio no son una llamada de atención, sino la manifestación de la desesperación y dolor que siente la persona. Tampoco es cierta la idea de que la persona que quiere acabar con su vida no avisa, ya que muchas personas revelan de alguna manera sus intenciones a su entorno.

DIFERENCIA ENTRE HOMBRES Y MUJERES

Las estadísticas mundiales muestran una diferencia notable con respecto a los suicidios en hombres y mujeres, siendo el género masculino el más afectado.

En España se quitan la vida de media 9,3 hombres por cada 100.000 habitantes, mientras que en el caso de las mujeres esta tasa es de 3,10, tres veces menor, según las cifras compartidas por Statista:

Infografía: La disparidad de género en la tasa de suicidio | Statista Más infografías en Statista

TAMBIÉN EN LA IGLESIA

El tema del suicidio también afecta a la iglesia. Recientemente, el caso de un joven pastor que se quitó la vida en California (Estados Unidos) ha conmocionado a la comunidad evangélica.

En un artículo publicado en Evangélico Digital, el pastor paraguayo Wolfgang Streich explica su experiencia personal, lidiando con un trastorno bipolar y la depresión, lo que le llevó intentar suicidarse en dos ocasiones. Streich considera fundamental que los pastores aborden este asunto con sensibilidad y cuidado, evitando condenar a personas que puedan sufrir depresión, teniendo asimismo a mano herramientas para intervenciones de urgencia. Además, anima a la comunidad cristiana a desarrollar “una teología de la esperanza”.

Algo similar expresaba el psicólogo evangélico Esteban Figueirido en un reportaje sobre este asunto, publicado en Protestante Digital: “Principalmente lo que las personas necesitan para no desear y menos ejecutar un suicidio, es tener esperanza”.

Hace cinco años, el suicidio de uno de los hijos del pastor Rick Warren despertó un importante movimiento de reflexión en torno a los problemas mentales y cómo las iglesias pueden ayudar a las personas que puedan estar atravesando alguna situación difícil. El psiquiatra Pablo Martínez abordó el asunto del suicidio desde una perspectiva médica y bíblica.