Circuncisión en adultos Beneficios y riesgos

La circuncisión es una operación para extirpar el prepucio de un hombre. Es uno de los procedimientos quirúrgicos más antiguos y comunes, a menudo realizado en bebés, por razones religiosas, sociales, médicas y culturales.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) fomentan la circuncisión masculina sobre la base de que parece reducir el riesgo de infección por VIH. Sin embargo, no todas las autoridades sanitarias están de acuerdo, y las recomendaciones siguen siendo un tanto controvertidas.

Según los CDC, el 58.3 por ciento de los recién nacidos estadounidenses fueron circuncidados en 2010. En el Reino Unido, alrededor del 8,5 por ciento de los hombres están circuncidados.

Datos básicos sobre la circuncisión

He aquí algunos puntos clave sobre la circuncisión. Más detalles en el artículo principal.
Las primeras circuncisiones pueden haberse realizado hace 15.000 años.
Es relativamente común en los Estados Unidos (EE.UU.), pero menos común en otros países occidentales.

La circuncisión de un recién nacido toma de 5 a 10 minutos.
Un procedimiento de circuncisión en adultos toma alrededor de 1 hora y la recuperación toma de 2 a 3 semanas.
La circuncisión puede reducir el riesgo de desarrollar el VIH y otros problemas de salud.
El judaísmo, el islam y otras religiones abogan por la circuncisión.

¿Qué es la circuncisión?

Circuncisión
La circuncisión es una cirugía relativamente menor que muchas familias eligen para los niños recién nacidos.
La circuncisión implica la extirpación del prepucio del pene.

El prepucio es el sudario de la piel que se puede jalar suavemente hacia atrás para destapar la cabeza del pene.

La cirugía es relativamente simple. El prepucio se libera de la cabeza del pene y, en un niño, se corta, en un procedimiento que dura de 5 a 10 minutos en total. En los adultos, se extirpa con un bisturí y tarda alrededor de una hora.

La herida se cauteriza o se sutura con suturas disolubles.

Circuncisión en adultos

La circuncisión se realiza con menos frecuencia en adultos que en niños. Toma más tiempo y es probable que implique más traumatismo tisular. También puede causar más trauma psicológico que en los recién nacidos.

Sin embargo, se puede recomendar en algunas circunstancias:

La fimosis implica una incapacidad para retirar el prepucio, llevando a que se presente dolor y problemas urinarios. Puede ocurrir si un hombre nace con un prepucio apretado o debido a cicatrices, infección o inflamación. Las opciones de tratamiento incluyen corticosteroides tópicos o circuncisión.

La parafimosis es cuando el prepucio se atasca detrás de la cabeza del pene y restringe el flujo sanguíneo al extremo del pene. Puede ser el resultado de una intervención médica, como el uso de un catéter. La parafimosis es una emergencia médica. Sin tratamiento, se puede presentar gangrena. El tratamiento tiene como objetivo reducir la hinchazón, pero se recomienda la circuncisión después de la recuperación, para prevenir una recurrencia.

Es cuando la cabeza del pene se inflama o se hincha, debido, por ejemplo, a una infección de transmisión sexual (ITS), candidiasis bucal, irritación de la piel u otra afección cutánea. Es poco común en hombres que han sido circuncidados. La circuncisión puede prevenir una recurrencia.

Riesgos

La circuncisión es un procedimiento relativamente seguro, y las complicaciones graves son raras.

Los siguientes riesgos son posibles:

El prepucio se corta demasiado corto o se deja demasiado largo.
La herida no cicatriza adecuadamente.
Se presenta pérdida de sangre y hemorragia.
Se produce una estenosis de la carne, en la cual el chorro urinario se desvía hacia arriba, lo que dificulta la puntería.
El daño afecta la uretra, el conducto que transporta la orina a través del pene, dificultando la micción.
En casos muy raros, puede haber amputación accidental de la cabeza del pene.
Se puede desarrollar infección o intoxicación de la sangre, conocida como septicemia.
El prepucio que se deja atrás puede volver a adherirse al pene y requerir una cirugía menor.
Puede haber una disminución en la sensibilidad del pene, especialmente durante las relaciones sexuales.

Las complicaciones son más probables cuando se lleva a cabo el procedimiento:

en machos mayores
en condiciones no estériles
por proveedores sin experiencia o no capacitados
de manera tradicional, como rito de paso
Si un profesional médico cualificado realiza el procedimiento en un entorno estéril, se reducen los riesgos.

Efectos psicológicos

Los psicólogos han expresado su preocupación por el estímulo de los CDC para la circuncisión masculina.

Argumentan que la intervención es psicológicamente traumática, especialmente para bebés, niños y adolescentes. Los bebés, dicen, a menudo se someten a cirugía sin anestesia, y esto puede llevar a dolor recurrente, y puede llevar a cambios cerebrales que están relacionados con trastornos del estado de ánimo.

Un número de hombres han experimentado depresión, enojo y problemas de intimidad, debido al hecho de que sus genitales fueron cambiados en la infancia sin su consentimiento.

Los niños mayores experimentan un grado de traumatismo con cualquier intervención quirúrgica, y particularmente si involucra los genitales. En la adolescencia, puede provocar síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT).

En los hombres con fimosis, el uso de métodos menos invasivos, como una crema con corticosteroides, puede ayudar a reducir el riesgo de ansiedad y castración que la circuncisión podría conllevar.

Los que no se someten a la operación pueden sentir que sus cuerpos o genitales son de alguna manera “malos” o “inferiores”, dicen los psicólogos.

Los padres deben utilizar una herramienta en línea para tomar decisiones sobre la circuncisión para ayudarles a decidir si su hijo debe someterse o no a la operación.

Recuperación

El área afectada estará amoratada e hinchada durante 2 a 3 semanas y la micción puede ser dolorosa durante unos pocos días o semanas.

Normalmente, después de la circuncisión se presentan algunas molestias, pero el dolor no suele ser intenso, ya que se trata de una operación bastante menor. Los analgésicos pueden ayudar.

Las recomendaciones para el período de recuperación incluyen:

  • Usar ropa interior que mantenga el pene en su lugar, en lugar de calzoncillos sueltos.
  • Beber mucho líquido para diluir la acidez de la orina y reducir el dolor al orinar, que puede ser doloroso en los primeros días o semanas después de la circuncisión.
  • Evitar la actividad física hasta que la herida haya sanado, normalmente 3 semanas para los niños mayores y los hombres.
  • no usar una crema antiséptica u otra crema que no haya sido recetada, ya que esto puede interferir con el proceso de curación y aumentar el riesgo de infección y cicatrización
  • Un toque de vaselina en el extremo del pene puede ayudar a reducir la sensación de picazón durante la micción.

Una erección puede ser dolorosa durante la fase de recuperación. Para minimizar la posibilidad de erecciones nocturnas:

  • Vacíe la vejiga antes de retirarse, y use el baño como sea necesario durante la noche.
  • Acuéstese de lado, en lugar de boca arriba.
  • Intenta poner las rodillas en posición fetal.

La circuncisión y el VIH

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen “pruebas convincentes” de que la circuncisión reduce en un 60 por ciento el riesgo de contraer el VIH durante las relaciones sexuales heterosexuales.

Sin embargo, señalan que la circuncisión sólo ofrece una protección parcial, e instan a los hombres a que también usen condones.

La mayor probabilidad de infección puede deberse a que el prepucio se vuelve más propenso a agrietarse y romperse durante la relación sexual, dejando una puerta abierta para que los patógenos ingresen al torrente sanguíneo.

Otra posibilidad es que el espacio entre el pene y el prepucio pueda proporcionar un entorno en el que un virus pueda sobrevivir durante un período de tiempo, lo que aumenta el riesgo de infección para el individuo y su próxima pareja.

Algunos argumentan que los Estados Unidos tienen una tasa relativamente alta de VIH, a pesar de las altas tasas de circuncisión. Además, los resultados de estudios en África y Asia que asocian la circuncisión con la prevención del VIH, principalmente en poblaciones heterosexuales, podrían no traducirse a los Estados Unidos.

Entre 2008 y 2014, las nuevas infecciones por el VIH disminuyeron de 45.700 a 37.600. De estos, 26,200 nuevos casos fueron entre hombres que eran homosexuales, bisexuales u otros hombres que tienen sexo con hombres.

Una última palabra

La circuncisión es normalmente una operación simple, con un riesgo relativamente bajo de complicaciones. Sin embargo, no siempre es una decisión sencilla.

Vale la pena recordar que la Academia Americana de Pediatría (AAP), aunque recomienda la circuncisión por razones de salud, advierte que debe ser “para las familias que la eligen”, y no una operación de rutina para todos los bebés varones.

error: Content is protected !!

Quantcast