Predicas Cristianas

¿Qué es la Gracia de Dios según la Biblia?

¿Cuál es el Significado de Gracia en Hebreo y Griego?

El término más utilizado para definir “Gracia” en el Antiguo Testamento era el Hebreo “Hen”, mientras que en el Nuevo Testamento era el Griego “Charis”. Estos términos originalmente significan “favor” o “bondad”, en especial si esta ha sido ganada sin merecerla.

¿Qué es la Gracia de Dios según la Biblia?

La Gracia de Dios en la Biblia se usa para describir unos de los principales atributos de Dios (1 Pe 5:10). Esta Palabra se usa para indicar el favor gratis o inmerecido de Dios para con el hombre (Ro 3:24-26, Ef 2:8-9). Otra forma de describir “La Gracia”, es que Dios escoge bendecirnos en lugar de maldecirnos, mediante la fe en el sacrificio de Cristo en la Cruz.

El primer ejemplo de Gracia que encontramos en el Antiguo Testamento, es como Dios sacrificó un animal para cubrir el Pecado de Adán y de Eva (Ge 3:21). Siendo esto sombra del Sacrificio de Cristo en la Cruz por los pecados de la humanidad y la máxima revelación de la Gracia Divina (Jn 1:14, 17).

El Creyente experimenta la “Multiforme gracia de Dios” en gran variedad de circunstancias, como la salvación (Ef 2:8-9), santificación (6:14, 19, 22), servicio (2 Co 2:9) e incluso en nuestra debilidad (2 Co 12:9).

La Gracia de Dios no tiene límites y concede salvación para todos los que se acercan a Dios por medio de Jesucristo.

¿Cómo obtener la Gracia de Dios?

Existen muchos, entre creyentes nuevos y no creyentes, que se hacen esta preguntan de “¿Cómo obtener la Gracia de Dios?“, por esta razón he querido responder esta pregunta. Y  la verdad es que no hay forma, ni esfuerzo humano para ganarse el “Favor de Dios”, pues la mismas escrituras dice que “nuestra justicia es como trapo de inmundicia” (Is 64:6). Por esta razón la Carta a los Efesios nos explica que La Gracia es un regalo de Dios y que únicamente se obtiene por la Fe en Jesucristo. 

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe (Ef 2:8-9).

¿Cuál es la Diferencia entre la Ley y la Gracia?

La diferencia más relevante entre la Ley y la Gracia, es que La Ley era de obras, mientras la Gracia es por fe. Durante los tiempos de la Ley el Pueblo de Israel estaba obligado a guardar toda la Ley que Dios dio a Moisés, mas con la venida de Jesucristo, Dios extendió su gracia para todo aquel que creyera en aquel a quien había enviado como propiciación por nuestros pecados (Jn 1:17, 3:16, 1:12).

Sin embrago, aunque la Ley era de obras, todavía podemos ver su Gracia en el Antiguo Testamento, cuando Dios constituyó un sistema de sacrificios en El Tabernáculo, permitiendo de esta manera que el pecador pudiera acercarse a Él por medio de la expiación de sangre. Enseñando de esta manera la Gracia venidera por medio del Sacrificio de Cristo en la Cruz.

Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo (Jn 1:17).

Ejemplos de la Gracia de Dios en la Biblia

Son varios los Ejemplos de la Gracia de Divina en la Biblia. A continuación citaremos 5 de ellos.

  • Adan y Eva desobedecieron a Dios, sin embargo, vemos su gracia, cuando permitió una manera para ser perdonados, por medio del sacrificio de un animal. Vistiéndolos con sus pieles, para que no se sintieran desnudos y avergonzados por su pecado.

Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió (Ge 3:21).

  • La Biblia también nos dice que en los días de Noé la tierra estaba llena de maldad y los pensamientos del hombre eran solo para mal (Ge 6:5). Pero aunque todos eran malos, Dios buscó a alguien, porque Dios quería Mostrar su gracia.

Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová (Ge 6:8).

  • Por la Gracia Dios escogió a un hombre llamado Abraham, para que por medio de su descendencia dar perdón y salvación por gracia a la humanidad (Ge 18:1-5).

Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra (Ge 12:3).

  • Por su Gracia, también Lot, fue salvo de ser destruido junto con Sodoma y Gomorra.

He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida (Ge 19:19).

  • Cuando leemos el capítulo 3 de Éxodo, vemos que Moisés al principio no quería servir a Dios. Pero sin embargo, Dios le muestra su gracia a Moisés y lo preparo para sacar a su pueblo de Egipto.

Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso (Ge 33:12-14)

El poder de la gracia de Dios

Recibimos gracia cuando se nos concede un favor de forma gratuita y sin merecerlo. Cuando hablamos de la gracia de Dios nos referimos a todas las bendiciones que él nos concede porque le place, especialmente la salvación y el perdón de nuestros pecados.

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La gracia ha hecho posible la manifestación más maravillosa del amor de Dios para con nosotros. Él estuvo dispuesto a enviar a su Hijo Jesús a morir en la cruz para que todos tengamos la oportunidad de recibir salvación y vida eterna. Ninguno de nosotros lo merecía, pero Dios en su infinito amor, decidió concedernos ese gran regalo.

Veamos algunos versículos que nos ayudarán a entender un poco mejor este maravilloso concepto de la gracia de Dios.

Versículos sobre la gracia de Dios

1. Somos salvos por gracia

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Es por la gracia de Dios que somos salvos. No hay nada que podamos hacer para ganar la salvación de nuestras almas. Dios es el único con poder para perdonarnos, el único que puede quitar el pecado de nuestras vidas. Esto lo hizo enviando al Cordero perfecto, Jesús, a morir en la cruz por nuestros pecados. Al aceptarlo de corazón como nuestro Rey y Señor recibimos el regalo de la vida eterna.

2. Nos permite acercarnos a Dios

Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.
(Hebreos 4:16)

Dios es un Dios cercano y podemos acudir a él en todo momento. A él le encanta que nos acerquemos en confianza como un niño se acerca a su padre amoroso. No debemos tener temor porque aun cuando Dios conoce todos nuestros fallos y nuestros pecados él nos recibe con misericordia y gracia. Cuando vamos a él en humildad Dios nos perdona, nos restaura y nos da fuerzas para seguir adelante.

3. La gracia nos transforma

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La gracia de Dios no solo nos trae la salvación y el perdón de nuestros pecados sino que nos transforma y nos ayuda a obedecer a Dios en nuestro diario vivir. Nos enseña a vivir la vida de piedad que él desea y nos da la valentía para rechazar las cosas que nos alejan de él y de su voluntad para nuestras vidas.

4. Es abundante y es para todos

Pero la transgresión de Adán no puede compararse con la gracia de Dios. Pues, si por la transgresión de un solo hombre murieron todos, ¡cuánto más el don que vino por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, abundó para todos!
(Romanos 5:15)

El pecado entró al mundo a través de Adán y su transgresión y con este vino la muerte física. Sin embargo, Dios no nos dejó abandonados a nuestra suerte. Él tomó la iniciativa, envió a Jesús y a través de él nos concedió gracia abundante que está al alcance de todos. Dios anhela que dejemos el pecado y nos volvamos a él. Es por medio de Jesús que recibimos la vida eterna, el perdón de nuestros pecados y es a través de él que somos reconciliados con Dios.

5. Somos justificados por medio de Cristo

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Por nosotros mismos no merecemos ni podemos hacer nada para ser justificados ante Dios. Todos hemos pecado, ninguno de nosotros está sin culpa y deberíamos pagar por todo lo el mal que hemos hecho. Pero Dios, en su gracia, decidió guiarse por su gran amor para con cada uno de nosotros y nos justificó de forma gratuita a través de la muerte de Jesús en la cruz.

Ahora todos podemos recibir su perdón, no tenemos que ser esclavos del pecado pues Dios ya nos redimió a través de Jesús. Solo necesitamos poner nuestra fe en Jesús y decidir caminar con él para vivir dentro de sus propósitos.

Exodo 25:17-22

Muchos eruditos han observado que casi todas las expresiones empleadas en describir el significado del termino “tabernáculo” también son utilizadas en referencia al “cielo”. Quizás, es porque el tabernáculo terrenal es un modelo del que esta en el cielo (Exodo 25:9, 40; 26:30; 27:8; Números 8:4; Hechos 7:44; Hebreos 8:1-5; 9:11-12).

Nada se dejó al azar en ocasión de algo tan serio como fue la santa y justa reunión de Dios con el hombre pecador. Éste era un asunto muy serio. El Tabernáculo simbolizó la única manera en la cual un culpable pecador podría acercarse a Dios.

En los libros Exodo y Levítico Dios revela al hombre el único camino para acercarse a El. El hombre puede acercarse a Dios únicamente por la vía del derramamiento de sangre. En Génesis vimos ya algo de adelantado sobre este tema, véase 3:21; 4:4; 8:20-21; 15:12 y claramente en 22:8.

La clara enseñanza en el simbolismo del Tabernáculo es la expiación para el pecador culpable en el Trono de la Gracia. Dios declaró su santidad y reveló el propósito de la redención. Él declaró cómo él podría ser un Dios justo y en el mismo tiempo justificar al pecador culpable (Romanos 3:26-30).

El Tabernáculo vívidamente representó el lugar del sacrificio en el fluir y aspersión de la sangre y en la venida del cordero perfecto de Dios que quita el pecado del mundo. Internamente simbolizó el lugar en donde Dios hizo contacto con el hombre pecador en el propiciatorio.

El Tabernáculo estaba compuesto de dos cuartos separados por un velo grueso o cortina tejida. Al primer cuarto se entraba desde el exterior y se llamaba el lugar santo. Al segundo cuarto se entraba a través del lugar santo y se llamaba el lugar santísimo o Sancto Sanctorum. Había solamente una pieza de mueble en el lugar santísimo y era el Arca del Pacto con el propiciatorio o Trono de Gracia encima de él.

El Arca del pacto era una caja de cerca de 23 pulgadas de ancho, 39 pulgadas de largo, y 23 pulgadas de alto, hecha de madera y cubierta por todos lados de oro. Dentro de esa caja estaba un tarro de oro que contenía el mana, las dos tablas de la ley y la rama florecida de Aaron. El Arca fue montada sobre cuatro patas y tenía cuatro anillos para los postes recubiertos de oro para que el arca fuera llevada. El Rey David llamó al arca “el estrado de los pies de nuestro Dios” (1 Crónicas 28:2).

La tapa encima del arca fue llamada el propiciatorio o el kapporeth (Trono de Gracia). Era la cubierta, y significó la cubierta o el retiro de pecados por medio del sacrificio expiatorio. El propiciatorio significa el lugar de propiciacion. Es el lugar en donde la justicia y la misericordia se encuentran. La sangre de la víctima inocente en el propiciatorio resuelve las demandas santas de la ley de Dios. El propiciatorio del antiguo testamento era el lugar en donde Dios exhibía su presencia, y se juntaba con el hombre en su gracia. En el idioma ingles la Biblia llama “mercy seat” al propiciatorio en español, podría perfectamente traducirse como “trono de gracia”

La tapa de la caja era de oro puro sólido y tenia 23 pulgadas x 39 pulgadas. Tenía dos querubines (pl. del “cherub”) uno frente al otro sobre la tapa. Estos querubines de oro se asemejaban probablemente a ángeles con alas en la presencia de Dios que simbolizaba su santidad. Exodo 25:17-22 describe el propiciatorio.

“Y harás un propiciatorio de oro fino, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio. Harás también dos querubines de oro; labrados a martillo los harás en los dos extremos del propiciatorio. Harás, pues, un querubín en un extremo, y un querubín en el otro extremo; de una pieza con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos. Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas el propiciatorio; sus rostros el uno enfrente del otro, mirando al propiciatorio los rostros de los querubines. Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.”

El Tabernáculo hizo claro que el pecador no podría acercarse a Dios por su propio mérito. Él estaba condenado ante los ojos de Dios. “el alma que pecare seguramente morirá” “la paga del pecado es la muerte.” Ése no es el resultado de la imaginación de la paranoia o de una mente enferma. Es la verdad objetiva. El pecado separa a hombre de Dios. Un hombre pecador es expulsado por Dios fuera del Tabernáculo por las paredes y los velos. Nuestros pecados nos lanzan fuera de la presencia del Dios tres veces santo.

Dentro del santo sanctorum estaba la gloria de Shekinah, que simbolizaba la presencia de Dios visible en la representación entre los querubines sobre el propiciatorio. En la aspersión de la sangre, un Dios santo se encuentra al hombre pecador en el propiciatorio.

Solamente en el día de la expiacion.Yom Kippur, una vez al año, una sola persona traspasaba el velo del lugar santo y rociaba la sangre del sacrificio en el propiciatorio (Lev 16:13-16).El Sumo Sacerdote era quien penetraba en el lugar santísimo y hacia la expiación de nuestros pecados.

“En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.” (Hebreos 10:10-14, 19-31); Romanos 5:8-10; 1 Pedro 3:18; Efesios 2:13.

Cristo es nuestro propiciatorio (Romanos 3:24-25). El es nuestro sacrificio propiciatorio. El creyente pecador es ” justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,”
“Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.” “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Juan 2:2).

Jesucristo entro al Tabernáculo no hecho con manos. “Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer” (Hebreos 8:1-3) ” Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne,” (Hebreos 9:11-12).

Jesucristo es nuestro sacrificio propiciatorio. El es el único medio de suprimir la ira de Dios hacia el pecador que le ofende. La idea pagana de la propiciacion no se encuentra en el concepto del nuevo testamento de la propiciacion. El hombre en su naturaleza pecadora no puede cambiar la disposición de un Dios santo y justo. El pecado no puede traer a un Dios santo en una actitud favorable. Dios es propiciado por su propia disposición hecha en el sacrificio expiatorio vicario, sustitutivo de su hijo, Jesucristo en el Calvario. El hombre pecador trajo sobre si la ira de Dios. Jesús anula el poder del pecado que separa a Dios y al hombre. Jesús Cristo es nuestra cubierta para el pecado. Su único sacrificio incorpora todos los sacrificios simbólicos en las enseñanzas del Tabernáculo.

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”(1 Juan 4:10).

La ira de Dios es el santo antagonismo controlado contra el pecado. La propiciacion es el apasentamiento de la ira de Dios por el amor de Dios a través del regalo de Dios. Jesús Cristo es el sumo sacerdote y al mismo tiempo el sacrificio para nuestros pecados. Dios tomó la iniciativa en su grandioso amor y le dio vuelta a su propia ira haciéndola ausente por su propia sangre. La justicia perfecta de Dios ahora estado satisfecha. Nuestra deuda del pecado ha sido pagada completamente. El santo Dios ahora está satisfecho. Por lo tanto la ira de Dios ahora esta ausente. ¡Agradezca A Dios! Si elegimos ir al infierno será debido a nuestra propia opción. Dios ha hecho la cubierta perfecta de nuestros pecados en su propiciatorio

El Apóstol Pablo explica bellamente lo que Dios hizo: “que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. (2 Corintios 5:19-21).

Dios vino al lugar del hombre. El hombre no podía subir al cielo por cuanto fue destituido de la gloria de Dios. Dios personalmente vino del cielo a la tierra “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 Pedro 3:18). Dios hace una invitación a nosotros para “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. (Hebreos 4:16).

Mensaje de Wil Pounds (c) 1999. Traducido al español por Victor Castro Chinchilla victor_m_castro@yahoo.com Toda persona esta autorizada a usar y distribuir este material pero no podrá venderlo sin permiso escrito del autor. Las citas Bíblicas son de la New American Standard Bible (c) 1973 The Lockman Foundation.

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