La iglesia ubicada en un lugar difícil (Apocalipsis 2:12-17)


Autor: Alberto Valderrama
La ciudad de Pérgamo era la capital de Asia Menor. Aquí fue inventado el pergamino, y tenían una biblioteca de 200 mil rollos de pergamino. Tenían un gran altar dedicado a Zeus. Su aspecto era el de un gran trono o silla y durante todo el día, todos los días del año, se elevaba desde ese trono el humo de los sacrificios ofrecidos a Zeus. También había allí un gran templo a
Esculapio, el dios curandero, sus templos siempre estaban cerca de los hospitales, y lo adoraban bajo la forma de una serpiente.

Este símbolo significaba salud para los de Pérgamo, pero para los cristianos representaba el mal (12:9; 20:2). Un título famoso que se le daba a Esculapio era el de salvador, un título que sólo le pertenecía al Señor Jesús. Pérgamo era el centro del culto al César, desde el año 29 a.C. tuvo un templo dedicado a él. Esto significaba que los cristianos de Pérgamo vivían bajo una continua amenaza de muerte. Nunca sabían cuándo les caería la espada.

Todo esto hacía de Pérgamo el centro del paganismo y la maldad: El Trono de Satanás. Era el lugar donde se obligaba a los hombres a dar el nombre de Señor a César. Para un cristiano no había nada que fuera más demoníaco y satánico que eso.

En el encabezamiento de la carta se llama a Cristo resucitado el que tiene la espada aguda de dos filos. Según las leyes romanas, los gobernadores estaban divididos en 2 categorías: los que tenían la ley de la espada y los que no la tenían. Los que poseían la ley de la espada tenían derecho de muerte o vida sobre su provincia; su palabra era ley suficiente para que cualquier hombre fuera ejecutado al instante. Sin embargo, los cristianos no deben olvidar que Cristo siempre tiene la última palabra, pues posee la espada aguda de dos filos. El poder de Roma era aterrador, pero el poder del Señor es mucho más tremendo aún.

A veces Dios nos lleva a lugares difíciles. Jesús vino a este mundo y le rechazaron. Por lo tanto, si vivimos en un ambiente hostil, recordemos que Jesús sabe y conoce todo ese dolor que padecemos. El nos ve y nos entiende. Tiene una palabra especial para los que viven en un lugar difícil.

PROPOSICION: La iglesia de Pérgamo abarca el período desde el edicto de Constantino hasta el establecimiento papal (313-606). Pérgamo significa elevación y matrimonio, y, en efecto, en este período se llevó a cabo el acuerdo matrimonial entre la iglesia, el mundo y el paganismo. En ese período se efectuó la traición de la iglesia a su verdadero Esposo: Jesucristo; produciéndose el adulterio espiritual.

La palabra nicolaíta proviene de 2 palabras griegas: nico = guiar y laos = pueblo; literalmente guiar al pueblo. Al principio, hubo un esfuerzo para obtener dominio de parte de los miembros individuales como Diótrefes (3Jn.9,10), posteriormente la teoría se convirtió en enseñanza y ésta en dogma, la que la iglesia aceptó sin previa revisión ni crítica. Al final el clero gobierna al pueblo a su antojo. El clero es nicolaíta, que señorea sobre la heredad de Dios (1 Pedro 5:2,3)

Veamos las enseñanzas que Dios tiene para nosotros en esta carta a la iglesia de Pérgamo.


1.- DIOS ANIMA A SU PUEBLO POR RETENER SU NOMBRE (v.13)

Los cristianos de Pérgamo amaban el nombre de Jesús. Sentían una profunda lealtad hacia El y se aferraban a ese Nombre. Necesitamos hacer eso también.

1.1.- Necesitamos aferrarnos a Su Nombre, pues la salvación está sólo en El (Juan 14:6; Hechos 4:12; 1 Timoteo 2:5)

1.2.- Debemos aferrarnos a Su Nombre por la lucha espiritual que enfrentamos:

El v.13 nos recuerda que el trono de Satanás está cerca del pueblo de Dios. El demonio está activo y se opone a la causa de Cristo. Aquí encontramos el nombre de un mártir del cristianismo: Antipas. Fue asado vivo dentro de un toro de metal, porque no renunció al nombre de Jesús. Mucha gente en la actualidad no cree en el diablo y eso lo tiene a él muy complacido.

1.3.- Debemos aferrarnos a Su Nombre, pues eso nos coloca en buena posición:

La Biblia nos recuerda que en Su nombre se doblará toda rodilla y toda lengua confesará que Jesús es el Señor (Fil.2:9-11). Cuando Jesús envió esta carta a Pérgamo, la ciudad había recibido la orden de declarar que César es el señor y los cristianos se negaban a hacer esto. Ellos habían encontrado su posición espiritual en el
nombre de Jesús. Debemos ser leales a Su nombre.


2.- JESUS CONDENA A SU PUEBLO POR TOLERAR EL MAL (v.14,15)

No debemos pasar por alto el pecado, pero sí debemos mostrar compasión a cualquiera que se tambalea y cae. El pueblo de Dios debe tener un espíritu de amor y perdón. Cuando Jesús murió en la cruz, en nuestro lugar, exclamó: Dios mío ¿por qué me has abandonado? Sabemos la razón: El llevaba sobre sí mismo mis pecados y los tuyos. El pecado es horrible y devastador. Jesús dice: Tengo unas pocas cosas contra ti. ¿Qué es lo que Jesús condena en la iglesia?

2.1.- Condena nuestra conducta pecadora: (2Ped.2:10-22). Se hace referencia a Balaam, quien enseñó a Balac a poner tropiezos
al pueblo de Dios (Leer Números 22-25; 31). Jesús quiere que andemos por el camino de la justicia y la pureza.

2.2.- Condena nuestras creencias pecaminosas: Las doctrinas erradas permitían al pueblo de Dios comer cosas sacrificadas a los ídolos y cometer fornicación. Una enseñanza que tenían era: Si son predestinados, no importa cómo vivan, pues de todos modos son salvos. Y si no son predestinados, no importa cómo vivan, pues de todos modos están perdidos. Era una doctrina de libertinaje doctrinal y moral. Jesús quiere que Su iglesia sea pura y santa.


3.- JESUS MANDA QUE NOS ARREPINTAMOS (v.16)

La palabra que sobresale en este versículo es arrepiéntete. El Señor nos dice que cambiemos nuestra forma de vivir. Cuando nos
arrepentimos llega la renovación. Amanecerá un nuevo día para nosotros. Podemos experimentar una nueva vida, un nuevo poder. Job se arrepintió (42:6). Si un hombre bueno como él lo hizo ¿Qué podemos esperar nosotros? El pródigo volvió en sí y se levantó y le dijo a su padre que era indigno.

Debemos arrepentirnos pronto, porque si no El luchará contra el que no lo haga con la espada de Su boca. Algunas iglesias de Asia
Menor no se arrepintieron y El removió el candelero de su lugar. La esposa de Lot no se arrepintió y se convirtió en estatua de sal. El pecado atrae juicio. Dios es misericordioso y paciente. Quiere que cambiemos. Si nos negamos, la ruina y la desolación vendrán.

4.- JESUS TIENE BENDICIONES PARA EL VENCEDOR (v.17)

Un vencedor es aquel que cree que Jesús es el Cristo (1Jn.5:4,5). No sólo necesitamos vencer en la lucha contra Satán, sino también en cada área de nuestra vida (Gál.5:19,20; 1Jn.2:15-17). Cristo quiere que venzamos sobre todas estas cosas. A los vencedores les dará:

4.1.- El maná escondido: El fondo de la historia está en Ex.16. Las tierras desérticas no tenían alimento para los judíos y por eso Dios les envió el maná todos los días. Jesús nos ofrece un alimento celestial, espiritual. El es el pan del cielo (Jn.6). De El obtenemos la vida divina, El nos da las fuerzas para la batalla ¡Aliméntate de El!

4.2.- Nos dará una piedrecita blanca: En la antigüedad los jueces daban a los culpables una piedra negra y a los inocentes una
blanca y eran puestos en libertad. En Cristo somos perdonados, hechos libres. También el que tenía una piedrecita blanca la usaba como señal de que era ciudadano de esa provincia y tenía entrada libre en la ciudad. Nosotros también tendremos acceso a la ciudad celestial, pues somos ciudadanos de allá (Fil.3:20,21)


CONCLUSION: Esta carta es un mensaje para nosotros hoy. Nos sirve en los momentos difíciles. Nos recuerda la vida eterna que Jesús nos pone al alcance a todos los que creemos en El y le entregamos la vida. Si tienes oídos para oír, oye lo que el Espíritu dice a la iglesia.


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