La oración nos permite transformar el mundo físico
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La oración nos permite transformar el mundo físico

Dios escucha nuestras oraciones, y responde con poder Si usted le pregunta a cualquier persona, de la religión que sea, si sabe lo que es orar, le responderá que sí. Si avanza un poco más y le interroga respecto a por qué y para qué orar, es probable que comience a tartamudear y si llega al último nivel y le sondea respecto a cuánto tiempo pasa orando, lo más probable es que le dirá que muy poco o nada. “Cuando me acuerdo”, fe lo que dijeron varias personas en una encuesta que realizamos hace pocos días

Tus actitudes determinan la victoria o el fracaso
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Tus actitudes determinan la victoria o el fracaso

Con ayuda de Dios podemos asumir una actitud de fe en medio de la adversidad Título: Tus actitudes determinan la victoria o el fracaso Base Bíblica: Proverbios 23:7 Introducción: Nuestra actitud determina el fracaso o la victoria. La actitud es la que marca la diferencia, Muchas de nuestras actitudes son incorrectas y nos causan problemas.

Dios es la fuente de amor para una familia sólida (Taller de Parejas)
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Dios es la fuente de amor para una familia sólida (Taller de Parejas)

Dios es la fuente de amor para nuestra familia 1.- Base Bíblica: 1 Juan 4:8, 16; 1 Corintios 13:13; Efesios 6:4; Proverbios 22:6 2.- Objetivos: 2.1.- Que al término del Taller de Parejas, los participantes comprendan 2.2.- Que al término del Taller de Parejas, los participantes comprendan 2.3.- Que al término del Taller de Parejas, los participantes comprendan I.- Dios es la fuente de amor para nuestra vida El amor debe comenzar en el hogar. Es allí, en casa, donde recibimos amor y aprendemos a amar. Los padres tenemos sobre nuestros hombros la enorme responsabilidad de enseñar a nuestros hijos de qué manera recibir y dar amor

Ejerza un apropiado liderazgo familiar
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Ejerza un apropiado liderazgo familiar

Dios nos ayuda a guiar apropiadamente a la familia Fernando Alexis Jiménez La vida cristiana es dinámica. Quienes profesamos ser seguidores del Señor Jesús, experimentamos crecimiento permanente en la vida de fe pero también, en las relaciones que desarrollamos con nuestro cónyuge y los hijos. Sólo cuando alcanzamos este nivel, podemos servir adecuadamente en la extensión del Reino de Dios.