Logros de la Cruz: Paz Perfecta I

Isaias 57:19-21; Tito 1:15-16; Heb. 9:14; Juan 14:27;

¿Qué quiero que mis oyentes hagan como resultado de este mensaje? Que logren la paz consigo mismos.

Primera frase: La paz con nuestra conciencia, es la base de nuestra felicidad y el secreto para la salud física, emocional y espiritual.

Introducción

Jesús decía siempre al llegar: «Paz a vosotros». Cuando envió a los discípulos casa por casa les instruyó que al llegar bendijeran la casa diciendo «la paz sea sobre esta casa». Antes de irse a la gloria dijo: «Mi paz os dejo, mi paz os doy, no como la da el mundo».

A). En el mundo no hay paz

1) «Los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz para los impíos, dice Dios» Isaías 57:21. Mire las noticias y vea como está el mundo: asaltos, tiroteos, guerras, odios. Mire las películas, la televisión con movimientos rápidos de los videoclips, luces que se mueven prenden y apagan, las letras de las canciones, todo para excitar las pasiones violentas. Aún el sexo, expresión máxima del amor y ternura romántica se ha hecho violento. Los jóvenes que andan con cadenas, tatúes, cada vez más perforaciones en su cuerpo, Todo es violencia.

2) Las relaciones familiares se han vuelto violentas, entre alumnos y maestros, entre políticos. Y qué diremos de nuestra amada América Latina done ya no se puede caminar por las calles sin que lo asalten. Las puertas y ventanas son ahora de hierro porque los que roban y matan se han multiplicado, secuestran niños para vender sus órganos o para pedir rescate. Sí, los impíos son como el mar agitado. No hay paz para los impíos. Y la intranquilidad del mundo está afectando a la Iglesia.

3) ¿Dónde comienza esta intranquilidad, ansiedad, temor, celo, envidia, resentimiento, odios y rencores? ¡Dentro de cada persona! Mateo 15:19. Es imposible tener una sociedad sana con individuos enfermos. Ni una comunidad feliz con individuos infelices. No hay iglesia alegre con familias tristes. La esperanza del mundo es la Iglesia, porque se ocupa de los valores internos del individuo y de una conversión personal. Las células donde cada persona es valorada y se enfatiza la responsabilidad familiar y social. La Iglesia enseña la moral y las buenas costumbres.

4) Jesús: «Vosotros sois la luz del mundo y sal de la tierra, si la sal se desvaneciere, no sirve para nada, sino para ser pisoteada por los hombres» Mateo 5:13. No podemos ser neutrales. O salamos o nos salan, influenciamos al mundo o el mundo nos pisotea. Fríos o calientes Apocalipsis 3:16, recogemos o desparramamos Mateo 12:30, en favor o en contra Lucas 11:23, adelantamos o retrocedemos, empujamos o nos empujan, le arrebatamos almas al diablo o él nos arrebata las almas a nosotros. No se puede ser neutral. El mundo es agresivo. Agrede por televisión, propagandas, revistas, videos, diarios, las noticias, escuelas, libros, artistas, política, etc. Una Iglesia que no es agresiva, el mundo se la devora. Pero todo empieza dentro de cada uno de nosotros, en los individuos.

A). La guerra interior

1). La conciencia es el espíritu humano, el termostato de nuestra vida y es invisible como su Creador. No aparece en una radiografía, rayo X, ultrasonido o MRI, como el aire, como Dios. Es un jurado interior que aprueba y desaprueba nuestros pensamientos y acciones. Si está bien ilustrada es la regla del deber. Pero muchas conciencias no funcionan bien porque las hemos violado y se han arruinado. No hay taller mecánico que las arregle, solo Dios mismo, su Creador.

Cuando robamos, mentimos, desobedecemos a Dios en el sexo, alcohol, droga, mentiras en los negocios, mal comportamiento en el hogar, todo lo malo y lo seguimos haciendo, es señal que la conciencia no funciona, se ha cauterizado 1 Timoteo 4:2. Si esta es tu condición, debes venir a Dios hoy mismo para que te haga nacer de nuevo. La cárcel no es la solución, salen de ella transformados solo los que encuentran a Dios allí, los que no, salen como entraron. Ven aquí al frente y pide oración para que aquí, en este lugar santo y en este día santo, Dios te haga nacer de nuevo con una conciencia o corazón nuevo.

2). Jesús prometió que el Espíritu Santo guiaría nuestra vida desde nuestra conciencia Romanos 9:1. Esta guía es a través de un continuo diálogo con la conciencia que es como conversar con uno mismo y con Dios. Mi conciencia es mi verdadero yo y cuando invito al Espíritu Santo, mi conciencia se hace uno con Él. Ese continuo diálogo con el Espíritu de Dios que está en mi conciencia es orar sin cesar. Una conciencia vacía es un taller de Satanás, pero una conciencia llena del Espíritu de Dios permite a Este guiarme usando los medios naturales de comunicación de la conciencia. Cuando esos medios de comunicación están taponados de mensajes desobedecidos, lo único que los destapa es la confesión y el perdón que Cristo logró derramando su sangre en la cruz Hebreos 9:14; 10:2, 22.

3) Tenemos paz cuando nuestra relación con la conciencia es fluida y amigable. La conciencia es el «verdadero yo». La mente carnal es el «otro yo». En una persona normal, hay una conversación continua entre «el verdadero yo» y el «otro yo». Dios siembre tratando de convencernos a seguir el bien y nosotros argumentándole para desobedecer. Cuando el verdadero yo y mi yo carnal se ponen de acuerdo en obedecer a Dios, tenemos paz. Repito, ese diálogo es una continua oración. Hay muchas personas que no dialogan con su conciencia, están peleados con ella, ¡que es estar peleados consigo mismos! El verdadero yo nos hace notar lo que decimos o hacemos mal y le desobedecemos, vivimos enemistados con nosotros mismos. Esto es muy dañino para la salud emocional y espiritual y aún física.

4) Una persona con conflictos interiores tiene problemas con todo el mundo y con la vida. Es quejosa, ve todo mal, los defectos, culpan a otros de su desdicha. No se da cuenta que el problema está dentro de su propio ser, tiene guerra interior. Por eso si echa a la suegra de la casa, se pelea con la esposa, si ella se va, se pelea con sus hijos, si ellos se van se pelea con su patrón o empleados, y terminará sola y amargada, porque en realidad está peleando consigo misma, su problema está en su interior. El secreto de tu felicidad no lo tienen tus padres, ni tu cónyuge, ni ningún otro, lo tienes tú mismo. Tenemos que ponernos en paz con nosotros mismos. Tenemos que ser amigos de nuestra conciencia. La conciencia con Dios allí y nosotros debemos andar en armonía. Paz interior es estar en paz consigo mismo que es estar en paz con Dios. (Continúa parte 2)