Los Dones de Poder

Marcos 16:14-18.

Primera frase: Si usted entra a la casa de un vecino que tiene un hijo moribundo y lo sana en el nombre de Jesús, no solo será fácil testificarle, sino que aceptará todos los requisitos de Jesucristo para ser su discípulo.

INTRODUCCIÓN

Lo que llamaba la atención de la gente del Libro de los Hechos hacia esta «nueva religión», eran las sanidades milagrosas. Estas señales milagrosas, las prometió Jesús a todos los creyentes.

A. LA GRAN COMISIÓN DE JESÚS

Cuando Jesús envió a los setenta discípulos, les dio cuatro pasos bien definidos para evangelizar Lucas 10:1-12:
Primero: Bendecir la casa impartiendo la Paz de Dios. «Paz sea sobre esta casa». En aquella época, era como ahora. Los esposos y padres, no tienen paz. Hay problemas entre ellos, con los hijos, en el trabajo, problemas financieros, de enfermedad, etc. Jesús nos manda a dar su paz tan tangible, que se sentirá en la casa.

Segundo: Fomentar la amistad «comed lo que os pongan delante». En la cultura oriental, la hospitalidad era mucho más sagrada y marcada que en nuestra cultura. Si uno era un forastero, se lo hacía entrar a la casa y se le daba de comer y así se conocían. En nuestra cultura uno debe estar preparado para invitar al otro a su casa a tomar un café juntos, para hacer esa amistad.

Tercero: «Y sanad a los enfermos que haya en esa casa». Al amigarse, la gente le contará sus problemas y dificultades y es allí donde el creyente, ejercitando su fe en Dios, ofrecerá de orar por el problema, sea cual fuere. Si Dios interviene, será mucho más fácil testificarles.

Cuarto: «Y decidles: Se ha acercado a vosotros el Reino de Dios». Al final viene el anuncio de Cristo, o predicación, no al principio. Si uno sana o bendice en el Nombre de Jesús, la gente querrá saber más de ese Jesús vivo y poderoso.

Las señales que seguirían a los creyentes son: expulsar demonios o exorcizar, hablar en nuevas lenguas, no morir si es mordido por una serpiente o les dan a beber veneno y sanar a los enfermos. Esto no es prometido a los apóstoles solos ni a los pastores, sino a los creyentes y con el objeto de Evangelizar Marcos 16:17-18. Al hacer todo esto en el nombre de Jesús, la gente se convencerá que Jesús está vivo hoy.

Los dones espirituales no son para que uno se haga famoso, ni para hacer dinero, ni escribir libros vender videos y cassettes y hacerse ricos. Son para evangelizar. Noten ustedes en las Escrituras que Jesús no tenía cultos de sanidad ni concentraciones grandes para exhibir sus milagros.

Simple y sencillamente, mientras caminaba por la calle, sanaba a los enfermos. Lo mismo hacían Pedro, Pablo y los otros creyentes. Este poder no es para tener reuniones espectaculares ni hacer exhibicionismo como los prestidigitadores y magos, sino para evangelizar.

Las sanidades en el Nombre de Jesús son para llamar la atención de la gente hacia Jesús. Nosotros somos canales. Llamar la atención hacia nosotros con los milagros es un error muy grande. La forma de vestir llamativa como los artistas, las alhajas llamativas, peinado ostentoso, la forma de presentarnos como «Show» o espectáculo, el amor a los aplausos, las fotos en posiciones artísticas, no para identificarnos no más, etc. no es lo que vemos en las Escrituras Sagradas.

Es posible que estos dones sean escasos hoy día por el culto que hacemos al hombre que Dios usa. Alguno dirá, «pero fulano hace así y sultano hace así» No importa que lo haga fulano y sultano, en nuestra Iglesia no será así. Procuraremos imitar a los apóstoles y promover la humildad para no robarle al Señor nada de su gloria. Si somos humildes, Dios no tendrá problemas en manifestarse a través de nosotros.

B. LOS DONES DE PODER

El domingo pasado, hablamos de los tres dones de saber: Palabra de Sabiduría, Palabra de Ciencia y Discernimiento de Espíritus. Si yo tuviera forzosamente que elegir solo uno de estos tres, elegiría Palabra de Sabiduría. Hoy hablaremos de los tres dones de Poder: Fe, Sanidades y Milagros. Si yo tuviera forzosamente que elegir entre uno de estos tres, elegiría El don de «Fe». El don de fe, es ser dotados de una seguridad sorprendente y sobrenatural de que ocurrirá lo imposible.

Fe es la seguridad o certeza de lo que se espera y la convicción y demostración de lo que no se ve Hebreos 11:1.

Estar seguros que algo que todavía no vemos está sucediendo y convencidos que lo que esperamos ya nos ha llegado a tal punto que actuamos como que ya lo tenemos.

«Todo lo que orando pidieres, creed que lo recibisteis ya, y lo tendréis Marcos 11:24.

Es ver lo invisible 2 Corintios 4:18.

Es una locura. Es llamar las cosas que no existen como si existieran Romanos 4:17.

Quien tiene don de fe, nada le es imposible Mateo 17:20.

Todos tenemos una medida de fe para enfrentar la vida. Pero el que tiene el don de fe, puede lograr también empresas extraordinarias, especialmente para Dios.

Los «Dones de Sanidades». Estos dones son para curar enfermos, aún los desahuciados. Jesús, los apóstoles y diáconos en la Iglesia de Los Hechos, hacían muchas sanidades. Jesús sanaba para probar que Él era el Mesías. Los apóstoles sanaban para probar que Cristo estaba vivo.

Los dones son para ayudar a la gente a creer que Cristo resucitó y vive. Santiago manda a los creyentes enfermos que pidan a los Ancianos de la Iglesia la unción con aceite y la oración de fe Santiago 5:14-15.

Las sanidades del Espíritu Santo son claras, no queda ninguna duda. Hechos 3:1-10, 4:14. Muchas personas que tienen dolores que no les dejan caminar, en un momento de emociones muy subidas se les va el dolor y caminan, pero al irse las emociones, vuelven los dolores y quedan como antes. Por eso muchos no oran individualmente por enfermos sino en la «cruzada» un ambiente preparado, para mover las emociones.

Las sanidades en las Escrituras son situacionales. No se crea un ambiente con cantos, gritos y oraciones a gran voz. Sanaban en cualquier lugar, a cualquier hora, en una casa, en la calle, o de pasada.

Ni siquiera se hacía una «oración». Directamente le mandaban al enfermo que haga lo que no podían hacer: «Levántate y anda», «ponte sobre tus pies», «Que veas», «como creíste te sea hecho». No oraban: «Señor, te pedimos que extiendas tu mano sobre esta persona, etc.» No se le «pedía» a Dios, sino que se lo pronunciaba sano. Eso es el don de Sanidad. «Lo que tengo te doy», en cualquier lugar y a cualquier hora.

No siempre se imponía las manos. Una mujer tocó solamente el borde del manto de Jesús y se sanó sin que él la vea Lucas 8:44. La sombra de Pedro al pasar sobre la gente, les sanaba Hechos 5:14-16. Las sanidades producían crecimiento numérico de la Iglesia. «Y aún de las ciudades vecinas venían…», «…y todos eran sanados», no algunos pocos. También se sanaban a través de las ropas de Pablo Hechos 19:11-12.

En cada caso notamos otra vez, que no eran «cultos de sanidad», sino que sanaban mientras caminaban y llevaban el nombre de Jesús. A veces me pregunto ¿si salimos en oración como un ejército a evangelizar a nuestros vecinos casa por casa y oramos por los enfermos que encontramos, no se sanarían? Deberíamos probar.

«El Hacer Milagros». Llamamos milagro a algo que no sucede usualmente. No llamamos milagro a la concepción de un bebé ni a la planta que sale de una semillita porque sucede usualmente. Sin embargo, se requiere menos trabajo para resucitar un muerto, ya que todo el cuerpo ya está allí, que para crear todo el cuerpo de la nada en el vientre de la madre.

Se requiere menos trabajo para transformar un líquido existente en vino que para plantar un gajo de vid aparentemente seco y que broten uvas para hacer el vino. Pero como los nacimientos y las plantas ocurren siempre, aunque es un milagro biológico grandioso, no se le llama milagro. Una sanidad es solo una reparación, un bebé es una creación. Llamamos milagro a lo sobrenatural que no está cubierto por los dones de sanidades. Milagro es una alteración de las leyes naturales.

Como flotar el hierro en el agua 2 Reyes 6:5-6.

Caminar sobre el agua Mateo 14:28-29.

Resucitar un muerto Hechos 9:36-42.

Ser trasladado a otro lugar arrebatado por el Espíritu del Señor Hechos 8:39-40.

Detener el viento y calmar el mar Mateo 8:24-27.

CONCLUSIÓN

Palabra de Sabiduría, Palabra de Ciencia, Discernimiento de Espíritus, Fe, Sanidades y Milagros. Estos son dones del Espíritu. En mi próximo mensaje hablaré de los dones de Profecía, Lenguas e Interpretación de Lenguas.

Jesús no nos pidió que traigamos gente a la Iglesia, para que el Pastor los evangelice. El nos pidió que salgamos a las calles y hogares y que los evangelicemos afuera. Los peces se pescan en el mar, no en la pileta de natación de nuestra casa. No podemos traer la ciudad adentro de este templo, pero podemos ir todos nosotros a la ciudad y llenarla del Nombre de Jesús. Si comenzamos a hacer sanidades y milagros en el nombre de Jesús, la gente va a comenzar a respetar, amar y mencionar el nombre de Jesús.

Leer Marcos 16:15-18. Recuerden: 1° bendecir. 2° comer con ellos. 3° sanar. 4° predicar.

Hacer pasar al frente a los creyentes que desean ser usados por Dios para llevar el nombre de Jesús a las gentes y confiar que Él les acompañará con estas señales.

ORACIÓN:

Señor, vengo a rendirme a ti, me avergüenza mi falta de fe. Oí tu palabra. Creo en tu promesa. Creo en el Espíritu Santo. Creo en los dones del Espíritu. Sabiduría, Ciencia, Discernimiento, Fe, Sanidades, Milagros. Creo que son para evangelizar, no para goce personal. Son para enaltecer tu nombre. Si hacemos sanidades en tu nombre, tu nombre será enaltecido.

Tú dijiste: Estas señales seguirán a los que creyeren. Quiero ser creyente. Voy a usar este poder, no aquí, sino allí afuera, en la casa de mis vecinos. Voy a bendecirlos, voy a comer con ellos, voy a sanarlos en tu nombre y voy a anunciarles tu salvación. Ayúdame, Señor. Amen.

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