Predicas Cristianas

¿QUE ES EL ESPIRITU DE ESTUPOR?

Rom 11:8-11  como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, En tropezadero y en retribución; Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, Y agóbiales la espalda para siempre.

¿QUE ES EL ESPIRITU DE ESTUPOR?

¿Qué es el espíritu de estupor?  ¿Cómo afecta a las personas?  ¿Por qué envió Dios este espíritu a algunas personas? ¿Cómo podemos mantenernos libres de este espíritu maligno?

Estupor: disminución de la actividad de las funciones intelectuales, acompañada de cierto aire o aspecto de indiferencia e insensibilidad, torpeza y desánimo, pasmo, pasividad, enfriamiento (apatía) en algún grado.

La palabra “estupor” también significa “sueño”.  La NTV traduce: Rom 11:8  Como dicen las Escrituras: «Dios los hizo caer en un sueño profundo. Hasta el día de hoy, les ha cerrado los ojos para que no vean y les ha tapado los oídos para que no oigan». La palabra nos pinta un cuadro de una persona que está dormida y aunque en su subconsciencia puede oír la alarma sonando para despertarle, el sueño es tan fuerte que le impide responder, y sigue dormida a pesar de las consecuencias.

Adormecimiento: acallar, calmar, sosegar, estar en pasividad, entorpecerse, entumecerse, somnolencia, letargo profundo y prolongado.

Somnolencia: pereza, falta de actividad, sopor, adormecimiento, amodorramiento.

Letargo: estado de somnolencia profunda y prolongada. Sopor, modorra. Período de tiempo en que algo permanece en inactividad y reposo absoluto.

Pasividad: no hacer nada, someterse a la voluntad de otro sin oponer resistencia: estar inactivo cuando debería estar haciendo algo por sí mismo.

Apatía: impasibilidad, dejadez, indolencia, falta de vigor o energía.

El pecado atrae el espíritu de estupor. (sueño) Después de que Adán y Eva pecaron en el Huerto de Edén, Dios les vino a platicar como siempre.  Dios les llamó a ellos.  Ellos Le oyeron, pero se escondieron.  Habían rechazado el mandamiento de Verdad, y perdieron la habilidad de responder a la Voz de Verdad.

LO QUE ES EL ESPIRITU DE VERDAD

Jesucristo ES la Verdad (Juan 14:6).  El Espíritu Santo es el “Espíritu de Verdad” (Juan 15:26).  Cristo definió Su Reino como el Reino de Verdad, y dijo que los que son de la Verdad oyen Su Voz (Juan 18:37).

 

En Juan 8:31-32 Jesús dijo a los judíos que habían creído en Él: «Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.»

 

Dios quiere que seamos libres.  La única manera para ser hecho libre inicia por medio de oír, conocer y responder positivamente a la verdad.  Es más que saber de la verdad; se tiene también que obedecer, responder adecuadamente a la Verdad.  Es por eso que Cristo dijo a Sus discípulos: «Si me amáis, guardad mis mandamientos.» (Juan 14:15). En Juan 14 Jesús continuó hablando de cómo el Espíritu de Verdad que nos ayuda a permanecer en obediencia.  Pero el Espíritu de Verdad no sería enviado a todos, sino sólo a los que Le aman, que Le quieren, que Le obedecen.

 

«16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 EL ESPÍRITU DE VERDAD, AL CUAL EL MUNDO NO PUEDE RECIBIR, PORQUE NO LE VE, NI LE CONOCE; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.»   Juan 14:15-17

 

Es notable que Cristo reveló a Sus discípulos que el propósito por lo cual enseñaba con parábolas era PARA OCULTAR LA VERDAD DE AQUELLOS QUE NO QUERÍAN LA VERDAD. No necesariamente lo hizo fácil para poder descubrir la Verdad.  Uno tiene que querer la Verdad y buscarla con diligencia.  A Sus discípulos declaró:

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«Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.»  Lucas 8:10

 

Obviamente, cuando se trataba de los misterios de Dios, el recibir revelación del Espíritu Santo, hay un «nosotros» y un «ellos».  Algunos son excluidos.  Dios no revela Sus secretos a todos.   ¿A quienes, pues, les es dado a conocer los misterios?  …A los quienes son amigos de la Verdad, a los que aman a Aquel que es la Verdad.

 

«14  USTEDES SON MIS AMIGOS SI HACEN LO QUE YO LES MANDO. 15 Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque TODO LO QUE A MI PADRE LE OÍ DECIR SE LO HE DADO A CONOCER A USTEDES.» Juan 15:14-16 NVI

 

«¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y ME MANIFESTARÉ A ÉL.» Juan 14:21 NVI

 

Entonces sabemos que Cristo ES la VERDAD. Los que comprueban que Le aman y que son amigos de Él guardando Sus mandamientos recibirán mayor manifestación de Dios, y les será dado a conocer los misterios.  O sea, van a poder oír la Voz de Dios. El ser hijo y amigo de Dios se requiere mucho más que ir al templo unas cuantas veces por semana cantando cantos dirigidos por otro…

DIOS NO COMPARTE SUS SECRETOS CON SUS ENEMIGO

 

«…¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios.» Santiago 4:4 NVI

 

A los que NO quieren la Verdad, que No aman a la Verdad lo suficiente para buscarla y ponerla en práctica y guardar Sus mandamientos, a los que están enamorados más del mundo que de Dios, a éstos Dios los manda un espíritu de estupor (de sueño)

 

«Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes.  … Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, Y CON SUS LABIOS ME HONRA, PERO SU CORAZÓN ESTÁ LEJOS DE MÍ.»  Isaías 29:10,13

 

EL ESPIRITU DE ESTUPOR EN LA BIBLIA

 

Al menos en tres ocasiones, la Biblia registra que Dios envió a la tierra (o enviará, pues una de ellas aún no ha ocurrido) espíritu de estupor, es decir, de embotamiento e insensibilidad, para no creerle a Dios. La paciencia de Dios se agota hasta el punto que, desde su trono, viene la decisión de entontecer al hombre, para que no crea en la verdad – y en uno de estos tres casos va aún más allá.

 

1,. La primera ocurre en días de Isaías, cuando Dios llama al profeta al ministerio. Cuando el Señor le muestra su gloria, e Isaías se ofrece para ser enviado, el Señor le dice: “Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad” (Is. 6:9-10). Isaías es enviado a un pueblo que no entenderá, ni oirá, ni verá, ni se convertirá como consecuencia de la predicación, y esto, por decisión de Dios.

 

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2.- La segunda ocurre en tiempos del Señor Jesús. El evangelio de Juan lo registra en el capítulo 12: “Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo … Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón” (37-38, 40), y sigue la misma cita de Isaías 6. El Señor Jesús se encontró con una situación tan grave como la que halló Isaías.

 

3.- La tercera ocasión ocurrirá en días del anticristo. La Biblia dice que éste se manifestará con “gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia” (2a Tes. 2:9-12).

EL ESPIRITU DE ESTUPOR EN EL MUNDO

El profeta Isaías le dijo a Israel: “…porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan” (Isaías 3:9). Estas palabras también describen a América ahora mismo. Nuestra nación ha pecado como Sodoma. Nos hemos convertido en una sociedad donde cualquier acto impío puede tomar lugar sin trazo de vergüenza. Creo que América ha llegado al mismo borde del abismo.

 

Hasta el mundo concuerda que las cosas han ido muy lejos. Recientemente leí un reporte en un periódico que citaba a estrellas de ‘rock’ quienes se habían hecho famosos años atrás por sus actos inmorales en MTV. Hoy, estos mismos músicos están pasmados por la horrible basura que está siendo vomitada sobre América.

 

Ellos dicen que la inmoralidad que está tomando lugar es la peor que hayan visto. Solo unos pocos años atrás, estos artistas se enorgullecían porque la inmoralidad había llegado a nuevas alturas. Ahora ellos sacuden la cabeza asqueados por lo que ven. Ellos admiten, “Ni nosotros podemos soportar lo que está pasando hoy en día. Este país claramente ha sobrepasado la línea.”

 

¿Cómo responderá el Señor a nuestra desvergüenza? Cuando la maldad abundaba en Israel, Dios contesto con ruina económica y depresión. Parece que la única forma que él puede conseguir la atención de la gente es quitándole el sustento: “…el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalén y de Judá al sustentador y al fuerte, todo el sustento de pan…” (Isaías 3:1). Esta claramente significa desastre económico.

 

Yo creo que la penuria económica es también la única forma en que Dios puede captar la atención de América. ¿De qué otra manera puede echar mano de una nación loca por el pecado que no sea afectando la billetera de cada persona? El nos está diciendo, como le dijo a Israel, “Voy a molestar tu economía. Vas ver como corto tus años de prosperidad.”

Ejemplos

Los habitantes de Jerusalén antes de la reconstrucción de los muros son una buen ejemplo de ello.
Habían estado con los muros destruídos y derribados por más de 100 años y nadie se había animado o tomado sobre sí la responsabilidad y la tarea de reconstruirlos.
Ello a pesar de que los hacía estar indefensos, desprotegidos, en gran afrenta durante todo ese tiempo.

Sin embargo, Nehemías, en otro espíritu (no había estado en Jerusalén) bajo la dirección de Dios lo logra en tan solo 52 días.

Otro ejemplo es la Iglesia de Jerusalén, del libro de Hechos.
Había recibido el mandato de Jesús de la Gran Comisión (Mat 28.18-20) y de serle testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta los confines de la tierra Hch 1:8).
Sin embargo, no había salido de Jerusalén hasta el capítulo 8 después del apedreamiento de Esteban, lo que implicaba una apatía hacia el cumplimiento del mandato de Jesús.

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El letargo, estupor y apatía en la Iglesia hoy

La Palabra del Señor nos dice que todos nosotros, los creyentes en Cristo somos ministros de Dios (2 Cor 5:17-18, Apo 1:5-6, 1 Ped 2:9) para hacer la obra del ministerio (Efe 4:12) de reconciliar todas las cosas con Dios (2 Cor 5:17-18), tanto las que están en los cielos como en la tierra (Col 1.18-20).
El ministerio es la obra de lo santos, es decir de todos los cristianos. El llamado a todos los ministros y obreros es el de equipar a los santos para la obra del ministerio.

Sin embargo, el espíritu de estupor, letargo, apatía, adormecimiento, entre otras cosas:
Nos impide crecer en Cristo, estancándonos en un estado que nos ciega a la visión de Dios, nos pone a “dormir” y nos impide servir al Señor.

No leemos la Biblia, no oramos, no nos congregamos con regularidad; nos conformamos con ser creyentes “domingueros”.

Nos impide ver nuestra vida como creyentes más allá de los límites de las actividades eclesiásticas y por lo tanto, nos aparta de participar activamente en la transformación de un mundo en crisis y medio muerto, en el que el pecado avanza más rápidamente que la obra de Dios.
Nos impide ver la responsabilidad que tenemos en cuanto a la calidad de vida de nuestras naciones y a su sanidad en todos los aspectos (2 Cro 7.14).

Nos ataca a todos, principalmente a aquellos que a pesar de conocer los caminos del Señor por muchos años, no se han activado en el ministerio.

Como combatirlo

Para combatirlo, necesitamos ser como Nehemías:

Se puso delante de Dios en oración e intercesión por la necesidad que estaba delante de sus ojos (Neh 1:4-11) con un corazón dispuesto a ser parte de la solución, cualquiera que fuera.
Tuvo la visión de reedificar el muro (Prov 29.18): de un mejor futuro para todos (Prov 4.18, Jer 29.11, 3 Jn 2).

  • Se afirmó en esa visión (Hab 2.2-4).
  • Observó los muros (miembros) (Neh 2:13).
  • Que estaban derribados (caídos, desalentados, desanimados).
  • Y sus puertas (obreros) que estaban consumidas por el fuego.

Reconoció que por sí mismo no podría hacer la obra, que necesitaba trabajar en equipo.
Reconoció su estado actual, retándolos (Neh 2.17) a ver el mal en el que estaban (que podían estar mejor, que no habían llegado a desarrollar todo el potencial que tenían en Cristo); que Jerusalén (el lugar de la comunión con Dios) estaba desierta (estéril, sin fruto, árida, sin vida) y sus puertas consumidas por el fuego (indefensos, sin alcanzar la vida plena que Dios tiene para ellos), por lo que estaban en oprobio (ignominia, afrenta pública), en afrenta (peligro, apuro, trance, intimidación, vergüenza), en deshonra (falta de respeto, ajeno a su forma de ser o de vivir), delante del enemigo.
Los reta a levantarse y edificar, esforzándose para bien (Neh 2:18).

Jos 1:6-9. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (3 Jn 2, Sal 1:1-3). Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas (Mat 11:12).

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