Remedios para regurgitaciones en bebés o reflujo en bebés


Muchos padres consultan al pediatra porque sus hijos lactantes pequeños devuelven parte del biberón que se tomaron varias horas antes, o porque están constantemente regurgitando pequeñas cantidades de leche.

Sin embargo, en este punto, es importante diferenciar entre vómitos y regurgitaciones; éstas últimas se definen como la salida por la boca de pequeñas cantidades de leche como si rebosara de un vaso, y otra los vómitos propiamente dichos, es decir, la emisión del alimento con fuerza, casi violentamente, al exterior.

Ambos fenómenos son diferentes y admiten grados en su intensidad: no es lo mismo un lactante que regurgite constantemente que otro que lo haga ocasionalmente; el vómito esporádico de un lactante por lo demás sano se interpreta de diferente manera que los vómitos repetidos del lactante con fiebre; un lactante vomitador o regurgitador que no gana peso tiene evidentemente una apreciación diferente del que engorda y crece bien a pesar de sus regurgitaciones.

Las regurgitaciones, o rebosamiento de la leche son, en su mayoría, un fenómeno transitorio que desaparece con el tiempo.

Guardan relación con lo que en medicina se conoce como «reflujo gastroesofágico» y cuya explicación de manera sucinta es la siguiente: En el tubo digestivo del adulto la comida ingerida sigue un camino de una sola dirección: es una vía de sentido único; ir en dirección contraria es difícil, por cuanto existen mecanismos para impedirlo: desde los movimientos de deglución que propulsan la comida hacia el estómago hasta la existencia de válvulas que impiden el retorno de la comida del estómago hacia la boca, pasando por movimientos intestinales que empujan el contenido del estómago hacia el final del intestino.

En el recién nacido y el lactante, algunos de estos mecanismos no están aún bien desarrollados: concretamente la «válvula» que impide el retorno del contenido del estómago hacia la boca no siempre funciona perfectamente y se requiere un tiempo para que madure y actúe de forma adecuada. Este tiempo puede ser de varios meses, y los casos se suelen resolver antes de cumplir el segundo año.

Un estómago demasiado lleno, una ropa muy apretada y cualquier cosa que haga presión sobre el abdomen del lactante facilita que el contenido del estómago vaya en dirección contraria hacia la boca.

Remedios populares

Remedio para regurgitaciones o reflujo en bebés #1: Realizar masajes circulares en el abdomen del bebé, como las piernas de bicicleta o mover sus manos suavemente hacia la derecha a lo largo de su tracto digestivo.

Remedio para regurgitaciones o reflujo en bebés #2: Verter 1/2 cucharadita de semillas de comino en 2 tazas de agua y hervir durante 5 minutos. Dejar enfriar y colar. Dar al bebé 2 cucharadas de esta preparación dos veces en un día.

Remedio para regurgitaciones o reflujo en bebés #3: Suministrar, previa consulta con su pediatra o médico homeopático de confianza, el remedio homeopático Nat Phos 6X de la siguiente forma: 1/2 pastilla disuelta en la leche después de cada comida hasta 6 comprimidos al día para niños menores de 3 meses.

Recomendaciones

Fraccionar los biberones, es decir, dar menos cantidad, pero más frecuentemente, hace que el lactante tome a lo largo del día la misma cantidad de alimento sin que el estómago se llene nunca demasiado.

Espesar los biberones con alguna cucharada de papilla la cual aumenta la consistencia de la leche y de alguna forma dificulta su regurgitación.

Evitar vestir al lactante con ropas muy ajustadas reduce la presión sobre el estómago y, por consiguiente, el riesgo de regurgitación.

Si el lactante se halla sentado, conviene que no esté doblado hacia delante, ya que ello aumentaría la presión sobre su abdomen y facilitaría la regurgitación.

Acudir al médico Si el niño no está regurgitando sino más bien vomitando acompañado de otros síntomas como fiebre, diarreas, rechazo de alimentos, entre otros, debe acudir, a la mayor brevedad posible, al pedíatra, ya que los vómitos pueden estar provocados por una multitud causas, algunas de importancia y otras banales y es el médico quien debe determinar, mediante exámenes, cuál es su origen.

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