Salmos de PROTECCIÓN Contra todo Mal

Salmos de PROTECCIÓN contra todo mal
Salmos de PROTECCIÓN contra todo mal

Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza,
nuestra ayuda segura en momentos de angustia.

Salmos 46:1 | NVI | 
Tú me cubres con el escudo de tu salvación,
y con tu diestra me sostienes;
tu bondad me ha hecho prosperar.
Me has despejado el camino,
así que mis tobillos no flaquean.

Salmos 18:35-36 | NVI |

Cuídame, oh Dios, porque en ti busco refugio.

Salmos 16:1 | NVI |
El Señor está conmigo, y no tengo miedo;
¿qué me puede hacer un simple mortal?

Salmos 118:6 | NVI |
Tú eres mi escondite y mi escudo;
en tu palabra he puesto mi esperanza.

Salmos 119:114 | NVI |
Siempre tengo presente al Señor;
con él a mi derecha, nada me hará caer.

Salmos 16:8 | NVI | 
El camino de Dios es perfecto;
la palabra del Señor es intachable.
Escudo es Dios a los que en él se refugian.

Salmos 18:30 | NVI | 
Pero yo le cantaré a tu poder,
y por la mañana alabaré tu amor;
porque tú eres mi protector,
mi refugio en momentos de angustia.

Salmos 59:16 | NVI | 
Pero tú, Señor, me rodeas cual escudo;
tú eres mi gloria;
¡tú mantienes en alto mi cabeza!

Salmos 3:3 | NVI |
Es mejor refugiarse en el
que confiar en el hombre.

Salmos 118:8 | NVI |

Salmos 34 Reina Valera Contemporánea (RVC)

La protección divina

Salmo de David. Cuando David fingió locura delante de Abimelec, éste lo echó de su presencia, y David se fue.

34 Bendeciré al Señor en todo tiempo;
su alabanza estará siempre en mi boca.
Alabaré al Señor con toda el alma.

¡Escuchen, gente humilde, y alégrense también!
¡Únanse a mí, y reconozcan su grandeza!
¡Exaltemos a una voz su nombre!

Busqué al Señor, y él me escuchó,
y me libró de todos mis temores.
Los que a él acuden irradian alegría;
no tienen por qué esconder su rostro.
Este pobre clamó, y el Señor lo oyó
y lo libró de todas sus angustias.
Para defender a los que temen al Señor,
su ángel acampa alrededor de ellos.
¡Prueben ustedes mismos la bondad del Señor!
¡Dichoso aquél que en él confía!
Ustedes, sus fieles, teman al Señor,
pues a quienes le temen nunca les falta nada.
10 Los cachorros del león chillan de hambre,
pero los que buscan al Señor lo tienen todo.

11 Hijos míos, acérquense y escúchenme;
voy a enseñarles a honrar al Señor.
12 ¿Quién de ustedes anhela vivir mucho tiempo?
¿Quién quiere vivir y llegar a ver el bien?
13 Eviten entonces que su lengua hable mal;
eviten que sus labios profieran mentiras.
14 Apártense del mal y practiquen el bien;
busquen la paz, y no la abandonen.

15 El Señor no aparta sus ojos de los justos;
sus oídos están siempre atentos a su clamor.
16 El Señor vigila a los que hacen el mal
Para borrar de la tierra su memoria.
17 Los justos gimen, y el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.
18 Cercano está el Señor para salvar
a los que tienen roto el corazón y el espíritu.

19 El justo pasa por muchas aflicciones,
pero el Señor lo libra de todas ellas.
20 El Señor le cuida cada uno de sus huesos,
y ni uno solo de ellos se le quebrará.
21 Al malvado lo destruye su propia maldad;
y los que odian al justo recibirán condenación.
22 El Señor rescata el alma de sus siervos;
no serán condenados los que en él confían.

Salmos 140 La Biblia de las Américas (LBLA)

Plegaria pidiendo protección

Para el director del coro. Salmo de David.

140 Líbrame, oh Señor, de los hombres malignos;
guárdame de los hombres violentos,
que traman maldades en su corazón;
que cada día provocan guerras.
Aguzan su lengua como serpiente;
veneno de víbora hay bajo sus labios. (Selah[a])

Guárdame, Señor, de las manos del impío;
protégeme de los hombres violentos,
que se han propuesto[b] hacerme tropezar[].
Los soberbios han ocultado trampa y cuerdas para mí;
han tendido red al borde del sendero;
me han puesto lazos. (Selah)

Dije al Señor: Tú eres mi Dios;
escucha, oh Señor, la voz de mis súplicas.
Oh Dios, Señor, poder de mi salvación,
tú cubriste mi cabeza en el día de la batalla.
No concedas, Señor, los deseos del impío;
no hagas prosperar sus malos designios, para que no se exalten.(Selah)

En cuanto a los que me rodean,
que la malicia de sus labios los cubra.
10 Caigan sobre ellos carbones encendidos;
sean arrojados en el fuego,
en abismos profundos de donde no se puedan levantar.
11 Que el hombre de mala lengua no permanezca en la tierra;
que al hombre violento lo persiga el mal implacablemente.

12 Yo sé que el Señor sostendrá la causa del afligido,
y el derecho de los pobres.
13 Ciertamente los justos darán gracias a tu nombre,
y los rectos morarán en tu presencia.

SALMO 91

La seguridad del que confía en Dios (la protección divina en medio de los peligros).

Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Todopoderoso, di al Señor: ‘Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío.’

Él te librará de la red del cazador y de la peste perniciosa; te cubrirá con sus plumas, y hallarás un refugio bajo sus alas.

No temerás los terrores de la noche, ni la fecha que vuela de día, ni la peste que se acecha en las tinieblas, ni la plaga que devasta a pleno sol.

Aunque caigan mil a tu izquierda y diez mil a tu derecha, tú no serás alcanzado: su brazo es escudo y coraza.

Con sólo dirigir una mirada, verás el castigo de los malos, porque hiciste del Señor tu refugio y pusiste como defensa al Altísimo.

No te alcanzará ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu carpa, porque él te encomendó a sus ángeles para que te cuiden en todos tus caminos.

Ellos te llevarán en sus manos para que no tropieces contra ninguna piedra; caminarás sobre leones y víboras y pisotearás cachorros de león y serpientes.

Salmos de proteccion. 

Plegaria pidiendo protección contra los opresores

Oración de David.

17 Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor.
    Escucha mi oración hecha de labios sin engaño.

De tu presencia proceda mi vindicación;
Vean tus ojos la rectitud.

Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche;
Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste;
He resuelto que mi boca no haga transgresión.

En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios
Yo me he guardado de las sendas de los violentos.

Sustenta mis pasos en tus caminos,
Para que mis pies no resbalen.

Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios;
Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.

Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra,
De los que se levantan contra ellos.

Guárdame como a la niña de tus ojos;
Escóndeme bajo la sombra de tus alas,

De la vista de los malos que me oprimen,
De mis enemigos que buscan mi vida.

10 Envueltos están con su grosura;
Con su boca hablan arrogantemente.

11 Han cercado ahora nuestros pasos;
Tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra.

12 Son como león que desea hacer presa,
Y como leoncillo que está en su escondite.

13 Levántate, oh Jehová;
Sal a su encuentro, póstrales;
Libra mi alma de los malos con tu espada,

14 De los hombres con tu mano, oh Jehová,
De los hombres mundanos, cuya porción la tienen en esta vida,
Y cuyo vientre está lleno de tu tesoro.
Sacian a sus hijos,
Y aun sobra para sus pequeñuelos.

15 En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia;
Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.

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