La Vigilancia que de sí Mismo Debe Tener el Ministro

«Ten cuidado de ti mismo y de tu doctrina.» 1 Ti.4: 16.
Todo obrero sabe cuán necesario le es conservar su herramienta en buen estado, porque «si los instrumentos se embotasen y no los amolase, tendría que emplear más fuerzas.» Si al obrero se le gastara el filo de su azuela, sabe que se vería obligado a redoblar su esfuerzo, so pena de que su obra saldría mal ejecutada. Miguel Ángel, el predilecto de las bellas artes, comprendía tan bien el importante papel que desempeñaban los útiles que usaba, que hacia con sus propias manos sus brochas y pinceles, ejemplificándonos de ese modo al Dios de la Gracia que con especial cuidado se adapta a sí a todo ministro verdadero.

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Tener Sed de Dios

Autores: Jesús Caramés
Base Bíblica: Jn 7:38
Si ahora mismo os ofreciera un vaso de agua, posiblemente muchos de vosotros diríais, ¡no, gracias!, pues simplemente ahora no tengo sed.
En una ocasión, predicando un hombre grande, nos contaba una anécdota de una experiencia pasada. Era un día de mucho calor, tenía que predicar, pero su garganta estaba seca.

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