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Un encuentro con Dios puede cambiarlo todo

Cuando tenemos un encuentro con Dios, nuestra vida experimenta transformación. Los hombres y mujeres descritos en la Biblia, que tuvieron un encuentro con el Señor, vivieron un cambio personal y espiritual sin precedentes, y emprendieron el camino hacia nuevos niveles.

Si vives una vida sin Dios, estarás inconforme y vacío, es decir, en constante búsqueda de algo que pueda llenarte de manera plena, en su totalidad, y se empieza a experimentar y a frecuentar con cosas, lugares o “amigos” que no son los correctos.

Pero cuando tenemos un encuentro cara a cara con Dios y entregamos nuestra vida a Él. La manifestación total de Dios llega a nuestras vidas a traer un arrepentimiento genuino, y una transformación verdadera.

Jeremías 29:11 Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.

Dios tiene planes y propósitos para cada uno de los individuos de este mundo si le abrimos el corazón sincero y le damos lugar para que pueda entrar y morar dentro de cada uno de nosotros (Apocalipsis 3:20).

Nuestro amado Padre celestial trabaja pacientemente en cada área de nuestra existencia, si se lo permitimos. En el caso de Jacob, Dios cambio su nombre porque lo estaba preparando para ser padre de naciones. Hoy es el día para que cada uno de nosotros experimente ese encuentro personal con Dios.

TRANSFORMACIÓN

Que encontraras en este articulo:

En un encuentro con Dios, nuestra vida experimenta transformación. Los hombres y mujeres descritos en la Biblia, que tuvieron un encuentro con el Señor, vivieron un cambio personal y espiritual sin precedentes, y emprendieron el camino hacia nuevos niveles. Nuestro amado Padre Celestial trabaja pacientemente encada área de nuestra existencia, si se lo permitimos.

“El hombre al ser creación de Dios tiene este sello de pertenencia de su Creador quien lo llama o atrae hacia Él como un imán al metal”.

Todos los días necesitamos un encuentro nuevo, fresco con Dios, todos los días hace cosas nuevas y sus misericordias son mayores cada mañana. Una vez que tenemos una constante intimidad con Dios, se desarrolla en nosotros algo llamado “Hambre por el Dios vivo” que quiere decir una insaciable búsqueda y pasión por su presencia y su palabra. Levítico 6: 12-13 “12 El fuego del altar se mantendrá encendido sobre el altar; no se apagará”…

Dios promete recompensar nuestra búsqueda de Él. Algunas veces seremos bendecidos con un mayor entendimiento espiritual, y otras con un gozo inexplicable. Pero lo mejor de todo es que buscar al Señor de corazón siempre nos permitirá encontrarlo (Jeremías 29.13).

Un encuentro cara a cara con Dios

se logra en medio de la intimidad con Él (vv. 22-25)

1. Un encuentro con el Señor comienza en la soledad, cuando buscamos intimidad con nuestro Padre (vv. 23, 24)

a. Dios desea tratar con cada uno de nosotros de manera especial

b. El trato de Dios con cada uno de nosotros es distinto.

2. Para tener un encuentro personal con Dios, debemos perseverar (vv. 24, 25)

a. No podemos desprendernos de la mano de Dios (Hebreos 6:15)

b. Dios tiene una bendición para cada uno de nosotros

Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices

II. Un encuentro cara a cara con Dios marca la diferencia en nuestra vida (vv. 22-25)

1. Dios transforma nuestra vida, nuestro presente y nuestro mañana (vv. 27, 28)

2. Dios llevó a Jacob a ser un hombre nuevo

3. A partir de cada encuentro con Dios, queda un distintivo visible a todos (v. 21)

a. El proceso transformador de Dios impacta nuestro carácter

b. Cada uno de nosotros decide si permite que Dios lo transforme

III.  Un encuentro cara a cara con Dios, se mantiene con una actitud de búsqueda (vv. 29-31)

1. Quien busca un encuentro con Dios, procura conocerle (v. 29)

2. Dios bendicen a quienes buscan conocerle (v. 29)

“Y lo bendijo allí”

3. Un encuentro cara a cara con Dios, nos lleva a un nuevo nivel personal y espiritual (v. 30)

4. Mediante un encuentro personal con Dios, Dios se reveló a Elías (1 Reyes 19:8-13)

Conclusión:

Debemos perseverar en la búsqueda de Dios. No está bien caer en el desánimo. Es necesario avanzar. Perseverar en Dios desencadena bendiciones para nuestra vida y nuestra familia. En la intimidad con Dios, Él nos transforma (Juan 17:17). Es necesario que dispongamos el corazón para que Dios nos hable.

Si lo permitimos, Dios imprimirá cambios permanentes que serán evidentes para otras personas. Una meta que emprendemos hoy es tener un encuentro personal con Dios, y que en cada una de nuestras acciones se refleje el Cristo de poder que opera en nuestra existencia.

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